En un día como hoy pero hace 45 años nacía en Ituzaingó el arquero campeón en 2001 y referente de los tres palos académicos en el comienzo de siglo: Gustavo Jorge Campagnuolo. Con más de 160 partidos en la primera de Racing, “Campa” es uno de los jugadores con más partidos jugados en torneos cortos de las últimas décadas del club. Capitán en las últimas épocas, figura en las primeras, fue uno de los rendimientos más altos del mítico equipo de Mostaza Merlo que quebró 35 años sin títulos locales.

“Campa”, uno de los héroes de la gesta del 2001.

Gustavo Jorge Campagnuolo nació el 27 de junio de 1973 en la localidad bonaerense de Ituzaingó. De pasado como mediocampista en infantiles, hizo inferiores en Deportivo Español y debutó en Primera el 19 de marzo de 1995 en la derrota como visitante por 4 a 1 ante Boca Juniors.

Tras una huelga de Agremiados en julio de 1998, quedó con el pase en su poder y tuvo su experiencia europea: el Valencia de Claudio Ranieri fue su destino. Allí sólo disputó dos partidos: debutó fallidamente en la goleada sufrida como visitante ante el Salamanca por 6 a 0 y luego atajó de local la fecha siguiente en la victoria por 3 a 2 ante la Real Sociedad.

Sin continuidad, regresó al país para jugar en San Lorenzo donde alternó al principio entre el banco y la titularidad, para ser luego una fija en el arco: atajó la mitad del Clausura 2001 que el equipo de Pellegrini terminó ganando con Sebastián Saja como titular.

A mediados de ese año, Campa arribó al Racing que Mostaza pensó para intentar romper la racha de 35 años sin títulos locales.

Campagnuolo, campeón con San Lorenzo ese mismo año y figura de aquel Racing.

Campagnuolo debutó en la primera de Racing el 26 de agosto de 2001 en el clásico que Gabriel Loeschbor empató sobre la hora con un histórico cabezazo luego de una pésima salida de Rocha al punto penal. Desde ese momento, Campa no salió más del arco y se erigió como una de las figuras del equipo.

Con sólo ocho partidos en el arco racinguista, fue convocado por Marcelo Bielsa para la fecha 16 de las Eliminatorias del Mundial de Corea-Japón 2002. Campa terminó siendo el suplente de Pablo Cavallero en el empate en dos ante Paraguay como visitante y no pudo vestir en cancha los colores de la Selección.

Sin embargo, en Racing era garantía de seguridad: Campagnuolo era el inicio de una columna vertebral defensiva que se completaba con el corazón de Maciel, la tenacidad de Bastía y el orden de Gustavo Barros Schelotto.

En esos ejes se amparaba el resto de la estructura de marca y salida del equipo de Mostaza Merlo: Loeschbor y Úbeda en la cueva, Vitali y Bedoya por afuera, un Chatruc flotante con Estévez como fija en un ataque que supieron compartir Maceratesi y el último ídolo del club, Diego Alberto Milito.

El equipo de Mostaza ante River: Loeschbor, Maciel, Úbeda, Campagnuolo, Barros Schelotto; Bedoya, Vitali, Estévez, Arano, Milito y Bastía

El 27 de diciembre de un 2001 que se apagaba como el fuego que quemaba el país tras el desastre que ocasionó la renuncia de Fernando De la Rúa, el Racing del “Paso a Paso” rompió un maleficio de 35 años y fue campeón.

Campagnuolo entró en la historia grande de la Academia y en el corazón de los hinchas para no salir nunca más de allí. Figura de un equipo con muchísimo valor y hambre de gloria, Campa gritó campeón por segunda vez en el año con dos equipos distintos y en el Cilindro su apellido se hizo fija en los cantitos de los hinchas.

Campagnuolo con el buzo de arquero aniversario del Centenario.

Luego del campeonato, el flaco de dorsal número 25 demostró aún más su jerarquía y se convirtió en un jugador clave y referente del equipo: disputó con nuestros colores y en grandísima forma las Copas Sudamericana 2002 y Libertadores 2003.

Al término de esa temporada, fue pedido por Nery Pumpido y partió al Tigres mexicano. En ese club le fue bien hasta que sufrió una grave lesión en la cabeza en un entrenamiento: un choque con Antonio Sancho devino en la fractura de su parietal derecho con la consecuente la rotura de una arteria de su cabeza. Afortunadamente, fue intervenido quirúrgicamente de urgencia y se salvó a tiempo.

Sin continuidad luego de la lesión, retornó a Racing para disputar el Apertura 2005 ya como un referente consolidado en el club. Sin embargo, no fue Campa quien no estuvo a la altura, sino el fútbol de la institución que, dirigido por el recientemente condenado Fernando De Tomaso, vertía a la Academia al fondo de las tablas.

Dirigido por el debutante Diego Simeone, se salvó de la promoción al final de esa temporada pero a su término el Cholo partió a Estudiantes y regresó Reinaldo Merlo a la Academia.

“Mostaza” mandó al banco a Campagnuolo para hacer debutar como titular al actual arquero de la Selección, Sergio Romero, quien al poco tiempo emigró a al AZ Alkmaar de Holanda.

Gustavo tuvo la pésima suerte de perder el puesto con Hilario Navarro al tiempo que un mes después sufrió la rotura de los ligamentos cruzados anterior y posterior de la rodilla izquierda.

Por ello, entró en un largo período de inactividad en el que Racing caía cada vez más profundo: la Academia sostuvo la categoría en la promoción ante Belgrano en 2008 con muchísimos juveniles en el primer equipo. Campa lo tuvo que ver desde afuera y volvió recién a jugar para el campeonato siguiente, con Juan Manuel Llop como entrenador.

Sin los reflejos de antes, Campa cometió un error en una salida en el último minuto del partido debut de Ricardo Caruso Lombardi como DT ante Argentinos Juniors. Eso devino en un gol que facturó su excompañero Nicolás Pavlovich y el encuentro finalizó en empate.

Campagnuolo Capitán en un partido de verano durante su último ciclo en el club, el primer semestre de 2009.

El verborrágico entrenador decidió reemplazarlo por Pablo Migliore y Campa no volvió a atajar en Racing. Al término de esa temporada, finalizó su contrato y terminó su ciclo en la Academia: 150 partidos en la Primera, 11 por competiciones internacionales con el club, un título y el amor de la gente de la Academia.

Se retiró en 2010 tras un breve paso por San Lorenzo, club en el que comenzó otra carrera, la de entrenador de arqueros. Se unió al equipo de trabajo de Sebastián Méndez y trabajó tanto en Casla como en Banfield.

Volvió al Cuervo y como entrenador de arqueros trabajó con los planteles que ganaron el título local de 2013 con Juan Antonio Pizzi como DT y la Copa Libertadores 2014 con Edgardo Bauza. Fue éste último quien le dio la chance de volver a la Selección a Campa, pero esta vez como entrenador de arqueros.

Gustavo Campagnuolo tuvo un paso glorioso por la institución: pasó los 100 partidos, fue capitán, referente y campeón de un equipo inolvidable.

Sin lugar a dudas, es uno de los arqueros más importantes de las últimas décadas de la Academia, con una jerarquía singular y un gran respeto por la camiseta, una que defendió con gloria y el hincha lo recordará por siempre con eterno afecto.

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