En un día como hoy pero de 1972 nació uno de los delanteros más recordados de Racing en los años noventa: Juan Ramón Fleita. “El Lagarto” fue siempre un luchador: criado en el seno de una familia de bajos recursos, logró ser futbolista profesional y vivir de ello. Si bien no conquistó ningún título a lo largo de su carrera, ganó la más difícil: en 2003 se le detecto Linfoma de Hodgkin y logró vencerlo. Un campeón de la vida que se ganó a fuerza de golazos el amor de la hinchada académica, jugando como un hincha de Racing querría hacerlo.  

La mítica chilena de Fleita a Chilavert, un ícono de los años 90′ para la Academia.

Juan Ramón Fleita nació hace 46 años en el pueblo santafesino de Las Toscas. De muy pequeño, se trasladó con su familia a Buenos Aires, más precisamente al sur de la ciudad. Criado entre la Isla Maciel y La Boca, el “Lagarto” tuvo que trabajar desde chico para ganarse el pan, pero tenía mucho talento jugando a la pelota.

A base de puro sacrificio, hizo las divisiones inferiores en la Academia y pudo llegar a primera en 1991. “La primera vez que comí bien en mi vida fue a los 18 años, en el hotel donde concentraba Racing”, dijo en 2003 en una entrevista al diario La Nación.

El Lagarto acompañado de su ladero Claudio López.

Fleita debutó en la primera de Racing de la mano de un ídolo del club como Roberto Perfumo, el 10 de marzo de 1991 y de visitante ante Chaco Forever. Fue suplente de delanteros como Carlos Torres y Alfredo Graciani pero a partir de la partida de esos dos atacantes, empezó a tener mayor continuidad.

Para 1993 ya se había convertido en titular, luego de haberle hecho un golazo inolvidable de tijera a Independiente, por la Copa Centenario. Formó duplas ofensivas de alto calibre como lo hizo con Claudio “El Turco” García” y Claudio “El Piojo” López.

En ese año y dirigido por Carlos Babington, Racing peleó hasta el final un campeonato que se terminó definiendo al año siguiente.

Increíble pirueta del verdugo favorito de Chilavert.

Fue ahí que la hinchada de Racing se enamoró de su fútbol: ante Vélez Sarsfield, el Lagarto marcó un inolvidable gol de chilena, tras un genial cambio de frente del “Loco” Dalla Líbera.

“Fleita no tiene marido, Fleita no tiene mujer, Fleita tiene un hijo bobo que se llama Chilavert”, le cantaba el pueblo académico al Lagarto, quien también le había hecho un gol de rabona al arquero paraguayo.

Veloz y explosivo, el “Lagarto” convirtió 27 goles en sus 122 partidos jugados en el club y se encuentra entre los primeros goleadores de Racing en torneos cortos. Le tocó ser subcampeón en ese Apertura 1993, y en el Apertura 1995 con Miguel Ángel Brindisi como entrenador.

Los seis años que pasó en la Academia fueron los mejores de su carrera. Al finalizar 1995, Daniel Lalín, encargado del fútbol de Racing, quería que Fleita firmara un contrato solamente por un año.

Debido a la negativa del jugador –y a pesar de que sus compañeros lo apoyaron, el conflicto derivó en que la directiva separara del plantel al Lagarto. “Me parece que Lalín no sabe todo lo que quiero a Racing; él me quiere perjudicar. Yo tengo una familia que mantener que también está sufriendo. Siempre estuve dispuesto a firmar el contrato pero por dos años no por uno como quieren los dirigentes”, se quejaba al respecto Fleita.

Así entonces se despidió el Lagarto de Racing. Atrás quedó haber formado parte de planteles importantes con grandes jugadores como el ídolo uruguayo Rubén Paz, Mariano Dalla Líbera, “Nacho” González, Carlos “Lechuga” Roa, Néstor de Vicente, “Teté” Quiróz, Rubén “El Mago” Capria, Marcelo Delgado, Pablo Michelini, Claudio Úbeda, entre muchos otros.

El Lagarto en la formación de 1995.

Fleita pasó a San Lorenzo pedido por Héctor “Bambino” Veira pero sólo duró una temporada, la 1996/97. Su siguiente club fue el Toros Neza de México donde también estuvo sólo un año. El uruguayo Bella Vista y el chileno Coquimbo Unido fueron sus siguientes equipos, y tras un regreso al mexicano Toros Neza, regresó a la Argentina. Firmó con Huracán en 2002, pero al año siguiente algo sumamente grave pasaría en su vida.

En enero de 2003 y durante la pretemporada, se le había encontrado un bulto en la espalda de Fleita, por lo que tuvo que ser operado. El diagnóstico derivado de esa operación dictaminó que el Lagarto sufría de un tipo de tumor en los ganglios llamado Linfoma de Hodgkin. Pero Juan Ramón Fleita fue toda la vida un luchador por lo que se enfrentó ante tan dura enfermedad y a fuerza de no bajar nunca los brazos, logró curarse.

La radiación y la quimioterapia lo tuvieron un año afuera de su hogar, el verde césped. Recuperarse fue volver a vivir y no podía dejar su carrera de lado porque aún era joven: tenía apenas 32 años.

Fleita, un auténtico luchador.

Volvió a jugar en Huracán y luego volvió a probar suerte en el exterior, donde no jugó más de media temporada en cada equipo: en 2005 estuvo en Guaraní (Paraguay), Monagas (Venezuela) y The Strongest (Bolivia), y en 2006 en Comunicaciones (Guatemala). Volvió al país en 2006 para jugar en el ascenso con Unión de Sunchales, y al año siguiente jugó en Gimnasia de Concepción del Uruguay, club en el que finalizó su carrera.

El Lagarto con los cortos de la Acadé nuevamente en el Cilindro.

Racing es el lugar en el mundo del Lagarto Fleita. En su carrera disputó 296 partidos y marcó 61 goles, pero fue en la Academia que tuvo su mejor promedio de gol, sus mejores años y la posibilidad de convertirse en profesional.

Afortunadamente, la vida volvió a darle revancha con su lugar en el mundo. Ese mismo club que lo vio nacer y que luego lo echó, le dio la oportunidad para seguir trabajando luego de dejar el fútbol.

Con un pasado reciente en la dirección técnica de la novena división de inferiores de Racing y también como de ayudante de campo de Claudio Úbeda en la reserva, desde 2016 sucedió al Sifón cuando éste se fue a dirigir la Sub-20.

Tras una temporada en la reserva, le tocó cumplir un sueño, quizás no de la manera más deseada pero sueño al fin: dirigir la primera de Racing. Tras la dilatada salida de Diego Cocca del cargo de entrenador, el Lagarto se hizo cargo de un equipo que venía a la deriva tras una temporada floja, luego de haber quedado afuera de la Copa Sudamericana.

“Fue un privilegio dirigir estos dos partidos”, dijo emocionado el Lagarto.

Debutó con empate en dos ante Newell’s en Rosario, por la fecha 11 de la Superliga 2017/18. Acompañado por otro hijo de la casa como Carlos “Chiche” Arano, ganaron su primer partido en el Cilindro ante Gimnasia y Esgrima La Plata por 3 a 1 y el equipo empezó a recomponerse. Corto pero exitoso, el período de Fleita en la Primera de Racing fue un bálsamo para un momento de grandes dudas.

Desde entonces, el Lagarto retornó a la reserva, donde habrá que preservar su lugar pensando a largo plazo y en la identidad del club, una que alguien como Fleita puede hacer crecer en los nuevos valores y promesas a quienes, con su experiencia les puede enseñar que en Racing se juega con el corazón, como lo hacía él.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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