En un día como hoy pero de 1942, nació en Sarandí uno de los más importantes defensores de la historia de Racing y del fútbol argentino: Roberto Perfumo. Junto a Pedro Dellacha y Federico Sacchi, el “Mariscal” lidera el olimpo de los mejores back centrales de toda la historia de nuestro querido club. Portador de una fiereza elegante, Perfumo fue el guardián de la defensa de Racing durante casi seis años en los que fue pieza fundamental del Equipo de José y múltiple campeón: Campeonato 1966, Copa Libertadores 1967 y Copa Intercontinental 1967. El Mariscal será siempre recordado como un sinónimo de triunfo para Racing y como uno de los más grandes ídolos del club.

Un muy joven Perfumo junto al plantel y la máxima conquista de la historia de Racing: la Copa Intercontinental 1967

Roberto Perfumo nació el 3 de octubre de 1942 en Sarandí, barrio en el que vivió toda su vida. Allí, dio sus primeros pasos como jugador: primero Pulqui –un club del barrio-, luego compartió equipo en Arsenal con Julio Grondona y estuvo en inferiores en Lanús, Indpendiente, River y finalmente Racing. En 1960, llegó a la Academia porque Ernesto Duchini trabajaba en las inferiores del club y Perfumo lo conocía de River. Inicialmente era volante por izquierda pero Juan José Pizzuti, uno de los entrenadores que más lo inspiró, lo ubicó de defensor central junto a Alfio “Coco” Basile, que también era volante.

Su debut se dio en 1964 como defensor, como compañero de saga nada más ni nada menos que de Federico Sacchi, uno de sus ídolos. Fue con derrota por 1 a 0, ante Ferrocarril Oeste con Pizzuti como técnico.

Su mal desempeño lo hizo cuestionarse si debía jugar al fútbol profesionalmente en ese puesto, pero “Tito” lo convenció y lo motivó de tal modo que su rendimiento fue de los mejores, no sólo de la historia de Racing, sino de la historia del fútbol argentino.

Formó parte del seleccionado nacional durante casi diez años: debutó en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, jugó de titular los mundiales de Inglaterra 1966 y Alemania Federal 1974, después del cual no jugó más con el combinado nacional.

Roberto junto a Tita y Bocha Maschio.

En Racing, su nombre es sinónimo de historia, de gloria, al igual que de defensor central poderoso, impasable, preciso y referencia para el futuro como lo había sido Federico Sacchi -otro defensor inolvidable para el fútbol argentino y campeón con Racing en 1961-con él. Junto a Pedro Dellacha y el mencionado Sacchi, Roberto Perfumo fue el mejor defensor que tuvo nuestra institución.

Pieza clave de “El Equipo de José”, ganó el campeonato de 1966, la Copa Libertadores de 1967 y la Copa Intercontinental del mismo año. El relator José María Muñoz lo apodó “Mariscal” en sus primeras apariciones en primera y el apodo quedó ligado eternamente a Roberto.

Fue garantía de seguridad durante muchos años hasta que se marchó al Cruzeiro, donde también fue ídolo. Allí se consagró campeón en tres oportunidades consecutivas del Campeonato Mineiro -1972, 1973 y 1974-, y en una ocasión de la Taça Minas Gerais en 1973.

El Equipo de José fue la gloria máxima de Racing en su historia.

A su regreso de Brasil, firmó para el River de Ángel Labruna y fue una referencia para otro histórico central argentino que recién debutaba en primera: Daniel Passarella. En River Plate fue campeón después de que el club pasara 18 años de malaria en títulos. Durante los tres años que jugó allí, obtuvo los campeonatos Metropolitano y Nacional de 1975 y el Metropolitano de 1977.

Al año siguiente de ganar el Metropolitano y con 36 años, decidió retirarse del fútbol profesional. Tuvo su primera experiencia como DT en Sarmiento de Junín en 1981 y descendió de categoría. Pasó diez años alejado del fútbol en los que se dedicó a la venta de camperas y a vivir una vida normal, según palabras del propio Mariscal.

Recién volvió a calzarse el buzo de entrenador en 1991 para dirigir a nuestra gloriosa Academia. Su ciclo como DT de Racing fue magro: le ganó 5 a 2 a River, peleó el campeonato pero perdió 6 a 0 con Boca y la historia se acabó. Además, tuvo un conflicto con el ídolo del equipo, Rubén Paz y terminó yéndose para que lo sucediera “Chiche” Sosa.

Ese conflicto con el 10 uruguayo habría sido ocasionado por la visión de juego que tenía Perfumo: “el que no corre, no juega” era un lema del Mariscal. A pesar de haber sido una gloria durante su tiempo, siempre prefirió el fútbol actual, más dinámico, de mayor ataque pero siempre fue muy crítico con la falta de creatividad en el fútbol de estos tiempos.

El resto de su carrera como entrenador tuvo otros momentos más gratos que ese paso fallido por Racing: en Olimpia de Paraguay obtuvo el Torneo República 1992 y al año siguiente, en Gimnasia y Esgrima La Plata ganó la Copa Centenario, él único título oficial que ostenta la institución tripera.

Sus últimas décadas lo tuvieron en distintos lugares pero siempre cercanos al fútbol: fue secretario de Deportes durante la presidencia de Néstor Kirchner, miembro de una comisión de exjugadores de la FIFA, y comentarista deportivo durante más de diez años en la cadena ESPN.

También fue comentarista para el programa Fútbol para Todos, desde el inicio de su ejercicio y formaba parte del programa “Pasión Nacional” en Radio Nacional, desde hacía casi un lustro.

El 10 de marzo de 2016, el Mariscal partió hacia la eternidad mientras se encontraba haciendo eso, hablando de fútbol, lo que más le gustaba hacer desde que dejó de jugar.

Roberto Perfumo simboliza una época dorada en la historia de Racing, un defensor emblemático que la historia no ha podido igualar.

Un catedrático de la defensa, un académico del fútbol, un notable jugador. El Mariscal representa uno de los pilares que construyó la historia grande de este club, uno que no olvida jamás a sus ídolos y que siempre recordará que la “2” le pertenece.

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