En un día como hoy pero de hace 40 años nacía en la localidad bonaerense de Brandsen, uno de los mejores arqueros de la historia reciente de Racing Club de Avellaneda: Diego Sebastián Saja. Temperamental y competitivo, el “Chino” tuvo una carrera sumamente exitosa como arquero: fue campeón en cuatro de los ocho equipos en los jugó a lo largo de dieciseis años de profesionalismo. Según el propio Saja, la Academia le dio algunos de los mejores momentos de su carrera. Lo que él le dio a Racing no fue menos que eso: la gloria del torneo de Transición 2014 y la seguridad de tener el arco protegido como sólo lo hicieron los grandes como Cejas, Fillol y más recientemente, Gabriel Arias.

Sebastián Saja celebra el título del Torneo de Transición 2014 junto a su hijo en el Cilindro.

Diego Sebastián Saja nació en 1979 en Brandsen, y desde pequeño tuvo pasión por la redonda. Apodado “Chino” desde chico, solía gustarle jugar de cinco en la canchita del barrio La Dolly. Hasta que una vez, jugando para el Club Atlético y Progreso, fue a atajar porque faltaba el arquero y no salió nunca más del arco.

Llegó a los trece años a San Lorenzo, gracias al esfuerzo que hacían sus padres y su abuelo en acompañarlo en las tres horas de viaje que le tomaba ir a entrenar al club azulgrana. Sebastián recompensó ese esfuerzo familiar con un trabajo notable ya desde las inferiores.

Tanto fue así que, antes de debutar en Primera, formó parte de los planteles del seleccionado nacional Sub-20 que disputaron en 1999 el Campeonato Sudamericano, el Mundial de Nigeria y el Torneo Esperanzas de Toulón.

Sólo pudo ser titular en el último de estos certámenes, pero debido a su buen desempeño fue designado mejor arquero del torneo. Lamentablemente, le tocó errar el penal que definía la final ante Colombia, pero en la carrera de Saja, a las malas le siguen las buenas.

Debutó en la primera de San Lorenzo en el Torneo Apertura 2000 y gracias a un tremendo desempeño de su parte, le ganó el puesto a otro gran arquero con pasado en Racing, Gustavo Campagnuolo.

Saja en su primer campeonato en Racing demostró mucha jerarquía.

En quien fuera el club de sus amores, ganó el Clausura ‘01 y entró en la historia grande del CASLA al ganar las dos primeras copas internacionales del club: la Mercosur ‘01 y la Sudamericana ‘02.

Ese arranque promisorio continuó con la citación por parte de Marcelo Bielsa a la Selección mayor en una gira de amistosos por Europa en 2002 y por Norteamérica al año siguiente. Sin embargo, Saja en ese entonces era un jugador algo conflictivo, muy temperamental, propenso a que las situaciones lo desbordaran, pero con gran capacidad técnica.

Probó suerte en Europa en esos años y no le fue del todo bien: en la serie A italiana jugó muy poco para el Brescia y en España sólo pudo jugar en la Segunda División. Allí sufrió dos descensos consecutivos, primero con el Rayo Vallecano y luego en Córdoba.

Pasó también por el América de México, donde jugó sólo cuatro partidos y en su regreso a San Lorenzo, tras una temporada como titular, el DT Ramón Díaz no lo tuvo en cuenta.

Saja, entonces, partió a préstamo al Gremio de Porto Alegre, donde las malas cesaron: se ganó el cariño de los torcedores, fue campeón del Campeonato Gaucho y se destacó notablemente en la Copa Libertadores de ese año, en la que fue designado mejor arquero del certamen y el equipo perdió la final contra Boca Juniors.

Cuando el préstamo finalizó, Saja dejó San Lorenzo en litigio con el club y peleado con Ramón Díaz, por lo que partió a Grecia. Jugó tres años para el AEK de Atenas en donde obtuvo la Copa de Grecia en 2011 lo cual le permitió disputar la Europa League, en la que el AEK avanzó hasta la fase de grupos pero quedó eliminado detrás del Anderlecht belga y el Lokomotiv ruso.

La crisis en Grecia lo hizo plantearse volver y justo Racing estaba buscando un arquero. El “Cholo” Simeone lo convenció de venirse a defender el arco académico y nada sería igual desde entonces.

El Chino se convirtió en capitán rápidamente, dada la falta de referentes en el plantel.

Saja volvió maduro de Europa, llegó para ser titular y solamente salió del arco de Racing por lesiones. Tuvo un gran rendimiento en el subcampeonato de Simeone y ya se asomaba como referente en un vestuario complicado. Heredó la cinta de capitán que el “Coco” Basile le quitó a Claudio Yacob cuando éste salió del equipo y del club, y no la soltó hasta 2014.

Saja fue determinante siempre en Racing; líder desde el comienzo, se bancó tempestades y disfrutó de momentos de éxitos. Muchas situaciones lo desgastaron, como el escándalo con Teo Gutiérrez que terminó con la salida de un ídolo como Basile y el equipo a la deriva.

Con la llegada de Zubeldía su rendimiento fue creciendo y se empezó a ganar el cariño de los hinchas. A quienes lo querían catalogar de ídolo, Saja les contestaba que había que ganar cosas y justo no se le pudo dar en la final de la Copa Argentina en 2012.

El desastre institucional que se dio luego de la salida de Zubeldía y la pelea entre Gastón Cogorno y Rodolfo Molina fue también un trago amargo que Saja tuvo que vivir en sus años en Racing, pero nunca perdió la esperanza de ganar algo con el club.

Los problemas no cesaron en el club con ese conflicto al cual le sucedió también la salida de Carlos Ischia, Ignacio González, el legendario “Mostaza” Merlo y el record negativo de la peor campaña de la historia del club: 33 puntos en 38 partidos jugados.

Sebastián Saja, el único referente que quedó como titular de un plantel al otro.

Con tanta malaria a cuestas, los aires tenían que cambiar. La llegada de Diego Cocca y en especial la de Diego Milito, quien había sido compañero suyo en la selección en 2003, junto a la de varios jugadores más, torcieron el destino. Milito era el refuerzo de lujo para ese mercado de pases y por todo lo que Diego implica para Racing, Saja le cedió la capitanía.

En Milito, el Chino encontró no sólo a un gran compañero con quien liderar un vestuario, sino también a un amigo, y eso lo dicen las lágrimas que Saja no pudo evitar en la despedida del 22.

En 2014, llegó la gloria con la consagración en el Torneo de Transición. Saja tuvo un rendimiento de menor a mayor: arrancó bajo, con la desconfianza del torneo anterior y fue creciendo a medida que Racing llegó al sprint final del campeonato, en el cual el equipo fue demoledor.

La atajada del campeonato: el penal ante Quilmes en el Transición 2014

En 2015, el Chino alcanzó 587 minutos sin recibir goles y se ubicó segundo en el record histórico de valla invicta, que corresponde a Agustín Mario Cejas, quien entre 1975 y 1976 acumuló 666 minutos.

En un buen nivel y con la certeza de que dejó todo lo que tenía para dar en su última casa, el Chino se despidió de Racing el 25 de mayo del año pasado ante Gimnasia y Tiro de Salta por Copa Argentina. 203 son los partidos en los que el Chino vistió el buzo de arquero académico, en los que marcó 7 goles de penal.

2016 fue su quinto año y último en la Academia, club que lo adoptó tanto a él como a su familia y con el cual entró en la historia: dejó en el club una infinidad de hitos, penales convertidos, atajadas enormes y partidos en los que fue figura.

Saja se emociona junto a su amigo Milito en el día del retiro de este, con el secreto guardado de su propia partida.

Y él se llevó el cariño que despertó en la gente y en sus compañeros, además ese título inolvidable que le devolvió la gloria deportiva al Racing Club de Avellaneda. El esfuerzo realizado recompensó todos los malos tragos y su historia como profesional deja en claro el éxito de Saja tanto como futbolista, como líder positivo entre sus compañeros.

La partida de Racing fue hacia viejos nuevos rumbos: España. Tuvo un paso por el Gimnástic de Tarragona de la Segunda División y tras 11 partidos jugados, pasó al Zaragoza, equipo en el que triunfó su amigo Milito y que fue el último club –el décimo- como jugador para el Chino Saja.

Se retiró el 9 de junio de 2017 y este año comenzó su carrera como DT. Fue su primer club Guaraní de Paraguay, equipo con el que dirigió su primera copa internacional –La primera fase de la Libertadores- y quedó afuera ante el Junior de Teo Gutiérrez. Tras dejar ese club, luego dirigió por un tiempo a Agropecuario de Carlos Casares, equipo del Nacional B.

El destino sabrá si eventualmente volverá a la Academia en otro rol, pero el que seguro siempre perdurará será el de campeón y guardián del arco de Racing.

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