La Academia se impuso por 1-0 ante el equipo paulista y se aseguró un lugar en la próxima ronda.

Luego de clasificar por penales frente a Vélez a la semifinal de la Copa Liga Profesional, y con el cruce con Boca en el horizonte, Juan Antonio Pizzi planteó una alineación claramente alternativa en Racing, con solo dos repetidos: Gabriel Arias y Mauricio Martínez. El San Pablo, dirigido por Hernán Crespo se encontraba en una situación similar: con la final del campeonato Paulista el fin de semana próximo, también salió a la cancha con un once muy alejado del titular.

Sin embargo, los paulistas pudieron hacerse con la posesión de la pelota y siempre peligrosos, pudieron generar una buena cantidad de situaciones de peligro. La Academia, con línea de cinco, se plantó firme en defensa y por momentos aguantó el temporal y buscó dañar de contra. Y en una jugada y con un ejecutante algo extraño, lo consiguió: un centro perfecto de Maximiliano Lovera encontró la cabeza de Joaquín Novillo, defensor central que hizo las veces de 9, y la pelota se metió.

Sin embargo, y probablemente debido a la poca práctica que este once en particular tuvo a lo largo del tiempo, el partido se volvió más y más difícil. Los paulistas comenzaron a meter titulares y el juego del local se hacía más fluido y peligroso. Racing trajo algo de jerarquía en los cambios, con los ingresos de Copetti, Piatti, Miranda y Mena. La Academia terminó el partido con más lucha que juego, rebotando todas las pelotas hacia afuera en una carambola que parecía interminable. Pero por suerte para el equipo de Avellaneda, terminó, y el pitazo final selló la clasificación de Racing a los Octavos de Final de la Copa Libertadores. 

Además de esto, el equipo de Pizzi se lleva del Morumbí una chance dorada: logrando un empate contra Rentistas se asegurará el primer puesto del grupo y con ello la posibilidad de evitar a alguno de los pesos pesados de la competición continental.

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