En un día como hoy pero de 1999, se dio la mayor muestra de afecto de la historia del club, y fue la más importante. Tanto fue así, que es en la fecha en la que los hinchas de Racing celebramos nuestro día, en conmemoración por la resistencia de nuestra gente ante los embates de la quiebra y la crisis institucional más grave que tuvo este maravilloso club en toda su historia.  El 7 de marzo fue aquel día en que, como reza el verso de cancha: “Llenamos nuestra cancha y no jugamos”, el día en que la gente de Racing salió a jugar por Racing, puso el grito en el cielo y dejó en claro: “Academia, siempre vas a existir”. 

Una postal para no olvidar: el hincha de Racing dando su vida por el club.

La raíz del por qué llenamos nuestra cancha y no jugamos se remonta al conflicto más grave que tuvo Racing a nivel institucional en su historia: la quiebra. La Academia se encontraba atravesando los años noventa con un nivel irregular en lo futbolístico y con un declive en lo económico y en lo institucional.

Las malas administraciones de los recursos del club generaron que para mediados de 1998, Racing alcanzara un pasivo cercano a los 62 millones de dólares. Entre los mandatos de los presidentes Osvaldo Otero y Daniel Lalín, y apremiado por las obligaciones de la convocatoria de acreedores, Racing carecía de fondos.

Gasto excesivo, corrupción, pueden ser muchas las explicaciones de por qué se llegó a semejante nivel de crisis, pero lo que más dejan ver al final, es lo grande que es el corazón del hincha de Racing.

Dada esa condición precaria, el presidente Lalín, apenas a medio año de haber asumido, pidió la quiebra de la institución. El juez Enrique Gorostegui aceptó el pedido el 14 de  julio de 1998 y designó a la contadora Liliana Ripoll como síndico a cargo de Racing.

Tan crítica situación sólo podía continuar con más malas noticias para Racing: renunció media comisión directiva, se rescindieron todos los contratos salvo los de la televisación, y comenzó la liquidación de los activos del club.

Fue así como por ejemplo el arquero Albano Bizzarri, quien hace 19 años juega en el fútbol europeo, fue prácticamente subastado en 2 millones de dólares por parte del Real Madrid.

Según el juez Gorostegui, la deuda provisoria era de 34 millones, por lo que el presidente de la AFA, Julio Grondona en febrero de 1999 hizo aprobar un proyecto de rescate al club. El salvataje consistía en que Racing emita bonos respaldados por la AFA para pagarle a los acreedores, y que consiga dinero con una posible venta de la sede de Villa del Parque.

El por entonces presidente Lalín recibiendo el redoblante tras anunciar la quiebra del club.

El jueves 4 de marzo, la Cámara de Apelaciones resolvió clausurar y liquidar los activos del club. La síndico Ripoll anunciaba muy inoportunamente que el club estaba “extinguido” y que había dejado de existir.

Ante el inminente cierre dispuesto sobre Racing, el pueblo académico se reunió en la sede a protestar. Allí se dio la recordada imagen del expresidente Lalín agredido en su rostro con un redoblante. Racing no podía dejar de existir. Se decidió entonces postergar el debut en el Clausura, que debía ser el domingo 7 frente a Talleres de Córdoba.

El domingo 7 de marzo de 1999, Racing llenó la cancha como si fuera a jugar un clásico, como siempre, como nunca. Llenó la cancha y no había fútbol, solo amor a la camiseta. Hinchas de todas las edades, familias enteras, gente del club… nadie podía creer semejante situación, no podía se podía aceptar que borraran de la existencia a aquello tan bellamente inexpicable que es Racing. No podía ser, y no importaba nada más que Racing.

A pesar de los 42 grados de sensación térmica, los hinchas coparon gradualmente el Estadio Presidente Perón, y se sumaron los jugadores del plantel de aquel entonces, y glorias como el “Bocha” Maschio, el “Chango” Cárdenas, el “Pato” Fillol y el DT Gustavo Costas a acompañar a la gente, desde el terreno de juego.

Luego, se abriría la cancha para que los hinchas entren, y de ese recuerdo todos tenemos la imagen de nuestros hinchas llorando, de rodillas por Racing. Llenamos nuestra cancha y no jugamos: Jugaron los hinchas, el partido de la vida de la Academia.

Los hinchas no pueden creer el daño que le hicieron a la institución.

El apoyo fue extraordinario: 30 mil almas académicas gritaron por Racing y le dieron un latido más, un respiro más.

Semejante demostración de fidelidad y compromiso por parte del hincha de Racing afortunadamente sirvió para que las consecuencias empiecen a torcer el horrible destino que nadie quería.

Racing fue declarado de interés histórico por lo que no se pudo rematar su sede de Villa del Parque –luego de que los hinchas también resistieran allí el desalojo-, renunció Lalín junto a su comisión directiva y el dinero para cubrir el déficit empezó a aparecer muy lentamente. De esa crisis se salió recién hace alrededor de diez años, cuando el club volvió a manos de los socios.

Muestras como la del 7 de marzo son las que nos definen como hinchas de la Academia, las que prueban que Racing es un sentimiento inexplicable, una pasión tan poderosa que siempre nos va a empujar hacia más.

La historia de Racing en esa etapa estará eternamente marcada a fuego por la resistencia de los hinchas, que con su esfuerzo empujaron siempre para sacar al club del pozo, sea lo que sea que haya que poner.

El predio Tita Mattiussi es un fiel ejemplo de esto: se construyó a partir del aporte de los hinchas y hoy es de los mejores predios del país. Otra historia es la de la salida de la empresa Blanquiceleste que usurpó al club durante años, pero es el mismo impulso el que sumó para que dejaran en paz a Racing: la pasión del hincha.

Es a partir de esta pasión que se pudo ir recuperando el club y un día pudimos volver a votar; otro día lo pudimos volver a ver campeón y hoy día lo vemos producir jugadores de selección, compitiendo por un nuevo título.

Pero no hay que conformarse, Racing tiene que seguir creciendo. Es compromiso de todos, los hinchas y los socios del club, hacer que sigamos en el buen camino, no olvidando jamás por qué nos pasó lo que nos pasó y haciendo foco en nuestra pasión. Esa que hace que Racing sea así de inexplicable, la que hace que Racing sea su gente.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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