En un día como hoy pero hace 46 años nació en la ciudad de Buenos Aires, el último entrenador campeón con Racing: Diego Martín Cocca. De una larga e itinerante carrera como jugador, consiguió alcanzar la gloria en su primera experiencia como director técnico en un equipo grande. Fue el inolvidable título de 2014, cuyo logro lleva la marca de Diego Cocca: el DT atravesó un viaje turbulento al comienzo pero aprendió de sí mismo y en la última mitad del torneo compuso un equipo que se llevó todo por delante y fue campeón después de 13 años, con Diego Milito como bandera. Más allá de un opaco segundo ciclo, nadie puede negarlo de la historia de la Academia.

El once campeón de Diego Martín Cocca

“Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar… ¡Que de la mano, de Diego Cocca, todos la vuelta vamos a dar…!”, es un canto que caló hondo en las memorias de los hinchas de la Academia, en agradecimiento al último DT campeón.

Diego Martín nació el 11 de febrero de 1972, en la Ciudad de Buenos Aires. Se formó como futbolista en la cantera del equipo del cual es hincha -River Plate- y debutó el 20 de octubre de 1991 ante Deportivo Español, con Daniel Pasarella como DT. En el Millonario casi que debutó campeón, debido a que ese Apertura ’91 el título fue para los de Nuñez. Formó parte de la rotación del equipo hasta 1992 y llegó a disputar un total de 33 partidos, en los que solamente marcó un gol ante Lanús, en la fecha 17 del Apertura ‘92.

Cocca era un defensor correcto y de juego limpio; un lateral con buen pie y flexible para alternar las dos bandas: era derecho, pero debutó de tres. Dejó River en 1993 y se desarrolló como titular en Deportivo Español en 1993 y en Ferro Carril Oeste los dos años siguientes. En 1996 tuvo su primera experiencia en el exterior: disputó la Segunda División de España en el Lleida, donde compartió plantel con el arquero rosarino José María Buljubasich. Al poco tiempo regresó al país para jugar en Argentinos Juniors, por donde tuvo un buen paso durante dos temporadas, en las que hasta llegó a ser capitán.

Volvió a emigrar para el nuevo milenio y en México jugó para el Atlas donde conoció a Ricardo La Volpe, de quien en un reportaje dijo: “Cuando jugué en México, lo conocí y quise ser entrenador”. Luego de su paso por ese equipo, tuvo dos ciclos en Banfield (en 2001 y en 2004) y otros dos en México: -jugó para el Veracruz en 2003 y en Querétaro en 2005, donde tuvo la fortuna de ser campeón por primera como titular, a los 33 años. Luego de la gloria en tierras aztecas, retornó a Argentinos Juniors para retirarse en 2006. Dejó el fútbol a los 34 años, con 460 partidos a cuestas y cuatro tantos marcados.

Luego del retiro fue ayudante de Adrián Domenech en AAAJ hasta que surgió la chance de dirigir en el chubutense equipo Comisión de Actividades Infantiles (C. A. I.) en 2007. Cocca no lo dudó y arrancó allí su carrera como entrenador. Su ciclo representó la mejor temporada de la historia del club en la B: pasó de pelear por no descender a quedar muy cerca de entrar al octogonal para ascender a Primera. Cocca lo describió ante Clarín de la siguiente forma: “Fue mi laboratorio, pude plasmar en la cancha todo lo que tenía en la cabeza. El contexto cero, no había presiones. Los pibes vivían en la pensión, y hacíamos tres doble turno. Le pintábamos la cara a cualquiera”.

El paso siguiente fue su debut en Primera División en Godoy Cruz. Sumó a su cuerpo técnico a Jorge Montesino, a quien conoció trabajando en Comodoro Rivadavia, y llevó al equipo a mostrar un buen fútbol, de juego al ras del piso e intenso a la hora de salir. Al término de la temporada, dirigió a Gimnasia y Esgrima La Plata y tras la derrota en el clásico platense, renunció. Su siguiente equipo fue su debut en el exterior, en el mexicano Santos Laguna pero su experiencia fue corta al igual que la siguiente en Huracán en la B Nacional.

En 2013 llegó a Defensa y Justicia y alcanzó como DT su máxima gloria hasta el momento: el primer y único ascenso a Primera en la historia del club. Y lo más curioso fue que se dio en un contexto complejo del Nacional B: con la particularidad de que disputó el ascenso nada más ni nada menos que ante Independiente. Tras la inolvidable experiencia en Defensa y Justicia, llegó el momento de dar el salto.

La Academia de Cocca

Racing había atravesado una hecatombe política en 2013 y había cerrado la peor campaña de sus por entonces 110 años de historia: 33 puntos y tres fechas antes de terminar el torneo, la dirigiencia echó al Hombre de la Estatua, Reinaldo “Mostaza” Merlo. Luego de distintas negativas para dirigir a la primera de Racing –el candidato era Ricardo Gareca-, la propuesta de Cocca pareció la mejor para hacerse cargo de la difícil tarea de enderezar al equipo para que no volviera a pelear el descenso. Blanco lo contrató y Cocca comenzó a delinear el nuevo equipo junto a preparador físico Javier Bustos, su ayudante Jorge Montesino y su excompañero en Querétaro, Mauro Gerk. Se dio el esperadísimo regreso de Diego Alberto Milito, el único jugador campeón en 2001 en actividad y nivel, y otros dos regresos más desde Europa: Ricardo Centurión (Genoa) e Iván Pillud (Hellas Verona). A su vez, el club empezó a incorporar para nutrir al equipo. Llegaron Germán Voboril (San Lorenzo), Ezequiel Videla (Colón), Marcos Acuña (Ferro), Nelson Acevedo (Defensa y Justicia), Gastón Díaz (GELP), Gustavo Bou (GELP), y desde Godoy Cruz, Leandro Grimi, Nicolás Sánchez y Facundo Castillón.

Se dispararon polémicas alrededor de Diego Cocca y su representante Christian Bragarnik, respecto a que algunos de los jugadores incorporados son también representados por este último. A la llegada de Bou, se dio la partida del colombiano Roger Martínez al tandilense Ramón Santamarina en la B Nacional, lo cual despertó algunas alertas en el público racinguista, al igual que con el mini-escándalo de la no incorporación de Leonel Di Plácido, un jugador de All Boys. A pesar de todo, Cocca se dedicó a hacer su trabajo, a crear fútbol y tratar de recuperar la confianza para el duro semestre que se avecinaba.

Armó el equipo como era un claro 4-4-2a la usanza de lo que le rindió siempre a la Academia. Debutó por Copa Argentina ante San Martín de San Juan con victoria por 1 a 0 con gol de Marcos Acuña, y luego por campeonato ante su querido Defensa y Justicia, con victoria por 3 a 1 con goles de Diego Milito y Gabriel Hauche en dos ocasiones.

Racing fue acomodándose a medida de que empezaba a haber un orden, una estructura. Del calamitoso equipo de la temporada anterior no quedaba nadie más que el arquero Sebastián Saja: Cocca había armado su defensa con Iván Pillud por la derecha, Luciano Lollo y Nicolás Sanchez en la zaga y Leandro Grimi por la izquierda; Gastón Diaz de 8, Nelson Acevedo y Ezequiel Videla para el centro del mediocampo, y suelto por la izquierda, Ricardo Centurión. La delantera la comenzaron Diego Milito y Gabriel Hauche.

El comienzo auspicioso marcaba que había un buen trabajo realizado por Cocca, pero algunos malos resultados, como la eliminación en Copa Argentina ante Argentinos Juniors y la derrota en el clásico ante el rojo, agitaron las aguas. “Prefiero perder con Independiente y salir campeón”, había dicho Cocca en conferencia de prensa y todo se espesó. Sin embargo, la prepotencia de trabajo y la calidad individual de los jugadores -en especial la de Diego Milito, de efecto multiplicador en la capacidad de sus compañeros-, pusieron las cosas en su lugar.

Racing se prendió en la lucha por el título y lo peleó palmo a palmo con el club de sus amores, en una disputa en la que nada fue sencillo. En el sprint final del torneo, Cocca tuvo un encontronazo con el capitán Milito en el partido ante Quilmes, en el que la mano venía difícil y el DT  lo reemplazo por Gabriel Hauche. El 22 estalló de ira ante el DT y revoleó por los aires la cinta de capitán, a lo que Cocca respondió con la cautela de siempre, y afortunadamente el partido se abrió con un golazo increíble de Gustavo Bou.

Racing ganó ese campeonato justamente ante el equipo que le dio a él la chance de debutar en Primera División, Godoy Cruz Antonio Tomba, y Diego Cocca se hizo de su primera estrella como entrenador. Méritos tuvo y de sobra: compuso la estructura que le permitió a Racing crecer como equipo y a él mismo como entrenador. Las inclusiones acertadas de Luciano Aued, Yonathan Cabral y especialmente de Gustavo Bou en el equipo fueron claves para el armado de uno de los mejores planteles de la historia del club.

Con Cocca, Sebastián Saja se asentó y recuperó la confianza que había perdido en el torneo anterior; Luciano Lollo se consolidó como el caudillo que Racing no había perdido desde Gustavo Costas y como el defensor que Cocca necesitaba para la salida; Ezequiel Videla fue el bastión de un mediocampo en el que Gastón Díaz fue una grata sorpresa a la hora de las asistencias, sin olvidar el aporte del máximo ídolo de los últimos años, Diego Milito. Gustavo Bou, la figura de ese Racing campeón con 10 goles, fue pedido exclusivamente por Cocca y fue él quien le dio la confianza para que explotara, incluso cuando el delantero llegaba tan cuestionado.

De la mano de este entrenador, acompañado de otros grandes factores, Racing recuperó la grandeza y su protagonismo en los primeros planos. La temporada siguiente encontró a Racing mejor formado y preparado: afinado en el juego y con mucha confianza, volvió a jugar la Copa Libertadores tras 12 años y se desquitó con una goleada fulminante por 5 a 0 ante Deportivo Táchira en Venezuela, tras un vuelo por demás ajetreado.

2015 parecía el año de la consagración definitiva de la Academia de Cocca, pero lamentablemente no alcanzó. La campaña en la Libertadores fue notable: obtuvo el primer puesto en la fase de grupos y tenía en Gustavo Bou al goleador de la Copa luego de 48 años sin máximos artilleros en el podio: Norberto Raffo en 1967 había sido el último. Dejó afuera en octavos a Montevideo Wanderers y en cuartos el choque era ante Guaraní de Paraguay, con la pésima suerte de que entre la ida y la vuelta tenía que jugarse el clásico de Avellaneda.

Racing perdió mal en Paraguay y para el clásico a Cocca se le abrió una disyuntiva: poner titulares y llegar con cansancio al jueves ante Guaraní o jugar con suplentes y poner titulares por Copa. Cocca decidió poner todo y pasó por arriba a un Independiente en crisis, pero contra Guaraní el equipo se quedó sin piernas y se terminó el sueño de la Libertadores. La providencia esta vez falló y el primer ciclo comenzó a terminar: después se sumaron las eliminaciones en Copa Argentina y el declive en el campeonato, que lo alejaron del título. Sin embargo, logró nuevamente la clasificación a la Copa Libertadores nada más ni nada menos que ante Independiente, y fueron sus últimos partidos oficiales con el buzo de DT de la Academia.

Dejó Racing con el máximo porcentaje de efectividad de la historia (65%) y dejó la puerta abierta para un posible regreso. Su idea era volver a trabajar en el exterior, y en la segunda mitad de 2016 surgió la chance de Millonarios de Colombia. Allí estaba teniendo un buen desempeño hasta que Ricardo Zielinski dejó el cargo de entrenador de la Academia y el presidente Víctor Blanco decidió llamarlo. Cocca no lo dudó: con el campeonato y el amor de su gente, la Academia se había ganado su corazón. “Vuelvo a un gran amor como es Racing”, dijo Diego en conferencia de prensa y dio por inaugurado su segundo ciclo en el Primer Grande.

Las segundas partes nunca son buenas dice el refrán, y en el caso de Cocca al mando de la Academia lamentablemente se dio esa máxima. Comenzó bien, con un reordenamiento táctico que le hizo sacar muchos puntos amparado en el vuelo de sus individualidades, tales como Gustavo Bou y un superlativo Marcos Acuña. Sin embargo, algunos bajones hicieron que el equipo entrara en dudas pero que fueron resueltas en el final, cuando Racing ganó los tres últimos partidos y alcanzó una nueva clasificación a la Copa Libertadores de América que se disputa este año. No es un dato menor que Diego Cocca clasificó a la Academia a ese torneo continental en todos los torneos en los que dirigió al equipo.

Dirigió su primera Copa Sudamericana con Racing a mitad de año y logró avanzar bastante ya con un equipo nuevo, armado a gusto propio. A pesar de los deseos cumplidos por la dirigencia para darle lo que él creía necesario para el equipo, los resultados no se dieron y el funcionamiento jamás se encontró.

El DT en su último ciclo.

El abuso de la línea de 5 defensores que le hizo ganar esos tres partidos últimos que le dieron la entrada a la Libertadores 2018, generó problemas tácticos que luego se tradujeron en malos momentos desde lo futbolístico. El desgaste fue in crescendo y tras una sublime victoria ante el puntero Boca Juniors en la Bombonera, el Racing de Cocca perdió muy mal el clásico de Avellaneda como local, por lo que Diego decidió renunciar.

A poco de haber renunciado firmó un nuevo contrato con los Xolos de Tijuana y es ahí donde actualmente oficia de entrenador. A pesar del final del último ciclo, en el que parte del periodismo no ayudó a que se pudiera trabajar como corresponde en el marco de un año de elecciones en el club, Cocca le dejó a Racing muchísimo: la mejor efectividad, un título, tres clasificaciones a Copa Libertadores, clásicos ganados, y otras cosas no tan buenas.

Sin embargo, aquellos que triunfan en estos lares merecen el reconocimiento de la gloria y sin lugar a dudas, Diego Cocca forma parte de la historia grande de la institución.

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