En un día como hoy pero de 1985, nacía en la localidad santafesina de San Lorenzo uno de los mejores laterales izquierdos de los últimos tiempos racinguistas: Leandro Grimi. Tras un primer paso fugaz por la primera de Racing allá por 2006, emigró al Milan italiano y regresó a la Academia en 2014 con bagaje europeo. Asentado rápidamente como titular, es uno de los jugadores que hace más tiempo que está en el club casi 100 partidos con la camiseta de la Academia. Aguerrido, sacrificado y firme para la marca, Leandro Grimi fue campeón en 2014, y su buen rendimiento y compromiso lo hicieron meterse en el corazón de los hinchas del glorioso Racing Club de Avellaneda.

Leandro Grimi en acción en la Academia durante 2017.

Hace 34 años nació Leandro Damián Marcelo Grimi, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Hincha de Newell’s Old Boys de Rosario desde chico, “Lea” aprendió a jugar al fútbol de la mano de su abuelo Juan Carlos y en los potreros del club barrial Villa Felisa, en su tierra natal, la misma de Javier Mascherano.

Iniciado en primera instancia como volante por izquierda, más tarde fue su padre Juan José quien encontró en el lateral izquierdo la posición ideal en la cancha para su hijo.

Llegó a Buenos Aires a los 16 años para jugar con un combinado local ante algunos equipos porteños. El entrenador de juveniles y exjugador Ariel Wiktor lo vio y lo convenció de mudarse a Buenos Aires para jugar en Huracán.

Luego de una afortunadamente fallida prueba en Independiente, el club del cual su padre es hincha, Leandro quedó en el Globo y vivió en la pensión hasta llegar a Primera.

Lo hizo debutar Omar Labruna en la primera de Huracán el 16 de agosto de 2004, como visitante ante Atlético de Rafaela, en la primera fecha del Torneo Apertura ’04 del Nacional “B”. En el Globo disputó 69 partidos, marcó 10 goles y con él en el plantel, el equipo disputó dos promociones que perdió ante Argentinos Juniors e Instituto.

En simultáneo, Grimi era fanático de la banda “Callejeros” y se salvó por poco de ser una víctima más de la Tragedia de Cromagnón, donde fallecieron 194 personas y los heridos se contaron de a miles. “En ese recital estuvieron muchos de mis amigos ahí adentro, por suerte no falleció ninguno, es más, en mi casa tengo la entrada de esa vez y no fuí por una casualidad”, recordó en una entrevista.

Con Antonio Mohamed como DT, Grimi se asentó como lateral izquierdo titular y así fue como sus buenas actuaciones llamaron la atención de los equipos grandes de Primera División.

Tanto Julio César Falcioni como Reinaldo Merlo, ambos entrenadores de los grandes de Avellaneda, lo pidieron para reforzar sus planteles. Leandro eligió bien y se convirtió en jugador de Racing, en el contexto de la intervención de Blanquiceleste SA. Tuvo un buen arranque para el equipo de Mostaza: se mostraba veloz, algo desordenado pero con mucho ímpetu y desenfado.

Marcó un gol ante Banfield, en un partido que la Academia perdió por 3 a 2, y a los pocos días su representante Marcelo Simonian le acercó a Fernando De Tomaso una oferta del equipo campeón de Europa y flamante Intercontinental: El Milan A. C. que dirigía Carlo Ancelotti.

El Rossonero aparentemente buscaba un recambio para competirles al brasileño Serginho y al georgiano Kaladze la sucesión del puesto que el legendario Paolo Maldini estaba a punto de dejar libre con su inminente retiro.

Su transferencia al conjunto milanés fue toda una sorpresa para los medios de comunicación y el mundo del fútbol argentino: Grimi tenía solamente 21 años y sólo once partidos en la Primera de Racing y sin embargo, cumplió el sueño de jugar en Europa. “Maldini es mi modelo. Soy un lateral que pasa al ataque, y si Dios quiere podría llegar a ser el nuevo Maldini”, alardeó a su llegada.

Jugó solamente tres partidos para el Rossonero: todos por Serie A y recién al término de la temporada 06/07 y sólo uno fue como titular –ante Udinese en el Giuseppe Meazza. En busca de continuidad, pasó al Siena a préstamo y disputó allí 13 encuentros.

Luego pasó al Sporting de Lisboa, donde se consagró campeón de la Copa de Portugal 07/08 -ante el Porto de Lisandro López-, y de la Supercopa de Portugal 2008. El club hizo uso de la opción de compra por su pase y Grimi tendía su ancla en Lisboa, donde conoció a Filipa Nunes, su compañera.

Completó la mitad de 2009 como titular, pero desafortunadamente sufrió una rotura de ligamentos en la rodilla izquierda y volvió a jugar pero como recambio. Luego de un tiempo sin continuidad decide partir a otros rumbos: el belga Racing de Genk fue su siguiente club pero tampoco allí se le dio ser titular.

En 2013 retornó a la Argentina en pos de recuperar el fútbol perdido en Godoy Cruz de Mendoza, y Grimi volvió a recuperar el fútbol. Se fue asentando hasta ser uno de los jugadores con rendimientos altos en todo ese equipo de Martín Palermo.

En la Academia –que venía de hacer la peor campaña de toda su historia-, el lateral izquierdo era una cuenta pendiente de larga data. Diego Cocca, flamante entrenador de su exequipo Racing, pidió a Leandro Grimi para reforzar el andarivel izquierdo y se dio su segundo ciclo en el club.

El once campeón de Diego Alberto Milito

Esta vez, con otra mentalidad y experiencia: fue considerado titular desde el comienzo y tuvo sólidas actuaciones. Fue pieza importante en la defensa del equipo que, encabezado en la cancha por Diego Milito y Sebastián Saja, se consagrara Campeón  del Torneo de Transición “Ramón Carrillo” en 2014.

Al año siguiente, le tocó debutar en Copa Libertadores y realizó un gran papel. Desafortunadamente, terminó mal esa Copa ante Guaraní como local: un error suyo en la entrega hacia Saja, obligó a que el arquero cometa una infracción para que no marquen los paraguayos. Fue penal y roja para Saja, ingresó Nelson Ibáñez y atajó el penal pero no alcanzó porque Racing no revirtió el marcador.

Sin embargo, Grimi siempre mostró un enorme sacrificio por la camiseta. Su primer gol desde su regreso lo marcó por Copa Argentina ante Tigre y fue el 2 a 1 que marcó el gol del triunfo y posterior clasificación.

Al final de ese 2015 en el que Racing se quedó sin piernas para volver a campeonar, obtuvo al menos el premio consuelo de ganar la Liguilla Pre-Libertadores, dejar afuera a Independiente y volver a disputar otra Copa, la de 2016.

Grimi acompañando a Bedoya en el encuentro de campeones en 2015.

A partir de la dirección técnica de Facundo Sava, Grimi comenzó a alternar su posición en la defensa y pasar a la zaga –con Cocca había sido ocasional. En la Libertadores 2016 marcó sus dos goles internacionales, ambos ante Deportivo Cali, uno en cada partido.

El 15 de octubre de ese mismo año, ante Atlético de Rafaela y a los pocos segundos de empezado el partido, chocó con Lucas Pittinari y sufrió una rotura de ligamentos que le impidió finalizar el torneo.

Tras la larga lesión, Grimi volvió a las canchas el 30 de junio de 2017 ante Ríonegro Águilas Doradas por Copa Sudamericana. Sin embargo, el 17 de octubre –en su décimo partido luego de la lesión anterior y ante Argentinos Juniors como local, Leandro volvió a lesionarse gravemente. Esta vez fue la otra rodilla, la derecha, la que acusó una rotura ligamentaria.

Luego de la llegada de Eduardo Coudet a la dirección técnica de Racing, no hubo más lugar para Grimi y finalmente dejó club para ir a jugar en el equipo del cual siempre fue hincha, Newell’s Old Boys de Rosario.

Siempre ligado a la Academia, Grimi es sin dudas uno de los mejores laterales izquierdos de los últimos 30 años del club. Como muestra de ese compromiso por la camiseta, el pueblo racinguista lo recuerda con un grandísimo afecto.

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