Racing ganó en su debut de la Copa Libertadores del 2018 tras imponerse 4 a 2 sobre Cruzeiro en el Cilindro de Avellaneda. El resultado final no refleja lo expresado en el campo de juego porque el rival mostró su jerarquía en gran parte del encuentro.

En primer medida es obligatorio respetarlos porque son brasileros y sabemos de qué se trata cuando ellos entran en juego con la pelota. Son magos en este deporte y siempre brindan grandes espectáculos. Si bien con el correr de los años ha cambiado mucho la fisionomía de su juego porque no es tan vistoso como el de antes, el ADN no puede ser modificado. Por tal motivo era una gran prueba para La Academia tener que enfrentar en su primer partido de Copa al Cruzeiro y así fue. Tuvo mucha intensidad el choque a lo largo de los 90 minutos. Racing en una noche demostró la enorme importancia que tiene la pelota parada, que puede responder rápidamente a los golpes que sufre y que tiene en su plantel a la mejor aparición del futbol argentino de los últimos 13 años. ¿Y la visita? Que si tiene la pelota en sus pies, te puede hacer bailar y ponerte en serios apuros.

 

El equipo de Broggi, porque Coudet no pudo estar presente por una suspensión, salió a jugar con la intensidad que nos tiene acostumbrados. A jugar con mucha electricidad y a disputar cada pelota como si fuese la última. Pero se topó con un oponente que manejó muy bien la pelota y los ritmos, que cuando se sentía acorralado con un par de toques rápidos y algunas triangulaciones salía rápido de la presión. El mediocampo del Cruzeiro está armado con jugadores muy inteligentes, de buena lectura y gran panorama. En vez de ponerse nerviosos y cometer errores al recibir esa presión local, con dos o tres movimientos la sorteaban y cambiaban el rumbo del balón. Tal es así que cuando La Academia serenó  su ritmo fue cuando encontró las mejores respuestas.

Lejos estuvo de ser el mejor partido de este nuevo Racing. Se pasó de rosca en la mayoría de las opciones que tuvo en ataque pero también a la hora de defender. Este detalle quedó evidenciado en la expulsión de Renzo Saravia. Infantil expulsión quedando tan sólo minutos para el cierre y ganando 4 a 2. Una lástima porque el lateral había redondeado un notable partido hasta ese instante. La velocidad es un detalle que tiene por corregir. En el fútbol se convive con varias marchas y todavía le cuestan las más lentas. Hace todo a 120 y debería meter más pausas para poder decidir mejor. Es solo un concepto para mejorar.

Si sacamos de la observación al extraterrestre de Lautaro Martínez, que fue sin dudas la figura estelar de la cita, hubo al menos otros 2 o 3 puntos altos. Alejandro Donatti cada vez se afirma más como el estandarte de la defensa. Aporta una buena salida limpia del fondo, ubicación y orden en esa última línea pero sobre todo un imponente juego aérea. Es un rascacielos el ex Rosario Central. Por otro lado, Nery Cardozo también termina sobresaliendo porque es en definitiva el director de este orquesta. Maneja los hilos, las ritmos, el balón parado, todo. En su botín derecho tiene el poder de dejar mano a mano a sus compañeros cuando él lo decida. Y si su técnica fuese poca, además le agrega a su repertorio un desgaste y un sacrificio físico admirable. También hubo alguna resolución interesante de Musso, un importante segundo tiempo de Nery Domínguez y destellos de Ricardo Centurión.

A pesar de que fue superado por el Cruzeiro en muchos aspectos del juego, Racing respondió a esos golpes que le dieron y fue efectivo. Aprovechó esa flaqueza defensiva carioca y no perdonó en las que tuvo. Deberá trabajar y mucho en qué hacer cuando no tiene la pelota porque le cuesta no atacar a este equipo.

En último lugar, la clave del duelo. Negar la importancia que tiene en el fútbol actual la pelota parada, el juego de la estrategia y de la táctica preparando jugadas a balón detenido, no solo resulta necio, sino arrogante. Algunos “fundamentalistas” sostienen que ensayar y trabajar hasta el cansancio este tipo de acciones es típico de equipos sin recursos individuales. Todo lo contrario. Esta herramienta forma parte de la esencia del juego ya que se necesita de inventiva, creatividad, de muchos ensayos pero también de contar con jugadores aptos para ciertos desafíos. Es todo un arte y La Academia, ayer por la noche en su casa, dio cátedra.

                                                                         Por  Nicolás J. Sanles  (@ChinoSanles)

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