En un día como hoy pero de hace 35 años nació el último refuerzo de jerarquía del Racing Campeón 2018/19, Darío Cvitanich. Bautizado “Bebecvita” por su compañero Jonatan Cristaldo, este delantero que aún no llegó a los veinte partidos en el club, fue fundamental en la conquista que el mes pasado le dio a Racing su título de liga N° 18. Artífice de tres goles en los diez partidos que disputó en la última temporada, demostró estar a la altura de las circunstancias y muy rápidamente se ganó el corazón de los hinchas.

Darío Cvitanich, campeón en Racing con diez partidos y aún así, jugador clave.

Darío Cvitanich nació en Santa Coloma, un poblado cercano a Baradero, el 16 de mayo de 1984. Comenzó a jugar a la pelota en los clubes barriales de Ateneo San José, Fundición Fútbol Club y Rivadavia, lugar este último en el que más jugó en la zona.

Un muy pequeño Darío Cvitanich representando a Rivadavia.

A una muy temprana edad probó suerte en clubes porteños, y jugó en River Plate hasta quedar libre. Tras esta salida, retornó a Baradero por dos años y en 2000 se probó en Banfield fortuitamente.

En el Taladro entonces, viviría casi todo su proceso formativo,  tiempo que lo hizo hincha del albiverde, y debutó el 20 de octubre de 2003 ante Olimpo de Bahía Blanca, a los 19 años.

En su primer ciclo en Banfield, sumó 38 goles en los 91 partidos que jugó en cinco temporadas. Con un enorme nivel que lo llevó a nacionalizarse croata en caso de ser llamado por la selección hoy subcampeona del mundo, fue goleador del Clausura 2008 y a posteriori fue vendido en 11 millones de dólares al Ajax de Holanda, equipo que lo contrató para reemplazar a Huntelaar.

En el equipo de Amsterdam fue dirigido por el mítico Van Basten y le fue muy bien: marcó 9 goles en 16 partidos en su primer temporada y 5 en 11 PJ en la siguiente.

Sin embargo, perdió terreno cuando Van Basten fue reemplazado por Martin Jol, y ante un interés de Pachuca de México, Cvitanich decidió partir. Ser internacional por Argentina no se le dio y tampoco por Croacia, debido a que la UEFA consideró que la doble nacionalidad para vestir los colores de Croacia no contaba con la suficiente descendencia europea, en tanto, solo uno de sus abuelos había nacido en aquel territorio.

En Pachuca, Cvitanich se consagró campeón de la Liga de Campeones de la Concacaf 2010 y tras ese título disputó el Mundial de Clubes que Diego Milito ganó con el Inter. El equipo de Cvitanich perdió en la primera ronda ante el congolés Mazembe, equipo rival del Inter de nuestro prócer en la final. Darío marcó dos goles en diez minutos en el partido por el quinto puesto ante el Al-Wahda de Emiratos Árabes.

Terminado el préstamo en Pachuca, Darío volvió al Ajax y se consagró campeón de la Eredivisie. Al término de esa liga, Boca Juniors mostró interés en él y Cvitanich no dudó en regresar a la Argentina.

En el club de la Rivera, Cvitanich fue campeón el Torneo Apertura 2011, competición en la que Racing fue subcampeón con el “Cholo” Simeone como entrenador. Seis meses más tarde retornó al fútbol europeo para defender los colores del OGC Niza, club en el que consiguió clasificar a la Europa League 2014/15 y marcó 30 goles en 69 encuentros. Al término de su ciclo en Niza, tuvo breves pasos por Pachuca y Miami F.C. de Estados Unidos, y en 2016, volvió a Banfield.

En su último ciclo en Banfield, Darío tuvo un gran ciclo, en el que marcó 23 goles en 47 partidos. La megadevaluación de septiembre de 2018, cuando el valor del dólar pasó de 23 pesos a 44, hizo que el contrato de Darío en el club de sus amores se hiciera imposible de cumplir, razón por la cual, de común acuerdo comenzó a pactarse su salida del club.

Racing estaba en búsqueda de un delantero que reemplazara a Gustavo Bou, quien tras perder el puesto con Jonatan Cristaldo, decidió partir. Coudet tuvo a Cvitanich como primera opción desde el primer momento, y tras negociaciones respecto a la rescisión de contrato, Darío Cvitanich se convirtió en el primer delantero refuerzo de Racing en 2019.

“Bebecvita”, el campeón

Darío Cvitanich marcó el día de su debut oficial, ante Aldosivi.

A su llegada le contó a La Nación: “Racing había mostrado interés desde hace un tiempo largo. Un día llegué a mi casa y dije: esto no da para más. Y ahí empecé a pensar qué hacer. Cuando decidí salir, por sobre las opciones, elegí Racing. Sabía que era una competencia, me parecía un club que está muy bien desde lo institucional y desde afuera podía ver la exigencia y la intensidad para jugar. Ahora lo comprobé”.

Jonatan Cristaldo había hecho una sorprendente gran primera mitad de campeonato y era el titular. Cvitanich venía a ser el complemento a una delantera que había perdido a un peso pesado como Bou, pero no a ser titular. A pesar de la diferencia de juego entre Cristaldo y Cvitanich, además de la edad del baraderense, Darío vino a aportar más fútbol a una delantera que había ganado movilidad en Cristaldo.

Darío Cvitanich debutó con gol en su primer partido en la Academia, ante Aldosivi de Mar del Plata, en una cancha muy difícil. Entró desde el banco y marcó el tercer gol, el cual sentenció el resultado y comenzó a dar continuidad a la punta que se había conseguido en la segunda mitad de 2018.

La jerarquía de Cvitanich ayudó mucho en el título, en la cohesión de grupo y dentro de la cancha con su enorme sacrificio. Su buena predisposición le valió el bautismo de Cristaldo como “Bebecvita”, en intertexto con un reggaetón que el “Churry” cantaba al verlo tomar mate a Darío.

Acerca del grupo, el delantero de Baradero afirmó ante Olé: “Haberme encontrado al grupo que encontré me hizo mucho más fácil las cosas, además de la confianza en uno mismo. La competencia es dura pero linda. Me tocó compartir con Churry y yo valoro eso, como, si bien todos queremos jugar, cada uno me dejó entender que el grupo estaba con el objetivo muy claro más allá de lo personal”.

El golazo de Cvitanich ante Estudiantes en el Cilindro

Marcó un golazo ante Estudiantes en el Cilindro, el pasado 3 de marzo, el cual le dio la victoria a la Academia y lo afianzó en la búsqueda del tan ansiado título.

Su experiencia fue un valor fundamental a la hora de complementar la carga de presión que se posó durante toda la temporada sobre su compañero capitán Lisandro López, jugador con quién se entendió dentro de la cancha como si fuesen amigos de toda la vida. Lo asistió en el primer gol ante Godoy Cruz, cuando podría haber girado y definido él, sin problemas.

Ante un complicadísimo Colón de Santa Fe en el siempre difícil Cementerio de los Elefantes, salvó la ropa de Racing con un gol de goleador nato, casi sobre la hora con lo que le dio el empate a la Academia, uno que continuó propagando la ilusión del pueblo racinguista.

Cvitanich de buen ánimo junto a Cristaldo, su otro socio de ataque.

Los partidos cada vez se tornaban más difíciles y Cvita se fue haciendo titular. Arrancó desde el comienzo en seis de los diez encuentros. El último como titular de la Superliga 2018/19 fue el que nos dio la máxima gloria: ante Tigre, en Victoria.

En ese partido, Cvitanich se erró un gol casi hecho pero a pesar de todo pudo festejar el título, que se dio en el empate 1 a 1, con gol de Augusto Solari.

Darío se volvió a consagrar campeón en el final de su carrera y se dio el lujo de enamorar a los hinchas. En la última fecha ante Defensa y Justicia, se dio el gran lujo de celebrar junto a todo el pueblo racinguista, que lo adoptó como a uno más: “Disfruten dejen de sufrir: somos campeones”, gritó en los festejos y desató la alegría de todos los hinchas en la cancha. Festejó junto a Cecilia Bonelli, su esposa y madre de sus dos hijas, a quienes Cvitanich les dedicó especialmente este campeonato.

Los campeones en el festejo del obelisco

A los días del final de la euforia por haberse consagrado campeón de liga a los 34 años, dijo a la prensa: “Hace dos meses que estoy pero parece que estoy hace mucho más y eso me pone contento. Me siento un privilegiado. Lo de los hinchas en el Obelisco fue increíble”.

Hoy día Cvitanich está cumpliendo con lo que se esperaba de él: ser un jugador de jerarquía que demuestra en todos los partidos porque está en el Primer Grande. Seguramente el tiempo le dará mayor confianza para dar aún más y ganarse todavía más un lugar en el corazón de los hinchas.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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