Un día como hoy pero de 2008, Racing mantuvo la categoría al vencer a Belgrano por 1 a 0 con un golazo inolvidable de Maximiliano Moralez. Dicho tanto ahogó en llanto a las casi 50 mil personas que colmaron el Cilindro, en una de las paradas más difíciles de la historia de la Academia. Gracias al sacrificio enorme de jugadores como Facundo Sava y los campeones juveniles Sub-20 –Mercado, Yacob, Sánchez y Moralez-, se pudo cerrar uno de los ciclos más oscuros y penosos de la Academia: el del gerenciamiento, una historia para no repetir nunca más.

El momento de la definición en un Cilindro que estallaba de gente.

De la gloria a la angustia

El título obtenido por Mostaza Merlo y sus gladiadores dio lugar a que la empresa que venía gerenciando el fútbol profesional, Blanquiceleste S. A., ocupase el club y pretenda manejar los destinos de Racing por muchos años.

El romance con el éxito duró poco: grandes valores de la cantera del club como Diego Milito, Lisandro López y Mariano González fueron vendidos en precios irrisorios a grupos empresarios dudosos. Racing no clasificó a ninguna copa internacional y el caos en el fútbol que parecía olvidado volvió a ocupar el centro de la escena.

Blanquiceleste pasó de haber financiado a un equipo campeón, a dar vergüenza ajena con catorce técnicos en siete años y campañas mediocres en uno de los clubes más importantes del país.

La desidia de Marín y el defalco de su segundo, Fernando De Tomaso, hicieron que un ídolo del fútbol nacional como Diego Pablo Simeone pasara sin pena ni gloria por el club de sus amores, que se quemaran como DT’s otros ídolos como Ubaldo Matildo Fillol y “Teté” Quiróz –el propio Simeone también-, y en definitiva que Racing peleara descensos otra vez.

En 2006, los regresos de Mostaza Merlo y Claudio Javier López ilusionaron a los hinchas de Racing, pero fue sólo un espejismo. Las malas campañas de Merlo y luego Gustavo Costas pusieron a Racing en una situación apremiante con la promoción.

Ya nos había salvado de esa instancia el Cholo Simeone en su debut como DT en 2006, y para 2008, el panorama era aún más desalentador.

Costas renunció en diciembre de 2007 y quedó al mando del plantel el interino Miguel Ángel Micó, quien luego fuera oficializado en primera. Para la pretemporada del Clausura 2008, Racing comenzaba el torneo a un punto de la promoción y había perdido a jugadores titulares como Gustavo Cabral, Nicolás Cabrera, Cristian Pellerano, Martín Romagnoli, Diego Crosa y al propio “Piojo”.

Solo Racing puede salvar a Racing

Romero fue el primero de los campeones mundiales juveniles en ser rifado por Blanquiceleste

El año anterior, juveniles de la sexta campeona como Maximiliano Moralez, Claudio Yacob, Matías Sánchez, Sergio Romero y Gabriel Mercado se habían consagrado campeones en el Mundial Sub 20 de Canadá. El arquero, a posteriori emblema de la Selección Mayor Argentina, fue vendido por De Tomaso a menos de cumplir cinco partidos en primera.

Esto llevó a que tras las lesiones de Campagnuolo e Hilario Navarro, el titular fuera José Martínez Gullota y su suplente Bernardo Leyenda -incorporado solo para ese Clausura ’08. El otro “refuerzo” para ese torneo fue el delantero de Lanús, Diego Manicero.

El resto de esa lista pasó a ser la cuota de frescura de un plantel decaído, pero particularmente, Maxi Moralez fue la figura. “Moralito” –también vendido irregularmente a un ignoto club ruso y repatriado a los seis meses, a préstamo – fue el único refuerzo de renombre para ese campeonato, que terminó siendo el peor de la historia en torneos cortos.

Racing sacó 15 puntos en total, con una cantidad bestial de empates: nueve pardas, ocho derrotas y solamente dos victorias. Para la fecha 10, Racing ya era dirigido por el interino Claudio Cristofanelli por lo que fue contratado Juan Manuel “El Chocho” Llop, quien le imprimió más toque al equipo aprovechando los juveniles y la jerarquía en ofensiva del Colorado Sava y el buen momento de Franco Sosa.

Franco Sosa patea el tiro libre que luego será gol ante Arsenal, en el primer triunfo del campeonato.

Racing ganó por primera vez en el campeonato recién en la fecha 10 con un golazo de tiro libre de Franco Sosa ante Arsenal y perdió muchísimos puntos inexplicablemente. No demostraba un mal fútbol, pero por alguna razón se le escapaban los partidos en cada final, además de que arrastraba de antes pésimas campañas.

Por la fecha 18, el Cilindro explotó ante Huracán del amigo Claudio Úbeda. La Academia ganó 1 a 0 con un golazo imposible de olvidar de Facundo Sava y se aseguró no descender.

En la misma semana Blanquiceleste abandonó Racing a través de medidas del Juez Gorostegui, quien dispuso que un órgano fiduciario se hiciera cargo del club hasta las elecciones de fin de año. La siguiente y última fecha, en Santa Fe ante Colón, Racing perdió y tuvo que enfrentar a Belgrano de Córdoba la reválida por una plaza en Primera División.

Del otro lado venía el Belgrano de Mario Gómez y el primer chico se jugó en el -por entonces- Chateau Carreras cordobés, el miércoles 26 de junio por la noche.

Durísimo encuentro fue aquel, en el que Racing pudo arrancar ganando con un gol del capitán Sava –clave desde lo anímico sobre todo, en un plantel muy joven y sin dirigencia en la institución.

Bonet, Cáceres, el hoy mundialista Mercado y Matías Sánchez con desazón tras el empate en Córdoba.

Pero un horror de Marcos Cáceres en defensa habilitó a Matías Gigli a dejar la llave empatada en 1. El estupor que generaba en los hinchas ese resultado era ideal para los medios de comunicación que parecían jactarse de la debacle racinguista.

 

 

El día del desahogo

Juan Manuel Llop dirigió desde antes de la promoción hasta marzo del año siguiente.

El día 29 finalmente llegó y Racing salió a un Cilindro que estallaba de pasión y muchísima angustia contenida, en un año en que se cumplían 25 del descenso que lastimosamente tuvo que bancarse nuestro máximo prócer Juan José Pizzuti.

Llop formó al equipo con Martínez Gullota en el arco; Sosa, Cáceres, Mercado, Shaffer en el fondo; el paraguayo Bonet, Yacob, Matías Sánchez; suelto Maxi Moralez; y arriba Caballero y el capitán Sava.

Belgrano parecía un equipo muy difícil, dominaba el encuentro hasta que Racing recuperó la memoria y jugó: recibe Moralez de Matías Sánchez, y domina hasta hacer una pared con Sava que, en la descarga habilita al 10 a una posición en la que un jugador así no falla.

Moralito le rompió el arco a Olave y puso el 1 a 0. El desahogo de los hinchas fue descomunal, eufórico como los de los triunfos. Esta vez los goles había que hacerlos para recordar lo grande que es Racing: un club que apenas algunos años antes supo frenar la desaparición con la pasión y el amor de su gente, no podía hacer menos ante semejante desafío.

Maxi Moralez corre a gritar el gol más importante de su carrera en Racing.

Era muy intensa la presión bajo la cual estaban los jugadores, muchos de ellos juveniles con muy pocos partidos en primera, como además de los ya mencionados, Franco Zuculini, Pablo Caballero y José Shaffer.

La gente siguió alentando cada vez más, justo cuando más el equipo de Racing retrocedía. Matías Gigli casi lastima en dos ocasiones, la última de ellas dio en un travesaño que le sirve regalada en el área chica la pelota a Bersa y éste la termina mandándola al foso. Ya en el segundo tiempo, el asedio siguió.

En una contra para Belgrano, Matías Suárez envió un pase profundo hacia el punto del penal de Racing. El 9 pirata, Bustos, aprovechó y punteó, sacándose de encima a Gullota, que chocó con su compañero Marcos Cáceres y el arco quedó libre.

Los corazones de los hinchas de Racing se detuvieron por un momento porque la pelota la

El blooper de Bustos que por suerte dejó quieto el marcador.

había ganado Bustos y no podía no ser gol. Afortunadamente Bustos se nubló y terminó enredándose consigo mismo: pateó mal y se terminó cayendo.

Recién después de que el 9 se hiciera uno con el área chica, los hinchas de Racing pudieron empezar a respirar mejor y ensordecieron el Cilindro de Avellaneda.  Si se habían errado eso, no podía haber forma de que rompieran el cero.

Racing aguantó un poco más y salió ovacionado Moralito, reemplazado por el central Diego Menghi. Entonces, a los tres minutos Pezzota pitó y la Academia ganó la promoción. Se desató una euforia inédita, un terremoto de emociones mixtas, agridulces.

Un descargo de ansiedad y de bronca por haber tenido que sufrir todo lo que se sufrió. Un enorme desahogo invadió a los hinchas en el Cilindro, entre ellos, el propio capitán y exDT de la Academia, Facundo Sava, quien lloró como un hincha más.

Afortunadamente, ese 29 de junio la historia estuvo de nuestro lado, y conservamos nuestro lugar. Racing una vez más supo deshacerse de esa angustia constante que es la pelea por el descenso de categoría por sus propios medios.

Y no fue sino con lo que es Racing, consigo mismo: con sus propios jugadores -los campeones mundiales Sub-20 y más pibes del club que con humildad y apoyados en la historia de equipo que con grandeza supo terminar una mala racha a fuerza de sentido de pertenencia y amor por el club.

Esta historia es una que no puede volver a repetirse de ninguna manera. Está en los dirigentes de turno mantener al equipo a la altura de su grandeza, y en los socios de hacer cumplir esto y apoyar al equipo siempre, en las buenas y en las malas.

Compartir
Artículo anteriorFernando Valenzuela se fue de Racing
Artículo siguienteMariano Bareiro continuará a préstamo en Defensa y Justicia
Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here