En un día como hoy pero del año 2000, se dio un hito importantísimo en la historia de nuestra amada Academia: la inauguración del Predio «Tita Mattiussi». Otra gesta heroica de la gente de Racing para su club en el medio de un contexto más que difícil: recesión económica en el país, la institución en plena quiebra e intervenida judicialmente. A fuerza de amor por estos colores, sacrificio y trabajo a pulmón, un grupo de hinchas le otorgó a Racing un patrimonio que hoy es motivo de orgullo para todos los que sentimos pasión por El Primer Grande

El contexto y los salvadores

La década de los noventa para Racing representa un sinónimo de decadencia para nuestra institución. Las malas administraciones de los recursos del club generaron que para mediados de 1998, Racing alcanzara un pasivo cercano a los 62 millones de dólares.

Dada esa condición precaria, el presidente Lalín, apenas a medio año de haber asumido, pidió la quiebra de la institución. El juez Enrique Gorostegui aceptó el pedido el 14 de  julio de 1998 y designó a la contadora Liliana Ripoll como síndico a cargo de Racing.

Tan crítica situación sólo podía continuar con más malas noticias para Racing: renunció media comisión directiva, se rescindieron todos los contratos salvo los de la televisación, y comenzó la liquidación de los activos del club.

Según el juez Gorostegui, la deuda provisoria era de 34 millones, por lo que el presidente de la AFA, Julio Grondona en febrero de 1999 hizo aprobar un proyecto de rescate al club. El salvataje consistía en que Racing emita bonos respaldados por la AFA para pagarle a los acreedores, y que consiga dinero con una posible venta de la sede de Villa del Parque.

El jueves 4 de marzo, la Cámara de Apelaciones resolvió clausurar y liquidar los activos del club. La síndico Ripoll anunciaba muy inoportunamente que el club estaba “extinguido” y que había dejado de existir.

Ante el inminente cierre dispuesto sobre Racing, el pueblo académico se reunió en la sede a protestar. Allí se dio la recordada imagen del expresidente Lalín agredido en su rostro con un redoblante. Se decidió entonces postergar el debut del Clausura 99, que debía ser el domingo 7 frente a Talleres de Córdoba.

Ese domingo 7 de marzo lo recordamos como “El día del Hincha de Racing” porque la gente de la Academia llenó el Cilindro y el equipo no jugó. En ese contexto, donde fallaron los responsables de la institución fue que la gente de Racing salvó al club. Y lo volvería a hacer.

De baldío a predio de élite

El terruño antes de que los hinchas lo hicieran Predio.

La historia del Predio Tita tiene mucho que ver con ese contexto. Para septiembre de ese fatídico 1999, un grupo de hinchas tomó la decisión de encontrarle un lugar a los chicos de las inferiores del club para que pudieran jugar.

Por esos años, la localía de las inferiores de Racing vagabundeaba entre lugares como Don Orione, Villa Domínico, Moreno, El Porvenir, Monte Inglés, entre otros. Cabe mencionar que el club supo tener un predio en Ezeiza que se perdió con la quiebra.

Dada esa precarización espantosa que sufrió el club, estos hinchas y socios encontraron un baldío no muy lejano al Cilindro y lo tomaron para el beneficio de Racing.

El terreno, ubicado en Pitágoras y Spurr, funcionaba como playa de descarga de contenedores en una parte, y el resto de la locación era un terruño abandonado, lleno de pastizales y desechos.

El lugar constaba de 14 hectáreas de las cuales seis correspondían a Ferrocarriles Argentinos y ocho a Racing tras una cesión del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires durante la presidencia de Otero. Dicho dirigente jamás prestó atención a tal terreno, su sucesor muchísimo menos y el lugar era literalmente un pantano.

Nuestros hinchas trabajando por y para Racing.

Sin embargo, nada de eso detuvo a los hinchas a querer hacer de ese pantano, otro hogar para su maltrecho club. La parada era más que difícil: el club estaba quebrado, intervenido y nadie podía hacer nada en nombre del club dado que implica romper leyes.

Por esa razón, entre los hinchas se fue colaborando de manera tal que un grupo de ellos, especialistas en derecho -el de mayor visibilidad era el periodista de Canal 13, Luis Otero, pero a su lado estaban Leonardo Strasnoy, Pablo Podestá y otros tantos-, constituyeron una mutual para que los progresos de infraestructura no fueran absorbidos por las deudas del club.

Los pibes de Racing ya usando las instalaciones del Predio.

Esa mutual, presidida por Fabián Mangaretto y formada por todos estos hinchas tanto hombres como mujeres, tenía por objetivo organizarse para darle realidad a ese sueño, por lo que los hinchas que la componían se juntaron para aportar cada uno su granito de arena.

Fueron muchísimos los socios fundadores del predio, nombrarlos a todos sería imposible, pero aquellos que lean esta nota, sabrán que este cronista habla de ellos y les agradece eternamente semejante acto de amor por Racing.

Un grupo de mujeres se ocupó de organizar kermesses, bingos, locros, eventos para recaudar fondos. Otro grupo se ocupó de juntar los 25 mil pesos que costaba contratar la topadora que debía arrasar con la maleza del predio. Otros se dedicaron reacondicionar el galpón abandonado y convertirlo en vestuarios. Otros a remover el fango que se armaba cada vez que llovía, y así: cada hincha puso su esfuerzo, sacrificando tiempo, dinero, todo por Racing.

De esta manera, en una muestra de amor colectivo y solidario nunca antes visto en el mundo del fútbol, la gente de Racing comenzó a dar los primeros pasos para tener un predio propio en el que los chicos del club tuvieran donde sentirse en casa.

El busto de «Tita» Mattiussi en el predio que lleva su nombre.

Naturalmente el nombre del predio no podía ser otro que el de la Madre de Racing: Elena Margarita Mattiussi. “Tita”, que dio su vida por el club, vivirá eternamente en el nombre del predio que pare todos los años jugadores de calidad.

Para el 9 de julio de 2000, se dio la inauguración con una fiesta para todos los hinchas. Pero para estos héroes no era suficiente tener dos canchas y un par de vestuarios: tuvieron la decisión de ir a más y decidieron crear un colegio primario y otro secundario que complementara el jardín de infantes.

Como diría un año mas tarde el célebre «Mostaza» Merlo, “paso a paso” fue que los hinchas de Racing constituyeron las bases para que luego la Academia tenga un lugar que no pudieran sacárselo ni con la intervención posterior de la saqueadora empresa Blanquiceleste.

En 2008, Racing recuperó la democracia y la mutual se disolvió para cederle el terreno al club. Sin embargo, la institución seguía en condiciones ilegales del uso del terreno, dado que no había derechos inmobiliarios sobre el mismo.

Racing es siempre seguir avanzando

El 20 de marzo de 2018, Diego Milito y el presidente Víctor Blanco anunciaron un acuerdo con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, entonces administrado por María Eugenia Vidal, quien a través del decreto 212 le otorgó al club la cesión definitiva de los terrenos y amplió la extensión de los mismos para que el club siga creciendo.

Nuestro prócer contemporáneo declaró ante Prensa de Racing lo siguiente acerca de dicho hito: «Lo más importante ha sido tener la escritura. Lo que Racing hoy tiene como propiedad a cinco cuadras del estadio, de tener tantas hectáreas, ha sido una gran gestión de muchas personas, y me remonto al año 99 cuando unos locos se metieron a ese predio y vieron que Racing necesitaba tener un lugar propio”.

La entrada de la fiesta de Inauguración

Milito, que sufrió como jugador de inferiores semejante desastre institucional, emocionado agregó “Verlo así hoy tantos años después, me da ganas de abrazar a cada uno de esos hinchas y pienso ¿Cómo no lo vieron los dirigentes antes? Lo tuvo que ver la gente”.

Sin lugar a dudas, la gente de Racing tuvo que verlo y tuvo que hacerlo, porque fue siempre la gente de Racing la que puso al club de pie, fue la que evitó la desaparición, la que evitó el remate de la sede de Villa del Parque, la que construyó esta base sólida que nos dio frutos de élite internacional como Lautaro Martínez, Rodrigo De Paul, Sergio Romero, Gabriel Mercado, Luciano Vietto, entre tantos otros.

En esa misma sintonía, Diego Alberto también dijo: “Soy un agradecido a la gente que vio eso y peleó, por eso digo que el mérito es de todos los que participaron. Eso tiene un valor inmenso. Me llena de orgullo el predio que tenemos, tenemos que seguir y hacerlo cada vez más grande. El predio tiene que ser de Elite».

Y es por ahí, esa es la dirección a tomar. Seguir haciendo progresos que den cuenta de lo grande que es este club, que hoy cuenta con más de siete canchas, no solo de fútbol y muchos proyectos más.

El predio de Esteban Echeverría será otro proyecto, de un tenor en el que los hinchas no deban hacer el sacrificio que hicieron por el “Tita”, sino uno hecho por los frutos que dieron esos esfuerzos del 99 y 2000: réditos económicos que el club tendrá que saber administrar para dar ese salto de calidad y hacer honor a nuestro mote de Primer Grande.

 

Desde Racingmaníacos aprovechamos para agradecer especialmente a Leo Tarrío y HernandoRC por las fotos de la construcción del predio.

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Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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