En un día como hoy pero de 1988 y en el brasileño Estadio Mineirão de Belo Horizonte, la historia de Racing cambió. A los 41 minutos del segundo tiempo, el delantero Omar Catalán marcó el gol del empate ante un durísimo Cruzeiro y Racing Club de Avellaneda se consagró campeón por primera vez de la Supercopa Sudamericana. Al igual que con la Intercontinental 1967, fue otra vez la Academia el primer equipo argentino en adjudicarse esta corona. De la mano del legendario “Coco” Basile e inolvidables jugadores como “El Pato” Fillol, Miguel Colombatti, Rubén Paz, Walter Fernández, Gustavo Costas y Néstor Fabbri rompieron en esa ocasión el maleficio de 21 años sin títulos internacionales.

El equipo que logró el último título internacional.

1988 fue el año en el que la Conmebol inauguró una nueva competición a nivel continental: la Supercopa Sudamericana. Se disputaría anualmente, a modo de play-off y los competidores serían los equipos que hayan sido campeones de la Copa Libertadores. Esa primera edición lo encontró a Racing atravesando unos buenos años en el plano futbolístico.

Una década compleja para la Academia los ochenta: los primeros años fueron durísimos con el descenso y el alquiler del equipo a Argentino de Mendoza. Pero con la llegada del ídolo Alfio “Coco” Basile la historia cambió y se gestaron equipos muy competitivos, que para el final de la década pelearon en todos los frentes.

De la B a la Primera sobrevivieron jugadores que venían tanto del ascenso como subiendo desde inferiores. Alternaban técnica y coraje memorables jugadores como Gustavo Costas, Néstor Fabbri, Carlos “Chupete” Vázquez”, Walter Fernández, Miguel Ángel Colombatti, Jorge “Camote” Acuña, Hugo Lamadrid, el “Mencho” Medina Bello, “Perico” Pérez, entre otros.

Además de las fijas de esos años, se añadieron grandes valores como el goleador Raúl “Toti” Iglesias, el cinco Miguel Ángel Ludueña, el lateral Carlos Olarán y los más descollantes: el campeón mundial y exRacing Ubaldo Matildo Fillol y el último 10 glorioso de la historia del club, el uruguayo Rubén Paz.

En aquella Supercopa 88, los octavos de final arrancaron ante el siempre difícil Santos de Brasil. En el Cilindro y por la ida, Racing venció al conjunto blanco por 2 a 0 con goles del “Toti” Iglesias y Miguel Ángel Colombatti, mientras que por la vuelta fue parda en cero.

Como la competición era una eliminatoria para 16 equipos y sólo participaban 13 equipos, Racing tuvo la enorme suerte de que en sorteo no le tocó rival para disputar en cuartos y clasificar directamente a semifinales.

Allí tuvo una de las series más disputadas de la historia en colores de Racing. El rival fue River y otra vez definió de visitante. Por la ida, en el Cilindro, la Acadé venció por 2 a 1 al conjunto millonario con dos goles de Walter Fernández, con descuento de Borelli para los rivales.

Pero fue la vuelta la que quedó en la historia: Racing fue al siempre difícil y a poco de empezar ya estaba abajo por un gol de Gutiérrez. Ese River tenía como figura a Claudio Paul Caniggia en plenitud, que con una velocidad supersónica ganaba casi siempre en ataque.

Afortunadamente, el “Pato” Fillol le tapó dos mano a mano que sólo el mejor de la historia podría tapar. Sobre la hora, “La Tota” Fabbri estampó con un cabezazo inolvidable el empate que le dio el pase a la final a la Academia.

Fabbri ya cabeceó y el gol es inevitable para Pumpido. Racing a la final.

En un Estadio Presidente Perón colmado y con camiseta azul oscuro, pantalones azul claro, Racing salió a jugar la primera final con la ilusión de terminar con la malaria de dos décadas sin títulos.

Promediando el primer tiempo y tras una distracción defensiva, Careca aprovechó y definió cruzado para que Robson entrara y la empujara adentro del arco. Racing perdía 1 a 0 de local, pero sobre el final del primer tiempo, Ludueña y Rubén Paz armaron una jugada que terminó en penal para la Academia. Walter Fernández definió cruzado al palo derecho y marcó el empate.

A dos minutos del final del juego, Walter avanzó de guapo por izquierda, ante la marca de dos defensores del Cruzeiro, y centró para que Miguel Ángel Colombatti reciba en el vértice del área chica y la mande a guardar, de primera al arco de Wellington.

En el temible Estadio Mineirão de Belo Horizonte que albergó esa noche a casi 100 mil espectadores, el Racing del Coco Basile y su fiel amigo Rubén “El Panadero” Díaz formó la noche de ese 18 de junio de 1988 con: Fillol; Vázquez, Costas, Fabbri, Olarán; Acuña, Ludueña, Colombatti, Rubén Paz; Fernández y Catalán.

El partido comenzó muy dinámico, con mucha fricción y con llegadas del local. En defensa, Fillol mantuvo el arco protegido todo el primer tiempo pero en ataque Racing no era profundo. Había tenido una sola chance con una contra en la que Catalán, un delantero trabajador del fútbol que jugó muchos años en el ascenso argentino, definió despacio a las manos de Wellington.

 

A los 42 minutos de la primera parte, Costas envió un tiro libre desde el primer cuarto de cancha Walter Fernández aprovechó para filtrar un pase largo hacia el espacio que le marcó Catalán, entre tres defensores rivales. Omar tomó la posesión, toreó a un rival y aprovechando el rebote, definió de zurda al palo izquierdo y por abajo de Wellington.

Omar Catalán marcó el gol de la victoria. Es el último título internacional conseguido por el club.

El segundo tiempo hubo que aguantar el resultado, y amparándose en el despliegue defensivo de Camote Acuña -según el propio Basile, “el Rey del Pressing”-, Racing se replegó. Tras un centro de Balú, Heriberto clavó un cabezazo que se colaba en el ángulo del palo izquierdo del arco de Racing, pero el “Pato” sacó de la galera un manotazo y la desvió al córner, y volvió a salvar la ropa en el córner siguiente del rival.

En los últimos minutos del segundo tiempo, el encuentro se picó cuando Heraldo le pegó una patada de atrás a Colombatti y luego al levantarse, recibió otra cobarde patada por parte de Eder, lo cual generó un tumulto descomunal con suplentes dentro del campo de juego, periodistas, y demás extras. El partido se interrumpió y al reanudarse la cancha parecía inclinada para el conjunto brasileño.

Los últimos minutos lo vieron a Racing metido dentro del arco y cuando el Mencho Medina Bello tomó la pelota pasando la mitad de cancha, el árbitro determinó el fin del encuentro y otra vez la gloria envolvió a la Academia.

Catalán, el autor del gol, celebra mientras el capitán Fillol es llevado en andas con la tan merecida Supercopa.

Después de 21 años de angustia, el descenso del club, el alquiler del equipo, Racing volvía a alzar una copa. “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Alfio Basile, todos la vuelta vamos a dar”, sonaba ensordecedoramente en el ahora funeral estadio Mineirão. El Pato alzó el trofeo y sanó una herida que en esos años pareció cerrarse.

La obtención de la Supercopa 1988 habilitó a Racing a disputar la Supercopa Interamericana a 30 años de la Supercopa 1988ante el campeón de la Copa Camel Concacaf, el Herediano de Costa Rica.

Racing venció por 3 a 0 al conjunto costarricense y se hizo de otro título, que lamentablemente la Conmebol nunca quiso validar, a pesar de haber validado competiciones minúsculas como la Copa Master 1992 y 1994, en las que Racing estaba habilitado para jugar por haber ganado la Supercopa, pero sólo disputó la primera.

La Supercopa 88 fue el último título internacional que Racing obtuvo. Años más tarde, en 1992, Racing casi repite la misma hazaña ante el mismo rival, pero perdió 4 a 1 en el global con la nota de color de haber dejado afuera en cuartos a Independiente con el inolvidable gol del Turco García con la mano.

Lamentablemente la historia no quiso que Racing repitiera la proeza de Basile y compañía, pero el recuerdo de esos años gloriosos para la Academia, con un equipo tremendo, de jugadores ganadores y cuerpo técnico hinchas del club es algo que la gente de Racing jamás va a olvidarse.

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