En un día como hoy pero de 1990 nacía en la entrerriana localidad de Concordia el goleador del Racing Campeón 2014: Gustavo Leonardo Bou. En sus tres temporadas en la Academia, “La Pantera” se consolidó como uno de los delanteros más importantes de los últimos años racinguistas: marcó 45 goles en 100 partidos jugados y comparte con Norberto Raffo el privilegio de ser los únicos goleadores racinguistas de la Copa Libertadores.

 

Gustavo Leonardo Bou hace 28 años en Concordia, Entre Ríos. Hijo de José Wenceslao y María Amelia, se crió junto a sus nueve hermanos en el humilde barrio Nebel, en el contexto de una familia de bajos recursos económicos. Formado entre el campito del barrio y el club del barrio –de nombre homónimo, pasó a los 13 años a Comunicaciones de Concordia y recorrió distintos puestos de la cancha: “Comencé de 2, fui 8, también arquero, pero una vez que probé como delantero y empecé a hacer goles, me instalé arriba a partir de los 10 u 11 años”, dijo Bou en una entrevista con El Gráfico.

Gustavo Bou en las juveniles del Seleccionado Argentino.

En el club Sarmiento tuvo una prueba para jugar en River Plate, y luego de unos meses de espera, lo citaron por correo y llegó la oportunidad de sumarse al club millonario. Bou tenía sólo 14 años y debió dejar su querido Nebel, su familia y afectos para apostar a su futuro en Buenos Aires. Su única compañía era Gustavo “La Tortuga” Fernández, delantero que llegó a primera junto a él y que también era vecino de su barrio.

Apenas al año siguiente se dio un hecho que marcó para siempre la vida de Bou y que implicó mucho dolor: la muerte de su mamá. La desgracia llevó a que Gustavo se planteara abandonar el fútbol: “Todos sabían en el club, tanto mis compañeros de la pensión como los psicólogos a los que puede aferrarme, que si a mi vieja le pasaba lo peor, iba a dejar el fútbol, no me interesaba más nada. Yo tenía 15 años y me había vuelto para mi ciudad, Concordia, para estar junto a ella que estaba mal”, contó Bou.

Pero las palabras de Amelia lo dieron fuerza: “Me dijo: ‘Negro, quiero que sigas con el fútbol, que triunfes, que puedas vivir de eso. Por más que me vaya, te voy a ayudar desde arriba’. Esas palabras me motivaron para meterle en busca de mi sueño, y también le di para adelante por todo lo que hacía mi viejo”, dijo la Pantera.

Para la escuadra de Núñez marcó muchísimos goles en las inferiores. Apodado “Pantera” por el “Pitu” Abelairas, Gustavo debutó en primera a sus 18 años un 28 de marzo de 2008, ante Vélez. Ingresó para jugar los últimos minutos en el equipo que por entonces dirigía el ex Racing Diego Pablo Simeone y que fue campeón de ese Clausura 2008.

A Bou le tocó irse a la B con River y disputar la segunda división como suplente. Gustavo, como muchos juveniles de equipo grande, sufrió que lo ubicaran tácticamente en lugares ajenos a su posición natural de delantero, además de tener poca continuidad. Bou ascendió con el “Millo” pero no tenía lugar y decidió irse: sucedía que en tres años no llegaba a los 20 partidos en primera.

Su destino fue Olimpo y allí anduvo muy bien: marcó ocho goles, se destacó en asistir a sus compañeros y logró el ascenso en 2013. Sus buenas actuaciones le dieron la chance de probar suerte en el extranjero y su destino fue Liga Universitaria de Quito.

En el club ecuatoriano, Bou estuvo sólo seis meses y dejó un saldo de cuatro goles en 20 partidos jugados. Volvió al país para jugar en Gimnasia y Esgrima La Plata donde fue suplente y jugó poco: marcó sólo un gol ante All Boys en un total de siete partidos jugados.

A mediados de 2014, tenía la chance de volver a su provincia para jugar en Patronato pero Diego Cocca, en una maniobra que despertó polémica, decidió no contar con el colombiano Roger Martínez –años después, el mayor traspaso de la historia de Racing- y contratar a Gustavo Bou, con el campeonato casi empezado.

Milito – Bou, la sociedad campeona de la Academia.

Gustavo llegó a la Academia sin pretemporada, con poco tiempo de recuperación tras una operación de apendicitis y con mucho susurro por parte del periodismo y el público: el factor en común entre Cocca y Bou era el representante Christian Bragarnik, que despertó muchas sospechas con el hecho de que muchos de los refuerzos de ese equipo provenían de su cartera de clientes. De punto, como siempre, Bou se dispuso a demostrar que no era casualidad su llegada a un equipo grande de Argentina.

Debutó con la dorsal N° 23 en el clásico que Racing perdió como visitante por 2 a 1. Gustavo ingresó por el capitán Diego Milito, que salió lesionado luego de marcar un golazo para la Academia. Bou tenía por encima suyo en consideración del entrenador a varios delanteros: Milito era inamovible y su compañero en la delantera era Gabriel Hauche.

El primer suplente era Facundo Castillón y Bou disputaba un lugar por el recambio con el colombiano Wason Rentería. La lesión del capitán Milito habilitó un lugar y Bou se fue metiendo a fuerza de esfuerzo y descaro ante la desaprobación de parte del periodismo y del público racinguista.

Bou marcó su primer gol ante Newell’s (1-1) en el Cilindro, en un partido difícil para la Academia que tenía a Cocca todavía buscando el equipo. En medio de esa semana, Racing enfrentó a Boca y Bou tuvo una destacadísima actuación: marcó los dos goles que dieron vuelta el partido, tras magistrales intervenciones de Diego Milito.

Apoyándose en la confianza del bernalense capitán, Bou erigió su fuerza y con ganas y muchísima hambre de gloria empezó a demostrar para que había venido. Para el término de la semana, la Academia enfrentó a Belgrano en el Kempes y ahí la Pantera también se despachó con dos goles más: cinco goles en siete días.

El gran pasar de Bou en ese Transición 2014 fue uno de los pilares a la hora de pensar a ese equipo campeón: en el fondo, Saja, Lollo y compañía brindaban la seguridad necesaria para que Videla fuera el tapón que filtrara el ataque rival y a través de las asistencias de Gastón Díaz, la intrepidez de Centurión y la magia de Diego Alberto Milito, las jugadas terminaran en el delantero de Nebel, que metía todo lo que tocaba.

Gustavo Bou, la carta de gol del equipo de Cocca. Marcó 10 goles en ese torneo.

La buena racha de Bou no se detuvo: marcó un doblete ante Estudiantes y goles ante Vélez y Banfield. Su último y décimo gol en el campeonato fue aquel golazo de tiro libre  ante Quilmes, en un momento sumamente complicado: Milito había dejado la cancha en un torbellino de furia y Racing, con uno menos, no podía abrir un partido cerrado que si ganaba, quedaba en igualdad de puntos ante el líder River Plate.

Bou, en el medio de esa incertidumbre, se apropió de un tiro libre de casi 35 metros y le rompió el arco al arquerito Benítez. Aquel golazo fue una prueba de que Bou era un jugador de jerarquía, uno al que sólo había que darle la chance para que brillara.

Racing se consagró el 14 de diciembre de 2014 ante Godoy Cruz en el Cilindro, después de 13 años sin títulos y con Gustavo Bou como goleador con diez tantos, como el arma secreta de un equipo que se construyó al andar, con la autocrítica de un entrenador que supo cuando cambiar y con la suerte que se necesita para dar la vuelta.

Gustavo potenció su capital como delantero a partir de la compañía de un campeón de Europa y del Mundo como Diego Milito, un jugador de singular efecto multiplicador en sus compañeros. Esa apertura que logró Milito con Bou fue la que dejó sentado que Racing no encontraba en Bou a un mero delantero, sino a uno de esos goleadores que marcan épocas.

En su primera Copa Libertadores en Racing, fue goleador del certamen con 8 goles.

La Copa Libertadores 2015 fue el escenario en el que Bou, en las llamas de una confianza suprema, brilló y alcanzó un mérito que sólo Norberto Raffo ostenta en el cuadro académico. El “Torito” fue el goleador de la edición 1967 -aquella que la Academia obtuvo ante Nacional en Chile- con 13 tantos y no volvió a haber un goleador de Racing en ese podio hasta 2015 con Bou, cuando el entrerriano marcó ocho tantos.

A partir de sus muestras de jerarquía, su apellido se constituyó una fija en todos los mercados de pases. Entre lesiones y bajo rendimiento esporádico, Bou portó la cinta de capitán en algunos partidos con Ricardo Zielinski de entrenador, y al semestre siguiente tocó el tiempo de partir.

Bou fue capitán durante la dirección técnica de Ricardo Zielinski.

Bou marcó su último gol en la victoria 4 a 3 como local ante Atlético Tucumán el 22 de abril y disputó su último partido, el 22 de mayo ante Central en Rosario. Luego de eso, fue vendido a los Xolos de Tijuana, donde actualmente lleva 8 goles marcados en 24 partidos jugados.

Gustavo Bou forma parte de la historia gloriosa del club: fue campeón siendo figura y es el último goleador de Racing en una Copa Libertadores. El cariño de la gente hacia él y su identificación con Racing lo convirtieron en un jugador querible, de esos que siempre gusta ver volver. Sin dudas, Bou encontró en la Academia su lugar en el mundo.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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