El volante se sorprendió por lo rápido que lo “adoptaron” los hinchas de Racing. Y habló de Bielsa, Sampaoli y la selección chilena.

La imagen que regala Marcelo Díaz en el campo de juego es opuesta a la que brinda en el día a día. El futbolista atildado, criterioso, fino y sereno deviene en una persona bromista, extrovertida, capaz de hablar largo y profundo de fútbol y de tantos otros temas. Y, casi sin pensar, en diálogo con Clarín, soltará una frase que puede ser impactante, pero que lo describe a la perfección. “SI me tengo que morir adentro de una cancha lo haría porque esto es lo que amo”, dice sin titubeos el volante que ahora se recupera de una artroscopía en la rodilla derecha. Y amplía: “Cualquier cosa que haga jugando me provoca alegría. Soy muy feliz cuando doy un pase, cuando corro, cuando meto un cambio de frente, cuando hago un gol, pero también cuando erro. Así que si me tengo que morir adentro lo haría con total felicidad”.

Tiene una relación cercana con la muerte Díaz. El chileno de 31 años conoció la tristeza más profunda y agobiante cuando apenas tenía 16 años: su hermano mayor, amigo y confidente, Gonzalo, se suicidó en su casa de Padre Hurtado. “El golpe más grande de mi vida. Ahí se terminó mi infancia. Gonzalo fue el que me enseñó que se podía ser feliz con una pelota de fútbol”, arranca el relato el chileno. Sigue: “Fue algo muy extraño y hasta el día de hoy no le encontramos mucha explicación. Para nuestra familia él ahora es un ángel que me acompaña y que me marca el camino que tengo que seguir”.

-¿No pensaste en dejar el fútbol en ese momento? 

-No. Siempre tuve claro que el fútbol podía ser una salvación. Me tocaron vivir situaciones feas desde pequeño y debí armarme de coraje, ponerme una coraza de pies a cabeza y seguir para adelante. Mi sueño era triunfar en el fútbol y el fútbol fue mi mejor amigo; fue quien me hizo fuerte. Todo lo que soy se lo debo a este deporte.

Dice Díaz que tenía una linda relación con su hermano mayor y que el lazo que más fuerte los unía era el fútbol. “Era mejor jugador que yo”, confiesa. Marcelo lleva el nombre de Gonzalo tatuado en su piel. El pasado 6 de noviembre se cumplieron 15 años de la decisión trágica de su hermano. Y el Chelo lo recordó en sus redes sociales. “15 años desde tu partida, te extraño y te amo hermano. Un abrazo y un beso al cielo”, escribió en Instagram.

 

 

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15 años desde tu partida, te extraño y te amo hermano. Un abrazo y un beso al cielo ❤❤❤

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Después de la tristeza, la vida le tenía reservadas algunas lindas alegrías al Chelo Díaz. Fue multicampeón con Universidad de Chile, su equipo amado, y también conquistó la Copa América 2015 y la Copa América Centenario 2016. Pero volvió a toparse con la desazón en la Copa Confederaciones de Rusia 2017. Ahí, cometió un error en la final ante Alemania que provocó el gol de Lars Stindl, el único del partido. Esa jornada Díaz lloró como nunca en una cancha de fútbol. “Siempre dije que el fútbol no me haría sufrir como aquella vez, pero estaba totalmente equivocado. Tal como lo hice esa vez, lloraré, lo pasaré muy mal, me sentiré horrible y guardaré una pena por el resto de mi vida, pero lo que tengo más claro es que me debo poner de pie y seguir luchando día a día, porque la vida es así y siempre lo he dicho, la vida es para los valientes y yo me creo uno de ellos”, publicaría días después en sus redes sociales.

-Pasó más de un año de esa situación. A la distancia, ¿no pensás que fuiste muy duro con vos mismo? Al fin y al cabo se trató de un error en un partido de fútbol… 

-Puede ser, pero es mi manera de ser. En México he trabajado bastante sobre este tema. Soy así en el fútbol y en la vida. No tengo problemas en cargarme mochilas porque sé que las puedo soportar y que con esas acciones puedo liberar al resto de los compañeros.

-¿Te castigaron de más en Chile por ése error?

-El chileno es mal agradecido. A nadie le importan los logros del pasado. Junto al Chueco Mena y otros pocos muchachos hemos ganados 3 títulos internacionales para Chile, de los 4 que tiene en su historia. Es decir, un par de privilegiados somos parte del 75 por ciento de los títulos internacionales de Chile y aún así la gente no lo valora. Saco de este razonamiento a los hinchas de la que siempre nos reconocen por lo que hemos entregado. El chileno en general te saca en cara los errores. Somos muy chaqueteros, como decimos nosotros, pero no me molesta que sean así conmigo.

-¿Tu etapa en la selección está cerrada?

-Estoy bien física y futbolísticamente Es uno de los mejores momentos de mi carrera y lo disfruto al máximo. Si tengo que volver a la selección chilena, voy a ir con toda la seguridad y la alegría del mundo. Pero si no me toca no pasa nada: lo miraré desde afuera. Tengo claro que en este momento a mí me sacaron de la selección y no pienso en tomarme una revancha. Demuestro en Racing lo bien que estoy y si al entrenador le sirve bien, y sino también.

-¿Llegar al fútbol argentino fue un desafío?

-Sí, lo tomé como un reto importante. Estaba muy cómodo en México, no me jodía nadie, me iba bien en lo profesional, era el segundo capitán. Pero desde el momento en que Chacho me dijo que me quería cambió todo.

-¿Cómo es el fútbol argentino?

-Intenso: se juega a tope cada segundo. Los partidos son friccionados, hay pocos goles. Acá se juegan la vida en cada partido. Además, los árbitros permiten jugar más y eso le da dinámica. Creo que la aplicación de la ley de ventaja es la gran diferencia con Europa.

-¿Por qué pensás que los hinchas de Racing te adoptaron tan rápido?

-No lo sé, es algo que me sorprendió. Tal vez por mi manera de jugar y de ser. Soy un jugador que se brinda al 100 por ciento. Quizás los hinchas también notan que tengo buena onda con todos los compañeros. Me gusta hacer grupo, lucho para que todos remen para el mismo lado, más allá de las visiones del fútbol y de la vida. La unión es la mejor forma de conseguir resultados.

-¿Cómo te describirías como futbolista?

-Trato de hacer todo muy simple. Sé lo que soy y lo que puedo dar, por eso juego a un toque o a dos. Puedo conducir al equipo desde atrás. El Mundial de Rusia tal vez marcó una tendencia a otro tipo de juego más vertical. De todos modos, yo prefiero quedarme con la pelota para no sufrir. Con intensidad y posesión se está más cerca de ganar, según lo que veo.

-¿Estar cerca de tu país y de la selección influyó para que vinieras?

-Para nada. Soy un jugador terrenal al que le gusta permanecer en el país en el que juega. De Chile no extraño nada. Tengo a mis viejos y familiares y cada vez que voy trato de disfrutar y pasar tiempo con ellos. Pero no me quita el sueño volver. Entiendo que así me adapto mejor. El estar mucho en el lugar que juego me permite agarrar las costumbres enseguida. Me gusta interiorizarme en música, en la comida, en cómo hablan.

-¿La U de Jorge Sampaoli es el mejor equipo de la historia de Chile?

-Sin dudas. Con el equipo de 2011 le ganábamos a cualquiera. Entrabas a la cancha con la certeza de que ibas a ganar. Es hermoso jugar con esa sensación. Como grupo nos rompíamos el alma por jugar. Cada tanto miro algún video y no puedo creer el nivel de intensidad que teníamos, más allá de que éramos todos jóvenes. Ibamos a Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay, Ecuador y ganábamos. Y jugábamos con la misma idea. Marcamos una época.

-Y esa base después se trasladó a Chile y sirvió para obtener dos Copa América…

Marcelo Bielsa es el fundador de todo lo bueno que le pasó al fútbol chileno. Fue el entrenador que nos cambió la mentalidad y la manera de pensar el fútbol. A partir de Bielsa se empezó a jugar de otro modo. Y dio frutos. Todo esto lo digo habiendo compartido apenas un puñado de entrenamientos con Bielsa.

-¿Y Jorge Sampaoli qué lugar ocupa?

-Sampaoli fue la continuidad de Bielsa. Jorge estuvo en un momento clave y tuvo mucha inteligencia para integrar a los chicos que habían trabajado con Bielsa y a nosotros, que lo conocíamos de la U. Todo fluyó de manera natural. De repente nos encontramos un grupo de 20 jugadores que sabían de memoria el libreto, que es similar en Bielsa y en Sampaoli. No fueron casualidad la Sudamericana con la U y las dos Copa América.

Fuente: Clarín

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