En un día como hoy pero hace 31 años, nacía en localidad bonaerense de Berisso uno de los últimos campeones más queridos por la gente de Racing: Luciano Aued. De arribo en el último torneo que Diego Simeone dirigió a la Academia, “Luli” se bancó ser suplente y jugar en distintos puestos hasta que en 2014 se hizo con el puesto de Nelson Acevedo y no salió más del equipo. Con 115 partidos jugados en el club y un campeonato a cuestas, Aued trae buenos recuerdos a la memoria reciente de Racing. 

El inolvidable Racing Campeón 2014.

El 1° de marzo de 1987 nació en Berisso, Luciano Román Aued. Menor de cinco hermanos –tres mujeres y dos varones-, “Luli” conoció con al fútbol en los potreros de su barrio y en el club Independiente de La Plata junto a su hermano mayor.

A sus 8 años se fue a jugar a Las Malvinas, un club por el cual también pasaron Marcos Rojo y Pablo Lugüercio. Tripero desde pequeño: creció y se formó en Gimnasia y Esgrima La Plata, institución a la que llegó a los 12 años.

Campeón en séptima división con su equipo, Aued debutó en Primera de la mano del DT colombiano Francisco “Pancho” Maturana, quien lo vio en reserva y lo llamó para jugar contra River el 27 de mayo de 2007. El partido terminó 3 a 0 abajo y en el Bosque con un Gimnasia que penaba en el campeonato, por lo que Luli se fue insultado al igual que el resto de sus compañeros.

Aued apareció en el Lobo como un volante interno que a veces se tiraba por el costado izquierdo, con buen toque y profundidad, a diferencia del volante completo que es hoy.

Allí, Luli mostró siempre un buen nivel y gran espíritu, pero el equipo no ayudaba y sólo podían pelear promociones: disputaron tres promociones en tres años consecutivos y en la tercera descendieron ante San Martín de San Juan, con el regreso de Guillermo Barros Schelotto como comodín.

Sus buenos rendimientos en el Lobo lo llevaron a ser tenido en cuenta por Sergio Batista para representar a la Selección local en la búsqueda de jugadores que pudieran completar la lista para la Copa América de ese año en Argentina.

Aued en 2011, al ser presentado oficialmente como refuerzo.

Aued jugó un amistoso ante Venezuela y marcó un gran gol, el único hasta el momento televisado. Tras el descenso de Gimnasia, Luli pasó a un Racing que se estaba formando para pelear con el regreso de Diego Pablo Simeone a la dirección técnica del club, tras una desilusionante campaña de Miguel Ángel Russo.

Junto a su compañero Lucas Castro, llegó Aued como recambio y no jugó demasiado: sólo 13 partidos. A la partida de Simeone al Atlético Madrid, lo sucedió Alfio Basile y luego Luis Zubeldía, pero Luli tuvo la pésima suerte de pasarse dos años casi sin jugar por estar lesionado.

Al respecto, Aued declaraba: “En un momento hasta parecía que no podría seguir jugando. Antes de la última operación, en 2013, me tenían que abrir la rodilla y no sabían qué se iban a encontrar. Fue uno de los momentos más duros de mi carrera. Sufrí mucho, y mi familia también”.

Las esporádicas apariciones de Aued en cancha dejaban que desear desde lo futbolístico: bajos rendimientos, lesiones, posiciones tácticas impropias del jugador. En definitiva, la suerte no estaba del lado de Luli.

El Taco de Aued.

Ya pasada la crisis institucional que se llevó puestos varios técnicos y dirigentes, el Racing de Mostaza Merlo necesitaba ganar: luego de un partido flojo, Luli sacó de la galera un taco de otro partido que Luciano Vietto no desaprovechó y convirtió.

 

Racing ganó y empezó a enderezar la nave, con la nota de color de “El Taco de Aued” como imán de todas las miradas futboleras. “Ojalá ese taco cambie mi imagen en Racing, que no quede la de mis lesiones y dificultades para jugar al menos 20 minutos por partido. Pero sé que al puesto me lo tengo que ganar todos los días”, le había dicho a Olé al día siguiente.

En ese mismo 2014, con la llegada de Diego Cocca vinieron muchos refuerzos, en especial en el área de Aued: Nelson Acevedo y Ezequiel Videla se sumaban a los que ya estaban, Francisco Cerro, Gastón Campi y el propio Luli. Aued jugaba de punto, pero empezó a armarse de confianza para aprovechar cada pequeña chance que se le abriera.

El propio Aued contó cómo se empezó a ganar un lugar en una entrevista con “El Gráfico”: “En la 6ª fecha entré contra Lanús, anduve bien y la gente me lo reconoció. Ese fue el partido clave. Después, contra Boca, fui titular, lo dimos vuelta y todo empezó a ir mejor”.

Con Aued en cancha, Videla encontró aquel socio que necesitaba para distribuir los balones que el por entonces melenudo volante tapón recuperaba.

Luli en un abrazo eterno con el ídolo Milito.

Racing se acomodó de atrás para adelante y con las figuras de Sebastián Saja, Luciano Lollo, Gustavo Bou, el propio Videla y el prócer contemporáneo, Diego Alberto Milito, dio la vuelta el 14 de diciembre de 2014 en el Cilindro ante Godoy Cruz de Mendoza. Luli aportó lo suyo y se ganó de la confianza tanto del DT como de la gente de Racing para hacerse de un lugar casi indiscutible en el mediocampo. Aued había ganado su primer -y hasta ahora único- título como profesional.

 

El año siguiente lo trató muy mal a su compañero de zaga y Luli pasó de ser acompañante, a tener que hacer las veces de tapón. 2015 fue un gran año desde lo futbolístico para Aued, a pesar de la salida de Videla del equipo: Luli marcó su primer gol en primera. Fue en un partido épico ante San Lorenzo, por Copa Argentina.

Luli gritando su primer gol en primera, ante San Lorenzo por Copa Argentina.

Se jugaban los cuartos de final en el Estadio Único de La Plata, y Racing perdía por 1 a 0 a quince minutos del final. En un momento de puro nerviosismo y a base de coraje, Racing empujó y tras un avance por derecha de Ricardo Noir, un rebote quedó en el vértice derecho del área. Aued la tomó de primera y la pelota entró rasante por el primer palo: golazo de Racing y primer gol de Luli en Racing.

En 2016, Aued marcó su primer gol en un partido de liga ante Tigre, ya asentado como referente del equipo y subcapitán. El cariño de la gente por su sacrificio lo hizo una fija en las ovaciones de antes de los partidos en el Cilindro. Si bien sostuvo cierta regularidad en su nivel, el mal 2017 del equipo se tradujo en momentos de altibajos en su fútbol.

El capitán Aued.

Hacia el final del año pasado, Luli decidió dejar Racing tras más de seis temporadas en el club que le dio la gloria como jugador. Dejó un saldo de un título de liga –Transición 2014-, dos goles marcados en 115 partidos jugados, un año y medio de subcapitanía, cinco copas internacionales competidas (dos Libertadores -2015, 2016- y tres Sudamericanas -2012,2013 y 2017-) y un gran cariño en la gente.

Su destino fue y aún es la Universidad Católica de Chile, donde ya lleva 4 goles marcados en 17 partidos jugados.

A base de muchísima perseverancia y sacrificio, Luciano Aued torció un destino que parecía el de cualquier jugador común que pasa por este club. Se ganó el puesto, fue campeón, fue referente y cumplió con su compromiso con el club. El tiempo dirá si tendrá otro ciclo, pero sin dudas el que tuvo fue sumamente exitoso.

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