En un día como hoy pero de 1986, nació un futbolista hincha de Racing que se dio el lujo de salir campeón en el club de sus amores: Gabriel Hauche. Llegado a la Academia en un momento complicado del club, en sus casi cuatro años en Racing le pasaron muchas cosas: hizo goles en clásicos, fue titular indiscutido y fue prescindible, peleó descensos y jugó Copa Sudamericana, fue finalista de Copa Argentina y finalmente fue campeón de liga. Sea como fuere, Gaby Hauche siempre dejó todo por la camiseta, incluso en momentos de gran adversidad. 

Hauche grita su último gol en Racing, ante Gimnasia LP en el Torneo de Transición 2014 que la Academia ganó.

El 27 de noviembre de 1986 nació en la localidad bonaerense de Remedios de Escalada, Gabriel Agustín Hauche. De contextura pequeña toda su vida, creció con la pelota en los clubes de barrio El Fogón de José Mármol y Almafuerte, de Temperley.

Se formó en Temperley, club en el debutó en primera el 17 de octubre de 2004 ante Deportivo Armenio en el estadio gasolero, con triunfo por 2 a 1. De arranque promisorio, Hauche se destacaba por su velocidad y explosión: jugaba como siete pero podía jugar tranquilamente por adentro, porque tenía gol.

Hauche celebrando un gol con el Seleccionado Local de Maradona.

Sus buenas actuaciones lo llevaron a probar suerte en Argentinos Juniors y allí rindió notablemente. Jugó tres años en los que marcó una cantidad considerable de goles, los suficientes como para que Diego Armando Maradona lo convocara al seleccionado nacional.

Fue goleador del equipo con diez goles en el Clausura 2009, con el agrado de haberle marcado dos goles de cabeza a Boca en la Bombonera al principio del torneo.

Esos goles fueron lo que la Academia estaba buscando para pelear el descenso. La temporada 2008/09 había sido agridulce para Racing: aún tambaleante por ser la primera temporada post-promoción, la Acadé se salvó del descenso con una campaña inédita de 30 puntos en 16 partidos, mérito de Caruso Lombardi.

La dirigencia le brindó la confianza al barbado entrenador, quien decidió contratar nada más ni nada menos que a catorce jugadores provenientes del ascenso profundo, para el inicio de la 2009/10. Hacia mitad de torneo, Caruso renunció y el club entero ingresó nuevamente en una crisis.

Un hijo de la casa como Juan Barbas se hizo cargo del equipo mientras Rodolfo Molina anunciaba la contratación del alemán campeón del mundo en 1990, Lothar Matthaüs como truco publicitario para opacar la inauguración del estadio de Independiente.

Terminó dirigiendo el exayudante de Marcelo Bielsa –hoy en Independiente-, Claudio Vivas y cerró una campaña tristísima, con 23 puntos y la única “alegría” de haberle ganado a quien luego fue el campeón, el Banfield de Julio Falcioni.

Para el inicio del Clausura, Racing necesitaba llegar mínimo a los 26 puntos para estar tranquilo con la promoción, debido a que la temporada anterior, la jugó con un total de 40 en la temporada. La Academia contaba con pocos delanteros y de escasa jerarquía: Pablo Lugüercio era el único inmaculado de todos dado su gran coraje y sacrificio, pero los demás no se lograban asentar en la Primera de Racing.

Rubén Ramírez, de lamentable condición física y aún peor rendimiento futbolístico, se fue a Banfield –donde inmediatamente fue goleador del campeonato-, por lo que no había más nueve. Damián Steinert –inactivo hacía más de un año-, Javier Velázquez –proveniente de Defensores Unidos de Zárate- y Santiago Malano –jugó sólo un partido como titular ese campeonato- no eran tomados en consideración por Vivas, y los pibes Ignacio Colombini y Valentín Viola todavía no juntaban más que un puñado de minutos en primera.

Por esa razón, y con el creciente entusiasmo de haber recuperado la democracia en el club hacía poquito tiempo, Racing salió al mercado a gastar los ingresos de los pases de Franco Zuculini y José Shaffer en refuerzos que le permitieran asegurarse la categoría.

Vinieron Lucas Licht desde Getafe, Claudio Bieler –el goleador de América en Liga de Quito-, y Gabriel Hauche desde AAAJ. A los pocos partidos también se sumó Roberto Fabián Ayala, que no tardó mucho en decepcionar.

Gabriel Hauche en su primer partido en la Academia, celebrando su primer tanto en el club.

Gaby era el más promisorio de todos, había marcado muchos goles en el Bicho y era titular en la selección local de Diego Armando Maradona.

Tras algunos minutos en Mar del Plata, llegó jugar en el Cilindro y el debut fue soñado: Hauche iba a jugar en la cancha del club de sus amores, vistiendo la camiseta número 10. La Acadé despachó 3 a 0 a Central con un Lucas Licht intratable y un marco impresionante, cargadísimo de ilusión.

Luego fue derrota con Colón por 2 a 1 en Santa Fe y en la tercera fecha, en Avellaneda, Gabriel marcó su primer gol con la Academia. Sin embargo el partido finalizó 2-4 con una horrible postal del Ratón Ayala siendo liquidado por el joven Franco Jara. Así entonces, todo fue pinchándose de a poco.

La fecha siguiente Vivas fue despedido y otra vez, la idea del largo plazo se iba al tarro. Vino Miguel Ángel Russo y su debut como visitante fue ante Independiente. Gabriel tuvo un primer clásico para el olvido: se fue expulsado por una plancha criminal y para colmo, Racing perdió 1 a 0. A pesar de todo, Hauche sostuvo su continuidad. Las campañas de Russo lo tenían como fija y hasta la partida del exLanús, Hauche jugó siempre. Marcó goles en clásicos y casi se volvió una fija en hacerle goles al Rojo.

Con Luis Zubeldía la historia cambió; Racing ya había crecido aún más y el plantel se había enriquecido con profesionales y juveniles de jerarquía. Llegó hasta plantearse partir a River Plate –club que lo buscaba-, pero desistió y se quedó a pelearla.

Tuvo una corta aventura en Chievo Verona y regresó a la Academia, en lo que fue el peor campeonato de la historia del club en torneos cortos; ese torneo que se llevó nada más ni nada menos que al enorme Mostaza Merlo y que obligó otra vez a los hinchas a ir a buscar la calculadora para no pelear el descenso nuevamente.

Con la llegada de Diego Milito todo cambió, y el plantel entero se renovó. En la primera fecha, Hauche jugó como titular y marcó en dos oportunidades, una con pase de Gastón Díaz y el otro, con asistencia del capitán.

Gaby marcó en ese torneo un total de cinco goles –uno ante Olimpo, otro ante Estudiantes, y uno de suma importancia, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en lo que fue acentuar el glorioso sprint final que tuvo Racing en ese Torneo Final 2014. Fueron siete partidos ganados en forma consecutiva, y se cerraron en la victoria ante Godoy Cruz en el Cilindro, con gol de Ricardo Centurión.

Hauche campeón festejando el título con Diego Milito en 2014

La victoria tan esperada dio el título que Gaby ansiaba, el título que se le negaba, que le venía siendo esquivo por casi un lustro. Y no solo eso, sino también se le dio la chance de volver a jugar en el exterior.

La recompensa para Gabriel luego de salir campeón, fue partir hacia México, donde jugó en el Xolos de Tijuana y en el Toluca. Actualmente juega para el Millonarios de Colombia, donde tuvo a Miguel Ángel Russo como entrenador.

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