En un día como hoy pero de hace 36 años nació uno de los pilares del Racing actual: Darío Cvitanich. Fundamental en la conquista del título de liga N° 18, se hizo del corazón de los hinchas a puro talento, experiencia y sacrificio. Campeón también del Trofeo de Campeones de la Superliga Argentina, fue protagonista de una actuación inolvidable en el último clásico, al generar la jugada que luego devino en el histórico gol de Marcelo Díaz. Con tan solo treinta partidos jugados, se convirtió en un referente para este momento de la Academia.

El experimentado delantero se ganó a la gente a fuerza de un gran fútbol.

Darío Cvitanich nació en Santa Coloma, un poblado cercano a Baradero, el 16 de mayo de 1984. Comenzó a jugar a la pelota en los clubes barriales de Ateneo San José, Fundición Fútbol Club y Rivadavia, lugar este último en el que más jugó en la zona.

A una muy temprana edad probó suerte en clubes porteños, y jugó en River Plate hasta quedar libre. Tras esta salida, retornó a Baradero por dos años y en 2000 se probó en Banfield fortuitamente.

En su primer ciclo en Banfield, sumó 38 goles en los 91 partidos que jugó en cinco temporadas. Goleador del Clausura 2008, fue vendido en 11 millones de dólares al Ajax de Holanda, equipo que lo contrató para reemplazar a Huntelaar. En el equipo de Amsterdam fue dirigido por el mítico Van Basten y le fue muy bien: marcó 9 goles en 16 partidos en su primer temporada y 5 en 11 PJ en la siguiente. Sin embargo, perdió terreno cuando hubo cambio de entrenador, por lo que ante un interés de Pachuca de México, Cvitanich decidió partir.

En Pachuca, Cvitanich se consagró campeón de la Liga de Campeones de la Concacaf 2010 y tras ese título disputó el Mundial de Clubes que Diego Milito ganó con el Inter. El equipo de Cvitanich perdió en la primera ronda ante el congolés Mazembe, equipo rival del Inter de nuestro prócer en la final. Darío marcó dos goles en diez minutos en el partido por el quinto puesto ante el Al-Wahda de Emiratos Árabes.

Terminado el préstamo en Pachuca, Darío volvió al Ajax y se consagró campeón de la Eredivisie. Al término de esa liga, volvió al país para jugar en Boca Juniors, donde fue campeón del Torneo Apertura 2011, competición en la que Racing fue segundo con el «Cholo» Simeone como entrenador.

Seis meses más tarde retornó al fútbol europeo para defender los colores del OGC Niza,y a su término, tuvo breves pasos por Pachuca y Miami F.C. de Estados Unidos, hasta que en 2016, volvió a Banfield.

Racing estaba en búsqueda de un delantero que reemplazara a Gustavo Bou, quien tras perder el puesto con Jonatan Cristaldo, decidió partir. Coudet tuvo a Cvitanich como primera opción desde el primer momento, y tras negociaciones respecto a la rescisión de contrato, Darío Cvitanich se convirtió en el primer delantero refuerzo de Racing en 2019.

“Bebecvita”, el campeón

Cvitanich y Lisandro López, una sociedad de experiencia.

A su llegada le contó a La Nación: «Racing había mostrado interés desde hace un tiempo largo. Un día llegué a mi casa y dije: esto no da para más. Y ahí empecé a pensar qué hacer. Cuando decidí salir, por sobre las opciones, elegí Racing. Sabía que era una competencia, me parecía un club que está muy bien desde lo institucional y desde afuera podía ver la exigencia y la intensidad para jugar. Ahora lo comprobé».

Jonatan Cristaldo había hecho una sorprendente gran primera mitad de campeonato y era el titular. Cvitanich venía a ser el complemento a una delantera que había perdido a un peso pesado como Bou, pero no a ser titular. A pesar de la diferencia de juego entre Cristaldo y Cvitanich, además de la edad del baraderense, Darío vino a aportar más fútbol a una delantera que había ganado movilidad en Cristaldo.

Darío Cvitanich debutó con gol en su primer partido en la Academia, ante Aldosivi de Mar del Plata, en una cancha muy difícil. Entró desde el banco y marcó el tercer gol, el cual sentenció el resultado y comenzó a dar continuidad a la punta que se había conseguido en la segunda mitad de 2018.

La jerarquía de Cvitanich ayudó mucho en el título, en la cohesión de grupo y dentro de la cancha con su enorme sacrificio. Marcó un golazo ante Estudiantes en el Cilindro que le dio victoria a la Academia y lo afianzó en la búsqueda del tan ansiado título.

Su experiencia fue un valor fundamental a la hora de complementar la carga de presión que se posó durante toda la temporada sobre su compañero capitán Lisandro López, jugador con quién se entendió dentro de la cancha como si fuesen amigos de toda la vida. Lo asistió en el primer gol ante Godoy Cruz, cuando podría haber girado y definido él, sin problemas.

Ante un complicadísimo Colón de Santa Fe en el siempre difícil Cementerio de los Elefantes, salvó la ropa de Racing con un gol de goleador nato, casi sobre la hora con lo que le dio el empate a la Academia, uno que continuó propagando la ilusión del pueblo racinguista.

Los partidos cada vez se tornaban más difíciles y Cvita se fue haciendo titular. Arrancó desde el comienzo en seis de los diez encuentros. El último como titular de la Superliga 2018/19 fue el que nos dio la máxima gloria: ante Tigre, en Victoria.

En ese partido, Cvitanich se erró un gol casi hecho pero a pesar de todo pudo festejar el título, que se dio en el empate 1 a 1, con gol de Augusto Solari.

Darío se volvió a consagrar campeón en el final de su carrera y se dio el lujo de enamorar a los hinchas. En la última fecha ante Defensa y Justicia, se dio el gran lujo de celebrar junto a todo el pueblo racinguista, que lo adoptó como a uno más: “Disfruten dejen de sufrir: somos campeones”, gritó en los festejos y desató la alegría de todos los hinchas en la cancha. Festejó junto a Cecilia Bonelli, su esposa y madre de sus dos hijas, a quienes Cvitanich les dedicó especialmente este campeonato.

Los campeones en el festejo de campeón de la Superliga 2018/19 en el Obelisco porteño.

A los días del final de la euforia por haberse consagrado campeón de liga a los 34 años, dijo a la prensa: «Hace dos meses que estoy pero parece que estoy hace mucho más y eso me pone contento. Me siento un privilegiado. Lo de los hinchas en el Obelisco fue increíble».

Consolidado ya como uno de los referentes del plantel, tuvo un semestre siguiente que fue a la par de lo que fue el equipo, con un entrenador a punto de salir de la institución. Sin embargo, Darío sumó otro título en su palmarés en la Academia, cuando fue campeón del Trofeo de Campeones de la Superliga Argentina, el 14 de diciembre de 2019.

Con el cambio de entrenador, hubo rumores de salida que en este mercado de pases también pareciera haber. Pero el jugador se ha identificado con el club, y el club y los hinchas con él. El complemento que necesitó Lisandro para coronarse fue el aporte de un experimentado como Cvitanich.

Prueba de ello fue su actuación singular en el último clásico en el Cilindro. Fue la noche en la que el equipo de Racing dio una prueba de carácter única y con dos jugadores menos venció a Independiente.

Cvitanich ingresó en el segundo tiempo y cambió la actitud del equipo. Atrincherado Racing en el fondo por la diferencia numérica de jugadores en campo, Darío era quien debía esperar algún rechazo largo para generar al menos una situación de gol.

El abrazo fraterno con el autor del gol que Darío generó, Marcelo Díaz.

Le quedó una última chance faltando pocos minutos y aguantó en el área rival, arrastró marcas y lanzó un pase atrás que Leonel Miranda evitó cuando escuchó que venía Marcelo Díaz atrás suyo. El chileno disparó y Racing ganó un clásico histórico. Nota aparte fue luego el aporte de experiencia de Darío, quien con la picardía del potrero tuvo injerencia en las expulsiones del visitante.

Darío Cvitanich con apenas 30 partidos jugados en el club se ha consolidado como un jugador casi indispensable para lo que este plantel logró y lo que le queda por lograr. El socio de Lisandro incluso sin compartir cancha, es el referente que hacía falta para continuar el sendero que ya mostró con éxito Diego Milito cuando regresó al club a devolverle la gloria que nunca debió haber perdido la Academia Racing Club.

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Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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