En un día como hoy pero de 1922 nació uno de los más recordados punteros derechos de todos los tiempos racinguistas: Mario Boyé. Mejor conocido como “El Atómico”, este delantero fue bicampeón con la Academia, en los campeonatos de 1950 y 1951. Protagonista de la gesta del equipo que dirigía Guillermo Stábile, -la que consiguió el primer tricampeonato del profesionalismo-, fue Boyé quien gracias a un remate inatajable marcó el 1 a 0 que consagró a Racing Club campeón ante Banfield en 1951.

Mario Emilio Heriberto Boyé nació en la Ciudad de Buenos Aires, el 30 de julio de 1922. Formado inicialmente como jugador en los clubes barriales de Brisas del Plata y “El Fortín”, hizo inferiores en Boca Juniors, club en el que debutó el 8 de junio de 1941 en la victoria por 2 a 1 ante Independiente.

Bicampeón en Boca en los campeonatos de 1943 y 1944, Boyé fue goleador del campeonato 1946 y demostró que era un jugador notable: no era particularmente técnico con el balón, pero poseía una gran capacidad tanto de remate con los pies como con la cabeza. También contaba con muy buena velocidad y empuje, por lo que su juego era tan sacrificado como de mucha llegada al gol.

Campeón con el Seleccionado Nacional de las Copas América 1945, 1946 y 1947, Boyé emigró al Genoa italiano en 1949 y tras un muy breve pero exitoso paso por el exequipo de Diego Milito, viajó a Bogotá para jugar en Millonarios. Sin embargo, una oferta de Racing lo hizo volver al país.

Boyé llegaba a la Argentina para jugar en el equipo que dirigiera la gloria del seleccionado nacional, Guillermo Stábile, que había sido campeón la temporada pasada luego de 24 años sin títulos. Racing era una máquina, en un contexto en el que muchos jugadores de jerarquía abandonaban los clubes grandes por las consecuencias de la gran huelga de jugadores de 1948.

Con la influencia del Ministro Cereijo, la Academia mantuvo su plantel y Boyé llegaba para sumar en un equipo que quería arrasar con todo. El “Atómico” ingresó en lugar de Salvini y no salió más. El campeonato de 1950 fue fácil para la Academia, que se consagró dos fechas antes y finalizó el torneo con ocho puntos de ventaja sobre River e Independiente.

Boyé junto a Alberto Marcovecchio, máximo goleador en la historia del club.

Antonio Rodríguez; Higinio García, José García Pérez; Ricardo Fernández, Inocencio Rastelli, Ernesto Gutiérrez; Mario «Atómico» Boyé, Norberto «Tucho» Méndez, Manuel Blanco, Llamil Simes y Ezra Sued fue la formación que alcanzó el título de 1950 ante un Banfield que emergía y tenía en sus filas a quien luego sería el máximo ídolo de la Academia: Juan José Pizzuti.

Al año siguiente, la gran temporada de Boyé en la Academia lo devolvió al seleccionado Nacional, equipo con el cual debutaría el país en el Estadio de Wembley ante Inglaterra y caería 2 a 1, pero con el gol marcado por el Atómico.

En ese 1951, la Academia volvería a buscar el título, quizás con menos brillo que en la temporada anterior, pero determinado a vencer, con un equipo de alta jerarquía. Llegó a la última fecha con puntaje igualado versus el difícil Banfield que apadrinaba la Jefa Espiritual de la República, Eva Duarte de Perón.

Boyé es el primero de los hincados a la izquierda. Este es el equipo con el que alcanzará la gloria en Racing, en 1951.

El 1° de diciembre de 1951 se jugó la primera final en el Estadio de San Lorenzo de Almagro y finalizó en empate en cero. El segundo desempate, también en el Gasómetro, sería historia distinta. La Academia de Stábile formó con: Grisetti; García, García Pérez; Giménez, Rastelli, Gutiérrez; Boyé, Ameal, Bravo, Simes y Sued.

El primer tiempo fue parejo y ninguno se sacó diferencias, hasta que apenas comenzado el segundo tiempo, Boyé clavó un remate de 35 metros en el ángulo del arquero del Taladro para que éste no llegue jamás y sea golazo de la Academia. Un gol que el propio Boyé recordó como “el más espectacular”. “El mejor, sin dudas, porque la pelota se le coló al arquero Graneros en un ángulo del arco que daba a la calle Mármol y así ganamos el título”, recordó en una entrevista el Atómico.

El partido finalizó y gracias a ese golazo de Boyé, Racing se pudo consagrar como el primer tricampeón del profesionalismo. Una gesta hoy imposible de pensar en repetir siquiera, pero propia del Primer Grande de este país.

La foto de su emblemático gol.

Aquejado por lesiones, el Atómico dejó Racing en 1953, tras casi haber podido salir campeón otra vez más de no ser por los manejos espurios de la AFA en otorgarle los puntos a River Plate en el partido que no había concluido y con cuyos puntos, Racing quedó en un segundo puesto y el título para los de Núñez.

Boyé dejó 33 goles en 84 partidos en su paso corto por la Academia, pero regó los suelos racinguistas con gloria y goles. Su carrera continuó en Huracán y Boca Juniors por dos años más, hasta que las lesiones lo retiraron a los 34 años.

Sin lugar a dudas, aquel zapatazo histórico representa uno de los mejores y más importantes goles de la historia de este glorioso club, aquel que ganó todo antes que los demás.

 

 

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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