En un día como hoy pero de 1963 nació en Villa Fiorito un delantero formidable de los noventa racinguistas: Claudio Omar García. El “Turco” vistió los colores de la Academia en cuatro temporadas en las que a base de fútbol y carisma, se ganó el afecto de la hinchada de Racing. Autor de aquel golazo con la mano por la Supercopa 1992 ante Independiente, García es un personaje entrañable de la Academia.

El inefable Turco García acompañado de Mariano Dalla Líbera en 1993.

Claudio Omar García Martínez nació el 24 de agosto de 1963, en la misma Villa Fiorito que tres años antes recibía a Diego Maradona. “El Turco”, apodado así por un malentendido, es uno de los más recordados punteros derechos de las últimas décadas de Racing y comparte junto a un ídolo del club como “Tucho” Méndez, el corazón futbolero partido en dos mitades. “Huracán es mi mujer y Racing, mi amante” es la máxima de Méndez que el Turco adoptó como propia.

Mudado de chico al barrio porteño de Villa Lugano, El Turco se convirtió en hincha de Huracán y gracias al esfuerzo de su padre, comenzó a formarse como jugador en ese club. Debutó en 1980 en la Bombonera, con gol, en una derrota por 1-3 ante el local, pero acompañado en la delantera por esos jugadores recién nombrados.

Sus buenos rendimientos lo llevaron a ser convocado por Roberto Saporiti a disputar el Mundial Juvenil Sub-20 Australia 1981. En ese certamen, Argentina quedó afuera en fase de grupos y García sólo disputó un partido.

Dos años más tarde, cuando el cuerpo técnico del seleccionado nacional estuvo a cargo de Carlos Salvador Bilardo en la mayor y Carlos Pachamé en la Sub-20, el Turco sería llamado otra vez para disputar un mundial juvenil. Con esa convocatoria, Claudio García se convirtió en el primer jugador argentino en disputar dos mundiales juveniles de manera consecutiva.

El Turco con el mejor 10 de Racing de las últimas décadas.

En México ’83, la selección perdió la final contra Brasil, en un partido sumamente cerrado y ajustado, que terminó con una batahola en la cual el propio Turco aportó la primera llama.

A la vuelta del Preolímpico de 1984, García, fastidiado por Bilardo, decidió renunciar a la selección. Semejante renuncia le costó la posibilidad de ser campeón mundial, dado que dos años después, sería su compañero de delantera en Australia 1981, Jorge Burruchaga quien alzara el trofeo que se forjó en los pies de Maradona.

El Turco abandonó Huracán en 1986 cuando se consumó el descenso del equipo. Dejó un saldo de 40 goles en 202 partidos jugados, para pasar a Vélez Sarsfield. Allí permaneció hasta 1988, cuando pegó el salto a Europa. Su destino fue el francés Olympique de Lyon pero no se adaptó y terminó volviéndose a la Argentina antes de llegar a los 60 partidos jugados.

El destino que lo esperaba era un equipo grande: Racing Club. La Academia atravesaba una época de transición tras la partida de Alfio “Coco” Basile al seleccionado mayor, en la que habían pasado técnicos como Héctor Martínez, Pedro Marchetta, Juan Carlos Oleniak y Nelson Chabay.

Era el turno de Roberto Perfumo y el Turco llegaba como un puntero derecho picante, polémico y metedor. Se “compró” rápidamente al público racinguista con mucho despliegue, sacrificio, y sobre todo mucho carisma.

El Turco García en su primera incursión en el arco de Racing.

El romance comenzó cuando en un partido ante Vélez en el Cilindro, Racing vencía por 2 a 0 a Vélez Sarsfield, con goles de Ortega Sánchez y el “Lagarto” Fleita. A los 21 del segundo tiempo, en Racing es expulsado Sergio Goycoechea y como no había más cambios, fue el Turco García quien fue al arco, y aguantó estoico los veinticinco minutos que quedaban de partido.

 

En el campeonato siguiente, el Turco volvió a repetir la locura de ir al arco siendo delantero, pero esta vez por pocos minutos. Curiosamente fue en la casa del Turco: el Palacio Ducó, ante el local, en un partido que finalizó 1 a 1 y en el que García reemplazo a Roa tras la expulsión de este último.

Fueron casi cinco los años que pasó por el club, en el que el momento culmine fue definitivamente aquel gol a Independiente por la Supercopa. Era el 2 de octubre de 1992, cuando por la ida de octavos de final de ese certamen se daba el clásico de Avellaneda, en el Cilindro.

El partido estaba bastante cerrado, pero en un córner perfectamente ejecutado por el mágico Diez uruguayo, Rúben Paz, se amontonaron muchos jugadores de ambos equipos en el primer palo, el Turco aprovechó y la mandó a guardar al arco de Luis Islas.

A simple vista, parecía un cabezazo, pero en realidad el Turco ejecutó un remate de vóley, que le permitió a Racing marcar la diferencia que le permitiría pasar de fase, dado que de local el resultado fue 2 a 1 a favor y parda en cero en la vuelta.

El propio García, en entrevista con Diego Borinsky, lo cuenta así: “Esa noche había mucho viento y llovía, y cuando metí el manotazo pasé por al lado de Bava y grité “Gol”, para que no dudara. El que se lo comió fue Castrilli, que era el línea y me tenía de frente. Después, se ve que le avisaron a Bava, y en el segundo tiempo me echó sin haber tocado a Islas. No pude jugar la revancha en cancha de ellos, pero fui a la tribuna de Racing con capucha. Terminó 0-0, al final los de Racing me descubrieron, cantaron “Turco, Turco” y desde arriba empezaron a tirar ladrillos. Tuve que salir con la policía”.

El Turco enseñándole sus partes a la parcialidad rival.

El Turco García era un jugador polémico, provocador, de esos que gustan cuando son propios y los sufre el rival. El gol con la mano no fue el único entrevero que tuvo con los vecinos de enfrente: “’Los del Rojo cantaban: “El Turco se la come, Perico se la da’, entonces hice que me ataba los cordones y me bajé los lienzos. Si quería faltarles el respeto de verdad me bajaba todo y quedaba en culo. La gente lo tomó bien. El Tribunal, más o menos, porque me echó de oficio. De Stéfano hizo un cuadro y lo puso en la sede”, contó García a El Gráfico.

En la Academia disputó 129 encuentros en los que marcó en 26 ocasiones. Dejó el club en 1995 para jugar el resto de su carrera en clubes como Colón (1995-1996), Huracán (1996-1998), All Boys (1998-1999), Independiente Rivadavia de Mendoza (1999-2000), Chacarita Juniors (2000-2001) y Real Jaen de España (2001).

Como tantos otros grandes jugadores que pasaron por el club, su mejor versión como jugador fue vistiendo los colores de la Academia.

Fue tan destacado su rendimiento que retornó al Seleccionado Nacional de la mano del Coco Basile, quien lo tuvo más que en cuenta en su primer período como entrenador: el Turco ganó las Copas Américas de 1991 y 1993 con la Albiceleste. Lamentablemente, el Coco no lo quiso llevar a Estados Unidos, y el Turco perdió su última chance de jugar un mundial.

Luego del retiro, el Turco García cayó en una depresión en la que el abuso de cocaína casi lo hace derrumbarse. Pero gracias a su fuerza de voluntad y el apoyo de sus más íntimos, el Turco lleva una década sin consumir, y desde hace años se encuentra ayudando a que los más vulnerables no tengan que repetir sus errores.

Es por eso que existe la Fundación Turco García, establecida en Villa María, para colaborar en la pelea contra las adicciones.

La portada de la autobiografía del Turco.

Actualmente, el Turco goza de un gran presente: el año pasado Editorial Planeta publicó su autobiografía: “Este soy yo”, con prólogo de Alfio “Coco” Basile. En noviembre del año pasado, fue homenajeado en el Cilindro por el Departamento de Historia del club bajo una cálida ovación del público racinguista.

Por su parte, desde hace tiempo es entrenador y trabaja para Racing en la captación de juveniles en el interior del país. Además, ha formado parte del equipo senior con quien ya ganó torneos, y su hijo Yamil forma parte de las inferiores del club.

Como muchos otros jugadores queridos de Racing, no se le pudo dar la gloria con un título pero siempre será recordado por la gente de la Academia, aquella misma que reventó el Cilindro cuando este pícaro delantero hizo ese golazo con la mano en un clásico.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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