Arrancó el año jugando de lateral derecho pero en el clásico histórico Sebastián Beccacece lo puso en su posición natural y fue una de las figuras. Frente al San Lorenzo lo volvió a ser.

Eduardo Coudet lo trajo a mediados del año pasado y le costó su readaptación al fútbol argentino. Tal es así, que no tuvo un buen semestre pero su mejor partido fue el más importante: Walter Montoya fue clave en la final del Trofeo de Campeones frente a Tigre, asistiendo en los dos goles a Matías Rojas.

Con la llegada de Sebastián Beccacece, parecía perder terreno. Sin embargo le dio confianza y lo ubicó como lateral derecho. Tenía apenas un puñado de partidos en las inferiores de Rosario Central en esa posición. Rápidamente Iván Pillud volvió a ese lugar y el oriundo de Machagai retomó su lugar natural.

Contra San Lorenzo fue la figura del equipo. Gran centro en el gol de Mauricio Martínez y un despliegue notable. Ayudando en la marca y siendo desequilibrante a la hora de atacar. «Uno trabaja para rendir. A veces sale y a veces no. Estoy contento por el rendimiento del equipo que va agarrando lo que Sebastián (Beccacece) nos está pidiendo», declaró.

Por último, habló de como se siente en el equipo: «Todo pasa por la confianza. Para un jugador es fundamental y trato de aprovecharla. Hicimos un gran partido. Trataremos de mejorar para el próximo», cerró. Montoya está volviendo a ser aquel jugador que hizo que equipos europeos se fijen en él.

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