Un día como hoy pero del año 1927 nacía una de las glorias más importantes y grandiosas del Racing Club de Avellaneda: Juan José Pizzuti. Como DT fue el emblema de la época más dorada de la historia de la Academia: 39 partidos invicto, campeón local en 1966 y al año siguiente, de las Copas Libertadores e Intercontinental. Pero además fue un futbolista extraordinario: es uno de los máximos goleadores de la historia del club, campeón dos veces como jugador, emblemático capitán racinguista de la década del ’50, campeón con la Selección, entre otras cosas más.

El hombre Racing en su hogar: Juan José Pizzuti en el Cilindro mágico de Avellaneda.

José nació hace noventa y un años en el barrio de Barracas, en la ciudad de Buenos Aires. Su carrera futbolística duró dieciséis años en los que conoció la gloria a partir de haber llegado a la Academia. Como jugador, jugaba sobre la derecha, de entreala o de volante, con mucha técnica, dominio y sobre todo, gol.

El gran capitán de los cincuenta: Juan José Pizzuti.

“Tito” era un goleador descomunal, solamente en Racing marcó 118 goles sobre 215 partidos jugados, lo cual lo ubica en el segundo puesto de goleadores del club, a nivel histórico. Antes de Racing, José jugó en Banfield, de donde surgió y debutó en 1947. Allí se hizo notar por primera vez al coronarse goleador de la temporada 1949 con 27 tantos.

Su exitoso paso por el Taladro lo hizo jugar en equipos grandes: primero llegaría River -donde jugó una sola temporada-, luego llegaría a la cúspide del éxito con la Academia –desde 1952 hasta 1962-, y finalmente Boca donde volvería en 1963 para retirarse tras un corto paso en 1955.

En esos años de gloria, José fue uno de los jugadores clave en la conquista del Sudamericano 1959 disputado en Buenos Aires, en el que el seleccionado nacional consiguió el título en la última fecha ante Brasil, en un empate 1 a 1 en el que el gol argentino lo marcó José.

Juan José Pizzuti junto a Pelé en un amistoso entre Racing y Santos en 1962.

En esa conquista argentina, Pizzuti aportó 3 goles en total y compartió plantel con varios compañeros de Racing como Vladislao Cap, Orestes O. Corbatta, Pedro Manfredini, Juan Carlos Murúa. Jorge Negri y el Marqués Sosa. Esto se debió a que Racing había sido campeón el año anterior, después de siete años de varios subcampeonatos (1952 y 1955) y terceros puestos (1953 y 1957).

De hecho, el título sudamericano fue obtenido bajo la dirección técnica de una troika integrada por José Barreiro, Victorio Spinetto y José “Pechito” Della Torre, siendo éste último el DT campeón con Racing en 1958.

El Racing campeón de “Pechito” Della Torre, también otro exRacing –tenía más de 100 partidos en su haber entre amateurismo y profesionalismo-, era una aplanadora. Tenía a esos jugadores temibles que ganaron el sudamericano el año siguiente, y tenía en Pizzuti a un líder.

Una de las mejores delanteras de la historia de Racing: Corbatta, Pizzuti, Mansilla, Sosa y Belén.

Se consagró campeón dos fechas antes de finalizar el torneo, el 14 de diciembre de 1958 en cancha de Lanús, cuando dio vuelta un 3 a 1 adverso con goles de Cap y Manfredini por dos.

En los años posteriores, “Tito” se mantuvo en el club y formó parte de equipos memorables. Es más, participó de la máxima goleada en la historia del club: un 11 a 3 a Central el 2 de octubre del año 1960. En ese encuentro, José aportó dos tantos que se sumaron a los marcados por Sosa (4), Corbatta (3) y Mansilla (2).

El año siguiente lo vería a José envuelto otra vez en la gloria de ganar un título. El campeón de 1961 salía de memoria: Negri; Anido, Mesías; Blanco, Peano, Sacchi; Corbatta, Pizzuti, Mansilla, Sosa y Belén.

El equipazo campeón del 61: Pizzuti abajo, abrazando a Corbatta.

Se consagró tres fechas antes de terminar el campeonato y clasificó por primera vez a la Copa Libertadores, el 14 de noviembre ante San Lorenzo con victoria por 3 a 2, bajo la dirección técnica de Saúl Ongaro, otro ídolo académico.

Lo curioso de ese torneo y que concierne a nuestro ídolo, es que durante esas últimas fechas, Racing enfrentó a su eterno rival en un partido en el que hubo tal trifulca que fueron expulsados 7 jugadores y José terminó atajando.

Al año siguiente, José partió a Boca Juniors donde fue campeón y marcó 2 tantos en 8 partidos y luego se retiró. Dejó un saldo de 182 goles en 349 partidos jugados en Primera División, y 4 goles en 12 encuentros en la Selección Argentina.

Junto a Diego Alberto Milito, José es el único con vida que fue campeón más de una vez en la Academia como jugador.

Pizzuti DT: La leyenda

Juan José Pizzuti es el DT más ganador de la historia del club, seguido por Guillermo Stábile.

“El fútbol de Racing es el verdadero fútbol. No entiendo a este juego practicado de otra manera”, dijo Pizzuti en su época de jugador y sería consecuente con esta declaración al llevarlo a la práctica y cambiar la historia para siempre.

José arrancó su carrera como DT al año siguiente de retirarse, en 1964 y no le fue bien. Dirigió Chacarita y terminó casi en el fondo de la tabla. Al año siguiente, se hizo cargo de un Racing que deambulaba por los últimos puestos y nada fue igual nunca más.

Debutó con victoria por 3 a 1 ante River Plate el 19 de septiembre de 1965. La labor de José al mando de Racing se hizo notar rápido porque pasó del último lugar a finalizar quinto en la tabla de posiciones.

Fueron catorce partidos invictos de manera consecutiva los que impulsaron al primer Racing de José a despertarse, a recordar la grandeza. Esa racha se estiró hasta llegar finalmente a los 39 partidos invictos, con lo que entró en la historia del fútbol grande de la Argentina.

“¡Y ya lo vé, y ya lo vé, es el Equipo de José!”

Con esa racha increíble, José se consagró como DT en 1966, tras haber alcanzado el título con una marca de 70 goles en 38 partidos, de la mano de un equipazo liderado por Humberto Maschio, jugador pedido especialmente por el DT.

Pizzuti es DT y Presidente Honorario del Club.

José torció el destino y reubicó a tipos que harían historia también: lo puso a Perfumo de central al igual que a Basile y explotaron el Panadero Díaz y el Chango Cárdenas. Fue campeón el 20 de noviembre de 1966 y empezó la época más gloriosa del club.

Racing, de la mano de Pizzuti como entrenador, conquistó la Copa Libertadores más larga de la historia -20 partidos- ante Nacional, en un desempate en Chile debido a que los dos primeros encuentros quedaron empatados en cero.

El resultado fue 2 a 1 para Racing y nos convertimos en dueños de América, con lo que unos meses después iríamos por el mundo de la mano de José. “Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José”, cantó la hinchada de Racing desde que el DT le cambió la cara para siempre al club, y mucho más aún durante las conquistas.

La historia de noviembre de 1967 la conocemos todos: Racing se consagró campeón intercontinental el día 4 en el Estadio Centenario de Montevideo con un gol increíble del Chango Cárdenas, luego de dos guerras empardadas en el global, una en Glasgow y la otra en el Coliseo.

Mostaza acompaña a José en la inauguración de los quinchos en 2017.

“Tito” llevó a Racing a la gloria eterna y se inscribió en la historia imborrable de la Academia. Los años venideros nunca lo tuvieron como en esa época dorada: le tocó dirigir a la Selección entre 1970 y 1972 y pasó por clubes como Nueva Chicago, Colón de Santa Fe, Independiente Medellín.

Tuvo tres ciclos más en Racing sin éxito: el primero en 1974; en el segundo lamentablemente le tocó descender y diez años más tarde tuvo el último. Fue en 1993 –en ese año pudo dejar afuera de la Copa Centenario al rival de enfrente y les hizo dar sus primeros pasos oficiales a jugadores como “Nacho” González, Claudio “Piojo” López, Juan “Lagarto” Fleita, entre otros.

Es muchísimo lo que hizo Juan José Pizzuti por la Academia Racing Club, revolucionó al fútbol en general con su táctica y su manera de atacar, y puso a este club en la historia grande del deporte tanto nacional como internacional.

José junto a los campeones -faltó con aviso Basile- en el cincuentenario de la gesta de 1967 en el Cilindro.

En 2016 fue homenajeado por el Senado de la Nación en conmemoración por la proeza intercontinental de 1967. En ese mismo año fue nombrado por el club como Presidente y DT Honorario, al tiempo que el año pasado también formó parte de los festejos oficiales por el cincuentenario de la Batalla de Montevideo.

Sin lugar a dudas, Pizzuti es el prócer máximo de la institución: no hay nadie más grande que él. Si bien no hay homenaje que alcance, el estadio del club debería portar el nombre del hombre que nos llevó a la cúspide del éxito, aquel crack que nos hizo grandes en el mundo.

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