En un día como hoy pero de 1900 nació en Barracas al Sur, uno de los primeros ídolos de la gloriosa Academia Racing Club: Pedro Ochoa. Apodado “Ochoita”, este insider derecho fue de lo más vistoso que hubo en el fútbol del primer cuarto de siglo XX: su increíble habilidad con la pelota colmaba todas las canchas del amateurismo y llevó a Racing a ganar los títulos de 1917, 1918, 1919, 1921 y 1925. Fue tan crack que el máximo emblema del tango mundial e hincha de Racing, Carlos Gardel, le dedicó el tango “Patadura” en el que inmortalizó el verso: “Ser como Ochoíta, el crack de la afición”.

 

Pedro Ochoa Baigorri nació hace 118 años en la localidad bonaerense de Barracas al Sud, desde 1905 conocida como Avellaneda. Criado al sur de la ribera, Pedro inició su carrera como futbolista en Independiente de adolescente, pero pasó a Racing y con 17 años fue campeón de la Zona Sud en la cuarta división, y también ganó el campeonato de Liga y la Copa de Honor.

En sus primeros momentos en Primera, a Ochoa no le resultaba fácil asentarse: cierto es que Pedro era casi un púber, y la superpoblación de jugadores cracks como Alberto Marcovecchio, Juan Perinetti, Juan Hospital, Albérico Zabaleta, Nicolás Vivaldo, entre otros, lo hacía ser recambio. Alcanzó ser indiscutible recién en el título de 1919, antes de cumplir los veinte años.

Natalio Perinetti y Pedro Ochoa, la primer dupla de ídolos de la Academia

Formó una dupla increíble con Natalio Perinetti, que tiene la particularidad de ser una de las primeras en tener arraigo en la tribuna. Cuenta Carlos Aira en “Heroes de Tiento” acerca de la relación de este dúo dinámico con la afición racinguista: “La tribuna les regaló uno de los primeros cantos tribuneros. Aquello de “¡Perinetti-Ochoíta/ la pareja más bonita!”. Y menos no podía ser, si el idilio de estos dos maestros del fútbol duró quince años.

La prensa lo había catalogado como “El rey de las gambetas”, con lo cual era evidente que sus movimientos volvían loco a la afición. Luis Fernando Paso Viola Frers, Presidente del Departamento de Historia de nuestro club, describe el juego de Ochoíta de la siguiente manera: “Era un forward de irónica modalidad, trabajaba y componía un juego de ala magnífico, articulado, profundo. Poseía un dominio perfecto de la pelota, una prestancia singular que le permitía concebir y crear jugadas inigualables. Era dueño de un muestrario de piruetas y contorneos que originaba murmullos en las tribunas. Dejaba perplejos a los hinchas de Racing y estupefactos a los de las demás hinchadas que lo admiraban y respetaban por su plasticidad, por ser un verdadero artesano del fútbol, un virtuoso de la gambeta endiablada y de los malabarismos como lo describían los medios en el ciclo amateur que le tocó vivir”.

Ochoíta, el segundo de los hincados con su socio Perinetti a la izquierda, en el equipo campeón de 1925.

Apodado también “El Mago” y “El Brujo”, este delantero tenía su fuerte más en generar juego más que en hacer goles: “¿Si pienso las jugadas? A veces sí, pero cuando se pasa a un jugador y sale otro y otro, ya no se puede pensar nada porque la cabeza no da. Entonces las piernas se encargan de seguir haciendo las gambetas”, se definió en 1928 en una entrevista para la revista “El Gráfico”. Sin embargo, marcó 161 goles con la camiseta académica, con el número “8” grabado a fuego sagrado en la espalda.

Tuvo el privilegio de ser el único jugador de Racing que representó al país en el seleccionado nacional que ganó la Copa América de 1927 en Lima, y que le permitió a la Argentina poder disputar la máxima competición de fútbol del momento: los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928. A pesar de todo su despliegue, sólo disputó dos encuentros para el elenco nacional y no tuvo la buena suerte de jugar en esos JJ.OO. debido a una lesión en el calentamiento del primer partido.

En la Academia fue campeón de liga en cinco oportunidades y llegó a disputar en el profesionalismo: marcó en el primer partido de Racing en ese nuevo formato, ante Platense y luego volvió a marcar ante Vélez Sarsfield, pero el total de encuentros disputados sólo fue de cinco partidos. Sucedía que Ochoíta sufría de asma y además era fumador, con lo cual, su salud se iría debilitando con el correr de los años, ya desde jugador. Su último encuentro fue el 9 de julio de 1931 ante Huracán, en la fecha 7 y Racing venció por 1 a 0 con gol de Vicente del Giúdice.

Ochoíta dejaba el fútbol y una estrella se apagaba. Atrás quedaban los momentos en los que compartía noches con Carlos Gardel, quien se dio el lujazo de dedicarle el tango “Patadura” de 1929: “Burlar a la defensa con pases y gambetas y ser como Ochoíta el crack de la afición”. Cuenta Carlos Aira que en una oportunidad, el Zorzal Criollo fue a verlo jugar y el astro del fútbol amateur no quería mostrar sus dotes de juego: “Se jugaba el amistoso ‘Provincia-Capital’. Ochoa estaba fumando un faso en la tribuna oficial. Lesionado, no quería jugar. Gardel se acercó y le dijo ‘Dale Ochoíta, jugá un ratito que te vine a ver’. La descosió aquella tarde”.

Al poco tiempo de dejar el fútbol, el club le donó dinero de una colecta que hicieron en un Racing – San Lorenzo para ayudar a paliar sus problemas económicos. Debido a su asma, el clima serrano de Tandil pasó a ser su hogar pero volvió al poco tiempo a Avellaneda a trabajar en el club. De regreso en la localidad serrana, falleció a la temprana edad de 47 años, un par de años antes de que su querido Racing Club diera su primera vuelta en el profesionalismo.

Sin lugar a dudas, Pedro Ochoa es uno de los pilares fundamentales de la gloriosa historia del fútbol de Racing. Si llevamos con orgullo el mote “Academia”, es porque el juego criollo del Racing Club de Avellaneda le enseñó a jugar al resto del país, y no podría haber sido de otra forma si no hubiese existido el aporte fenomenal de uno de los primeros ídolos de la hinchada: de Ochoíta, el crack de la afición.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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