Hace 116 años nació nuestro querido Racing Club de Avellaneda, un sentimiento inexplicable que se transmite de generación en generación. Pionero criollo del fútbol local, Racing fue siempre popular y glorioso, a pesar de los altibajos de las distintas coyunturas. Por eso, contra viento y marea, Racing pervive y no para de crecer: es la fuerza de toda su gente la que lo llevó a ser el Primer Grande, la que no permitió su desaparición y la que siempre lo mantendrá en lo más alto del fútbol nacional.

Racing Club en 1911.

Hacia finales de siglo XIX, los ingleses trajeron una práctica recreativa y deportiva en los vagones de los ferrocarriles y la red ferroviaria que tendieron a lo largo de ARgentina: el fútbol. Este deporte, nacido en Gran Bretaña, se fue haciendo popular a las márgenes de las vías y era jugado primordialmente por los nativos isleños.

Pero se desperdigó lo suficiente como para una vez que se articuló más organizadamente, se dio la disputa de dos estilos: el inglés y el criollo. Racing es tan importante en la historia porque es el portador de una identidad futbolística: la criolla, la de esta tierra.

Racing en acción en su estadio en 1915

La ciudad de Avellaneda que hoy alberga a nuestro querido club era sólo un pueblo que se llamaba “Barracas al Sud” y comprendía no sólo a  la actual ciudad, sino también Lomas de Zamora, Lanús y Adrogüé.

Así como se armaban y desarmaban clubes sin discreción alguna, en 1898, los empleados del Ferrocarril Sur –hoy Roca- consiguieron que sus superiores les permitieran usar como cancha los terrenos que rodeaban la estación, lo cual dio lugar a la fundación del “Argentinos Excelsior Club”.

Esta efímera institución, según cuentan los documentos consultados, gozaba de una excelente calidad en su juego, motivo por el cual sus integrantes terminaron desarmando al club.

De esa escisión surgieron los clubes, Argentinos Unidos, American Club y Sud América Football Club de Barracas al Sud. El 12 de marzo de 1900 fue rebautizado el club como F. C. Barracas al Sud, en la cocina de Raimundo Lamour, que funcionaría como sede por un corto plazo. Al año siguiente, Juan Ohaco, padre de la gloria académica Alberto Ohaco, cedió los terrenos para emplazar la cancha, en Alsina y Colón.

En 1902, se produjo una escisión en el F.C. Barracas al Sud: un grupo de miembros fundadores decidió armar el Colorados Unidos del Sud por lo que durante todo ese año, fueron dos los clubes que reinaban en Barracas al Sud.

Pero la división duró poco: el 17 de marzo de 1903, los miembros de Colorados Unidos y de Barracas al Sud limaron asperezas. El jefe de la estación Barracas Iglesia –una parada ferroviaria de un tren que unía Buenos Aires con Ensenada-, Niceto Barrios, medió para sellar esta unión , con el fin de construir un solo club, grande y definitivo.

Así fue como un 25 de marzo de 1903, en Ameghino y Dean Funes, en la casa de la familia Lamour empezó a cocinarse el destino de un nuevo club.

Para gestar el club, Colorados Unidos aportó treinta y cuatro socios y 19,65 pesos en efectivo, mientras que Barracas al Sud lo hizo con 11 socios y 16,35 pesos. Arturo Artola fue elegido presidente, y se fijó como cuota mensual el importe de 50 centavos y el aporte de $1,50 al club por parte de los integrantes de la Comisión Directiva.

El número uno de los socios fundadores fue a sorteo y lo ganó Alejandro Carbone, por lo que los que lo siguieron fueron Raimundo Lamour, Ignacio Oyarzábal, Pedro Viazzi, José Guimil, Leandro Boloque, Julio Planisi, Pedro Werner, Juan Sepich, Alfero Lamour, Arturo Artola, German Vidaillac, Alfredo Paz, Bernardo Etcheverry, Evaristo Paz, Francisco Balestrieri, Enrique Pujade, Elías Camels, José Paz, Salvador Sorondo y Antonio Capurro.

El nombre y los colores

La identificación de este nuevo club debía ser una que no tuviera que ver con ninguno de los dos clubes. Germán Vidaillac, de ascendencia francesa, leyó el nombre “Racing” en una revista deportiva de Francia y lo sugirió a la comisión.

El viejo estadio de Racing Club previo a su demolición.

La elección de Vidaillac fue apoyada por la mayoría, la cual determinó que el nuevo club sería “Racing Football Club”. La influencia inglesa en la conformación de los equipos de fútbol era insoslayable, por eso el “football” estaba en el nombre, aunque sería Racing el pionero de Buenos Aires en tener jugadores de apellidos criollos en lugar de ingleses.

Respecto a los colores, en principio, Racing poseía los comunes a todos los clubes: el blanco. Durante una semana, el club vistió una camiseta aurinegra a bastones verticales que pertenecía a Barracas al Sud, pero los primeros colores oficiales de Racing no serían esos.

Alejandro Carbone hizo que una costurera conocida de su familia cosiera un diseño ideado por él: el frente de la casaca dividido en cuatro cuadros, dos celestes, dos rosas, y la espalda lisa celeste.

Esa sería la primera indumentaria académica, dieciséis camisetas fueron cosidas al costo de 70 centavos cada una.  Recién para el Centenario de la Patria, en 1910, la comisión directiva fijaría a modo de homenaje los colores de la bandera nacional para el escudo y el diseño de bastones celestes y blancos para la camiseta.

Racing, un pionero

Según un periódico del momento llamado “El Diario”, el debut de Racing fue penoso: debutó el 31 de mayo de 1903 en Palermo ante Plata United con derrota por 16 a 0. Sin embargo, el club se fue acomodando y para 1905 ya se encontraba afiliado a la Argentine Football Asociation para disputar la Liga de Ascenso.

Así como Racing nació en 1903, la ciudad de Avellaneda lo hizo en 1904, y nuestros eternos rivales recién en 1905. Racing fue el primer equipo en poseer mayoría de criollos en sus equipos, así como fue también el primero en destronar al equipo más ganador del fútbol amateur argentino, Alumni, que ganó diez títulos antes de desaparecer.

Racing modelo 1925, el del último título antes del tricampeonato de 1949.

Racing, una vez que se encendió, no dejó de brillar: ascendió en 1910, y para 1913 ganó su primer título en Primera División. Ese 1913 fue sólo el inicio porque le siguieron seis títulos más en forma consecutiva, y ese récord le pertenece únicamente a Racing.

Ese heptacampeonato, el primero y único de la historia, le brindó el apodo de “Academia”, por la calidad enorme de jugadores, la cantidad de títulos y porque la forma en la que jugaba hacía que diera cátedra en el naciente fútbol nacional.

Un muy joven Perfumo junto al plantel y la máxima conquista de la historia de Racing: la Copa Intercontinental 1967

Los gloriosos años iniciales de Racing son la base de la magnífica historia que tiene esta institución, que, si bien tuvo más espinas que rosas en las siguientes décadas, no dejó jamás de ser luz y guía para el resto de los clubes: primer tricampeón del fútbol profesional (1949/50/51), primer campeón argentino del mundo (1967), primer campeón de la Supercopa (1988), y otros tantos ejemplos más, algunos menos brillantes que estos.

Así como tenemos esa gloria, tenemos también el fervor, el calor, el aguante y la pasión de los hinchas, que han sostenido al club cuando el éxito no llegó. El presente de la Academia hoy va en correlato con esa rica historia, y el futuro tiene que seguir esa senda, aquella cargada de éxito como le corresponde a la historia del Primer Grande.

Compartir
Artículo anteriorEl mensaje de Chelo Diaz a Ricardo Centurión
Artículo siguiente“Racing puede tener un estadio modelo de cara a la Copa América”
Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here