Un análisis de la participación del nuevo arquero de Racing, fundamental en el estilo de juego que propone el entrenador.

Cuando a comienzos de Julio nos enterábamos de la partida de Juan Musso (Udinese), un interrogante grande se abría entorno al arco de Racing.

Con la mala experiencia de Orión en lo deportivo (hablan maravillas de él fuera de la cancha y de la ascendencia que tenía en el grupo) cuando sonó el nombre GABRIEL ARIAS, nadie se ilusionó demasiado. A pesar de tener una buena edad, 30 años, y de reciente convocatoria y titularidad en la Selección chilena, la primer reacción del hincha fue mirarlo de reojo.

Sin embargo hoy, con solo 3 partidos en el lomo, ha demostrado no solo que no le pesa la camiseta de Racing si no que también le es de muchísima utilidad al esquema de Coudet.

¿Puede un arquero ser importante en un esquema e idea de juego?

La respuesta es si.

Coudet intenta que sus equipos jueguen adelantados la mayor parte del partido. Y esto trae aparejada una consecuencia directa. Grandes espacios para defender en velocidad con poca gente.

 

Y es en este “Rasgo” del equipo en el que Arias se hace fundamental. Tal vez su experiencia en Defensa y Justicia con Holan y Beccacece como directores técnicos lo haya preparado técnica y físicamente para cubrir esos grandes espacios vacíos. Vale destacar también no solo la preparación si no también el criterio propio del jugador para saber cuándo y cómo hacerlo.

En el triunfo del domingo ante Vélez pudimos ver cómo en reiteradas ocasiones el equipo dejaba más de 30/40 metros entre el arquero y la primer línea defensiva.

Otra virtud importante y no tan común en los arqueros de la actualidad que posee Gabriel Arias es un buen manejo del área en las pelotas paradas. Pudimos en estos partidos verlo salir con convicción en cada centro que cayó en el área de Racing.

No es un arquero que intente retener la pelota, y esa simplicidad para manejar los centros hace que en muchos casos le gane al jugador rival que va en busca de la pelota.

Aunque no tuvimos aun la oportunidad de verlo lo suficiente con la celeste y blanca como para definirlo como un ARQUERAZO, si se puede decir que tiene aspectos y virtudes que lo hacen un portero útil para el esquema y la idea de juego que pregona el Chacho.

Por Facundo Lilo

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