Un 27 de diciembre de hace dos décadas, La Academia de Mostaza Merlo empató con Velez en Liniers y consiguió un título local después de 35 años.

Un Obelisco y dos estadios repleto, en medio de un caos socio-político, marcaron un hito histórico no sólo para Racing, sino que también para el fútbol argentino. La Academia había logrado su último título en 1966 de la mano de Juan José Pizzuti y 35 años después, Reinaldo Carlos Merlo se encontraba con la posibilidad de brindarle una alegría que los hinchas no olvidarían jamás.

En un debut frente a Argentinos Juniors, Racing empezó el torneo con el pie derecho venciendo al Bicho por 2-1 en el Cilindro. El empate de Gabriel Loeschbor sobre el final en el clásico de Avellaneda ante Independiente, aquella vuelta por 3-2 en La Plata frente a Estudiantes en una cancha completamente embarrada o el increíble empate 4-4 frente a Nueva Chicago marcaron unos de los pasos más destacables y memorables del aquel torneo. Solamente un encuentro hizo que Racing no sumará puntos en juego y fue en la derrota por 3-1 frente a Boca en La Bombonera.

Cabe destacar que entre las incontables cábalas con las que disponía el plantel, justo en ese partido se había cortado una cábala que mantenía Merlo junto con su ayudante de campo, René Daulte, que consistía en compartir un choripán el cual no habían podido comprar ya que en la Bombonera solamente había hamburguesas a la venta.

En un torneo irregular desde el juego, el equipo consiguió mantenerse como líder del torneo durante más de 9 fechas. Sin dudas, el momento bisagra de Racing sería cuando tuvo que recibir a su escolta, River, en el Cilindro. Allí el equipo estaba obligado a sumar para mantenerse en lo más alto de la tabla. La Academia iba 1-0 en contra en el marcador cuando en el minuto 41 del segundo tiempo el colombiano Gerardo Bedoya con un zapatazo memorable logró sellar el empate definitivo para que delire todo un Cilindro y se llene la boca de gol. Justo una fecha más tarde, la cábala del ‘Paso a Paso’ que acompañaría a Racing desde la fecha 4, tendría su culminación cuando Mostaza aseguró frente a las cámaras tras empatar 0-0 frente a Banfield en la fecha 17: «Ahora me enojé, vamos a salir campeones».

Debido a la crisis política nacional podría haber sido un día cualquiera de febrero del 2002, aunque finalmente el presidente de turno, Ramon Puerta, permite que el último partido del torneo pueda disputarse el 27 de diciembre de 2001. Racing colmó el Cilindro y medio estadio de Vélez para presenciar el hecho más histórico de la existencia del club. Y con un gol de Loeschbor de palomita, el Racing de José Chatruc, Maximiliano Estévez, Adrián Bastía, Claudio Úbeda como capitán y un joven Diego Milito, entre otros, hizo la épica, cortó la peor racha de su historia. En medio de un revuelo y caos nacional La Academia brindó y festejó fin de año con una copa, que no sería recordada como una más, sino como una de las más importantes del club.

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