El arquero del Manchester United dialogó con Racing Play y contó la vez que estuvo de cambiar de deporte. También contó el motivo por el cual se fue tan joven a Europa.

Sergio Romero hoy es un arquero consagrado en el fútbol mundial. Atajó en varias de las mejores ligas del mundo y pudo disputar una final del Mundial con la Selección Argentina. Sin embargo, su camino no fue para nada fácil. Llegó a Buenos Aires siendo apenas un adolescente de 15 años y dejando atrás a todos sus afectos en el sur. A su vez, en el medio fue tentando para cambiar de deporte.

En una charla que mantuvo con Racing Play, el arquero surgido del Tita Matiussi contó: “Yo firmé con Racing en 2003, y en enero 2004, mientras  estaba haciendo la pretemporada, me llamó mi viejo y me comentó que los dirigentes de Gimnasia de Comodoro Rivadavia me querían fichar para jugar la Liga Profesional de Básquet”.

Su papá fue clave en la decisión de que Chiquito se siga dedicando al fútbol y, claramente, le salió bien la jugada. «Él es enfermo de Racing como yo y me dijo que me quedara ahí, que era mi deporte y lo llevaba en la sangre. ‘El día de mañana vas a ver que te tendrías que haber quedado’, me dijo«, explicó el hoy jugador del Manchester United.

Durante la charla también contó los motivos por los cuales apenas jugó un puñado de partidos en Racing y se fue al exterior muy joven. “Me tuve que ir a Holanda con 20 años, muy joven, porque en ese momento la gerenciadora, encabezada por Marín, precisaba una venta y la única cabeza que tenía precio era la mía”.

Romero defendió el arco de la Academia en 4 oportunidades y de allí se fue al AZ de la liga holandesa. A partir de allí la historia es bastante conocida pasó por la Sampdoria, el Mónaco y ahora el Manchester. Jugó dos mundiales y tres Copas América. Es hincha de Racing y su deseo, como el de muchos, en volver a ponerse el buzo de la Academia. ¿Volverá?

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