En un día como hoy nació uno de los volantes centrales del Racing Campeón 2014: Ezequiel Videla. Oriundo de la ciudad cordobesa de Cosquín e hijo de un hincha de Racing, no la tuvo fácil a lo largo de su carrera: lo dejaron libre de Central, jugó en cinco clubes en cinco temporadas y la Academia fue el primer club en el que pasó más de una temporada como profesional. Como un ejemplo de esfuerzo y perseverancia, Ezequiel demostró que el destino da recompensas al trabajo duro: en su primer torneo, fue uno de los pilares que junto a Milito, Saja y Bou pudieron ser campeones luego de 13 años sin títulos.

El 5 campeón durante su primera Copa Libertadores con el club, en 2015.

El 15 de enero de 1988 nació Ezequiel Oscar Videla Greppi, y desde chico supo que su destino era el fútbol. Apodado “Mono” por un amigo de la infancia, se formó en Rosario, en las divisiones inferiores de Tiro Federal primero y luego de Rosario Central. Inicialmente como delantero por afuera, luego como enganche, encontró su lugar en el verde césped en el mediocampo.

En el club Canalla y a sus 20 años, Hugo Galloni le comunicó que no sería tenido en cuenta y quedó con el pase libre. El duro golpe lo hizo replantearse si era el fútbol el trabajo al que debía dedicarse, a la vez que sufría una tragedia personal. “Fue un año tremendo, de esos que te cambian la vida. Seis meses después de que se me iba mi viejo nacía mi hija y yo quedaba libre de Central. Se me venía el mundo abajo. Pensé en dejar el fútbol, no sabía qué hacer”, dijo a los medios Videla.

Pero la vida tenía que seguir. Llegó a Montevideo Wanderers, un equipo de la Primera División del fútbol uruguayo, y jugó sólo una temporada. Disputó 26 partidos y marcó tres goles con el equipo “Bohemio”. Pero para 2010, Ezequiel armó las valijas una vez más y volvió a Argentina.

San Martín de San Juan, que por ese entonces militaba en el Torneo Nacional B, fue su siguiente club. En el Santo sanjuanino, tuvo un gran paso y empezó a verse lo que podía hacer como jugador.

Allí logró al final de la temporada el ascenso a Primera División cuando su equipo venció a Gimnasia y Esgrima La Plata en el Bosque. Pero al término de esa temporada le salió la oportunidad de volver a su provincia y su siguiente club fue Instituto Atlético Central Córdoba. El hecho de vestir los colores de “La Gloria” siendo él un ferviente hincha de Talleres de Córdoba le trajo algunos cuestionamientos internos, pero Ezequiel siempre tuvo bien clara su condición de profesional y dio lo mejor de sí.

En Instituto adquirió notoriedad pública a escala nacional porque el equipo, dirigido por el exjugador de la Selección Darío Franco, era la sensación del Nacional B en el que peleaba la punta con el flamante descendido River Plate. En “La Gloria”, Videla tuvo un rendimiento superlativo, y junto a Paulo Dybala –hoy figura de la Juventus- como estandartes, estuvieron punteros gran parte del torneo pero entraron en un declive hacia el final y terminaron perdiendo la promoción para ascender ante San Lorenzo de Almagro.

Luego de esa gran temporada, Ezequiel fue transferido a la Universidad de Chile, donde jugó poco por una lesión en la rodilla, pero ganó la Copa Chile. Para el inicio 2014 retornó al país para jugar en un altamente necesitado Colón de Santa Fe.

En el Sabalero la rompió y el equipo, dirigido por Diego Osella, fue la gran revelación del campeonato pero por muy poco no pudo escaparle al descenso. A pesar de eso, Ezequiel Videla había cerrado un campeonato casi perfecto, lo cual llamó la atención de los directivos de la Academia, quienes decidieron contratarlo.

Racing venía de quemar a Mostaza Merlo, el hombre de la estatua, y de cerrar la peor temporada de su historia: 33 puntos en 36 partidos jugados. Videla llegó junto a Marcos Acuña, Ricardo Centurión, Gastón Díaz, Leandro Grimi, Nicolás Sánchez, Gustavo Bou, Luciano Lollo, Facundo Castillón, el DT Diego Cocca junto a su cuerpo técnico y el más importante de todos los refuerzos, Diego Alberto Milito.

El incansable cinco campeón.

Con su llegada a la Academia, Ezequiel no sólo alcanzaba el logro profesional de firmar con un equipo grande, sino que le cumplía el sueño a su viejo, hincha fanático de la Academia.

No arrancó como titular en el equipo que Cocca paró ante Defensa y Justicia en la primera fecha, pero rápidamente se hizo de un lugar y demostró que era un volante central como lo había sido Bastía en la década anterior.

Feroz, tenaz, inteligente, Videla cortaba y limpiaba para que su socio en el mediocampo, Luciano Aued, distribuyera y que luego Milito decidiera el destino de la pelota. Racing empezó a acomodarse en el campeonato a pesar de algunos altibajos, como el hiato de la derrota por Copa Argentina ante Argentinos Juniors en cancha de Huracán, y enfiló hacia la punta.

Cocca armó una columna vertebral amparada en la seguridad y experiencia de Sebastián Saja, en el equilibrio de Luciano Lollo, la destreza y valentía del propio Ezequiel Videla, el talento de Diego Milito y el olfato goleador de Gustavo Bou.

En ese Torneo Transición 2014, Ezequiel disputó 17 partidos y tuvo un rendimiento ejemplar, fue clave en ese equipo y rápidamente se ganó el cariño de los hinchas de la Academia.

El once campeón de Diego Alberto Milito

El 14 de diciembre de 2014, ante Godoy Cruz, en un Cilindro colmado con más de 50 mil personas, Racing se consagró campeón y dejó en el olvido el descenso y 13 años sin títulos.

Lo ganó por prepotente y determinante: invicto la segunda mitad de campeonato y con seis triunfos consecutivos, le arrebató a River el primer puesto y Ezequiel sumó su primer campeonato de liga en su palmarés.

Al año siguiente llegó la aventura de la Copa Libertadores, y Racing arrancó muy bien. En la fase de grupos, Ezequiel marcó su único gol con la camiseta de Racing en Perú, ante el mismo Sporting Cristal que le había arrebatado inexplicablemente el triunfo en Avellaneda.

Ezequiel en su última temporada en el club, en 2017.

Fue sobre la hora, en un partido que Racing ganó de guapo y con fútbol. Videla recibió un largo cambio de frente del uruguayo Carlos Núñez –figura del partido-, que lo dejó mano a mano con el arquero y nuestro volante de larga cabellera resolvió con una vaselina inédita para un jugador de sus características. Fue el 2 a 0 y la Academia se volvió de Perú con los tres puntos.

Lamentablemente, en esa Copa las ilusiones terminaron cuando Guaraní dejó afuera al elenco de Cocca y por cuenta de Videla, las lesiones comenzaron a perjudicarlo de sobremanera.

Distintas afecciones lo privaron de minutos en cancha, justo en un momento de su carrera que podía significar su despegue como líder definitivo dentro de la cancha, hacia el Seleccionado Nacional o una transferencia al fútbol europeo. Pero no fue esa la suerte y el año pasado tampoco le tocó jugar mucho más.

“Me quiero quedar en Racing” le había dicho a El Gráfico luego de ser campeón. La suerte no lo acompañó las temporadas siguientes y los problemas físicos aquejaron su juego.

Dejó el club a mediados de 2017 para su segundo ciclo en Instituto, y al año siguiente estuvo seis meses en Guaraní de Paraguay, donde fue dirigido por Sebastián Saja. Actualmente, se encuentra en Aldosivi, desde el segundo semestre de 2018.

La memoria del hincha de Racing no debe revolverse demasiado para saber qué clase de jugador representó Ezequiel Videla para nuestro club: fue el león del mediocampo racinguista, un volante tapón único que afortunadamente se dio el grato lujo de haber sido campeón con estos colores.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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