Racing cayó 3 a 1 como local ante Colón de Santa Fe y desperdició una chance inmejorable de clasificarse a la Copa Libertadores 2019. 

Un camino de clasificación menos. Si bien fue mérito de La Academia haber llegado hasta esta instancia con alguna posibilidad de ingreso a la próxima Libertadores, el marco anoche era perfecto porque dependía de sí mismo. Se enfrentaba a un rival de poca jerarquía y de campaña muy irregular, nada más ni nada menos que en el Cilindro.  Hasta el empate le servía al conjunto de Avellaneda pero resultó ser una inesperada derrota y ahora las vías de clasificación son reducidas: deberá ganar la Copa Libertadores actual o coronarse en la Copa Argentina. Pero… ¿Por qué Racing perdió con el Sabalero?

  • El equipo está agotado físicamente. Esta es una de las causas más importantes del bajón futbolístico en el tramo final del campeonato. Más allá de que haya conseguido victorias importantísimas ante Estudiantes de La Plata y frente a Arsenal, el nivel no fue el deseado. Jugó bien por momentos y logró los triunfos, poco más que eso. El problema es que cuando tu principal rasgo es la intensidad con la que desarrollas tu patrón de juego, al estar sin más resto físico, la dinámica decayó considerablemente. Se le fue diluyendo su vértigo característico por la acumulación de partidos que tuvieron los protagonistas.

 

  • Decayó su volumen de juego. El primer punto se relaciona directamente con este porque al perder tu sello distintivo por agotamiento físico, el nivel del equipo automáticamente entró en una meseta. Perdió velocidad y potencia de mitad de cancha hacia arriba y por momentos se volvió muy estático. Predecible para los oponentes.  Además algunos rendimientos individuales importantes para la gestación de movimientos en ofensiva sufrieron un bajón y el equipo lo sintió.

 

  • Las lesiones de Neri Cardozo y Nery Domínguez. Piezas claves para el funcionamiento de este nuevo Racing. El primero venía arrastrando de hace tiempo algunas dolencias que luego lo alejaron de la cancha por un par de fechas y a partir de ahí no volvió a ser el mismo. Volvió a formar parte del once titular pero su nivel lejos estuvo del que demostró en el inicio de la temporada. Era quien manejaba los hilos y los tiempos del equipo. Su notable desgaste físico para colaborar en labores defensivas fue desgastándolo hasta recaer en el banco de suplentes. El caso de Nery Domínguez es distinto porque fue y es el jugador más regular que tiene este plantel y uno de los refuerzos más destacados sin ninguna duda. Es quien ordena el juego y a sus compañeros. Quién limpia la jugada y le da claridad a las transiciones de defensa a ataque. La única coincidencia con la situación de Nery es que la acumulación de partidos también le jugaron en contra. Tuvo la mala fortuna de lesionarse justo para la recta final. Su rol es el más sobresaliente de todos y por tal motivo su ausencia es muy difícil de suplirla.

 

  • Plantel corto. Es un detalle que se viene argumentando desde hace tiempo. Racing tiene un muy buen equipo pero un mal plantel y no por nombres sino por la conformación del mismo. Es reducido para la exigencia y las competencias en las que participa la institución. Además algunas piezas de recambio no están a la altura de los once que salen a la cancha. Así como el club fue a buscar jerarquía en el último mercado de pases, ahora deberá hacer lo mismo para ampliar los recursos del cuerpo técnico.

 

  • Flojas actuaciones individuales. Los rendimientos de Diego González, Matías Zaracho, Renzo Zaravia, Alexis Soto y Lautaro Martínez, por citar algunos ejemplos, no fueron los esperados. Los laterales que resultan ser muy importantes para darle amplitud y extensión al planteo del equipo, no tuvieron la misma injerencia que fechas atrás. Ambos muy imprecisos. Zaracho y El Pulpo no tuvieron la participación deseada. Les faltó imaginación y lucidez para comandar la elaboración de jugadas en ataque. Erráticos y de poca influencia en el desarrollo. El Toro fue perdiendo peso en los partidos. La Selección pareciera haberle absorbido sus fuerzas. No es fácil manejar tantas presiones juntas y esto lo pudo haber complicado internamente.

 

  • Pésimo primer semestre. El débil andar del equipo de Diego Cocca en el 2017 tiene también su cuota de participación en este análisis. Los escasos resultados obtenidos, la poca rebeldía, el malo rendimiento futbolístico y el frágil carácter demostrado en la primera etapa del campeonato fue muy difícil de remontar.

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