En un día como hoy pero de 1906 nació el entrenador del Racing tricampeón en 1949, 1950 y 1951: Guillermo Stábile. Apodado “El Filtrador” en sus tiempos de glorioso jugador, este magnífico hombre del fútbol entró en la historia grande de la Academia no sólo por la mayor proeza de títulos de liga de Racing, sino también por haber sido quien estuvo durante más tiempo al mando de la dirección técnica. Fueron casi nueve años los que pasó Stábile al mando de la Academia, en los que logró hacer brillar a glorias como “Tucho” Méndez, Rubén Bravo, Llamil Simes y Ezra Sued, Ernesto Gutiérrez y Mario “El Atómico” Boyé, entre otros.

“El Filtrador”, un héroe de tiento

Stábile abrazado junto a otra gloria de Racing, José Salomón.

Guillermo Stábile nació hace 112 años en el barrio porteño de Parque de los Patricios. Dio sus primeros puntapiés a la pelota de tiento en el barrial Sportivo Metán y luego pasó al club más grande de su barrio, donde demostró de lo que era capaz.

Debutó en la primera de Huracán en un 2 a 0 ante Boca, el 30 de marzo de 1924 en el partido desempate por el título del año anterior. Ese resultado forzó un tercer partido que el Globo perdió, por lo que Stábile debutó subcampeón. En el Globo fue campeón tres veces, en la Copa Campeonato de 1925, la Copa Ibarguren de 1926 y la Liga de 1928.

Stábile era jugador rápido, de destreza y mucho poder de gol. La prensa de la época del amateur lo apodó “El Filtrador” por su gran capacidad de romper líneas rivales y llegar a marcar seguido. Su paso por Huracán fue tan glorioso que se lo suele ubicar dentro de los máximos ídolos de esa institución, al haber sido protagonista del mejor pasar del club en toda su historia durante el amateurismo.

En 1930 disputó con el seleccionado nacional el primer Campeonato Mundial, con sede en Uruguay. Allí se hizo conocer ante el mundo como un delantero de temer y se convirtió en el primer goleador de la historia de los mundiales con ocho tantos.

Stábile marcando su octavo gol en el Mundial 1930 en la final ante Uruguay en el Estadio Centenario.

Esta marca aún se sostiene en la historia del seleccionado nacional como la máxima de goles marcados por un jugador en un solo mundial. Durante esa copa tuvo la desgracia de perder la final ante el local por 4 a 2; en una escena que aún hoy despierta dudas y estuvo acompañada por Carlos Gardel cantando en los vestuarios un tiempo para Argentina, y otro para Uruguay.

Luego del brillante Mundial, llegó el turno de expandir su carrera a Europa. Partió hacia Génova, el pueblo de sus ancestros, para jugar en el club en el que casi tres cuartos de siglo después jugó Diego Milito.

Debutó para el Genoa el 16 de noviembre de 1930 en una victoria ante el Bolonia por 3 a 1, en el que además de su primer partido, también fue su primer hattrick. En el conjunto “grifone”, jugó cinco años en los que tuvo un genial rendimiento. En 1931, mientras estaba lesionado aprovechó para convertirse en entrenador del equipo, aun siendo futbolista.

Tras una temporada en Nápoles hacia 1934, volvió a Genoa y para el ’36 ya estaba en Francia para defender los colores del Estrella Roja de Paris. Allí jugó tres temporadas y para su segundo campeonato, Stábile era el DT equipo. Bajo su ala el elenco parisino logró el ascenso a la primera división en 1939, la cual fue su última temporada.

Stábile, el entrenador del éxito

Regresó ese mismo año al país para dirigir a su querido Huracán y también se hizo cargo del seleccionado nacional. A poco de su debut como DT de Argentina, se dio una rareza tremenda: el seleccionado jugó dos partidos el mismo día, en dos sedes completamente distintas.

El 25 de febrero de ese 1940, el equipo de Stábile venció a Brasil por la Copa Roca en San Pablo, mientras que en el estadio de River, la selección argentina dirigida por Carlos Calocero, despachaba 4 a 0 a Paraguay por la Copa Chevallier Boutell.

Al año siguiente ganó su primera Copa América y no sería la única. Es más, Guillermo Stábile aún al día de hoy –ostenta el record histórico de ser el entrenador que más certámenes sudamericanos ganó: fueron seis, las ediciones de 1941, 1945, 1946, 1947, 1955 y 1957.

A su vez, Stábile es el DT que más tiempo estuvo a cargo de la Albiceleste: desde 1941 hasta 1958. En el medio de todo ese éxito, al frente de Huracán obtuvo su primer título nacional: la Copa Adrián Escobar de 1943. Luego de ese triunfo, cruzó de vereda y dirigió a San Lorenzo por un año, luego a Estudiantes de La Plata y a Ferrocarril Oeste.

Hacia 1945 llegó el turno de la Academia y la parada no era para nada sencilla: Stábile tenía que quitarse de encima dos décadas sin títulos de liga. En la temporada de 1946 quedó a siete puntos de la cima y en el cuarto puesto. En la siguiente quedó más lejos todavía, a 12 de la punta y en el sexto lugar.

Pero fue armando el equipo poco a poco con la ayuda económica del Ministro de Hacienda del gobierno de Juan Domingo Perón, Ramón Cereijo, quien le cumplió los caprichos a Stábile, que quería gran parte de la delantera de Huracán para mejorar el ataque. Llegaron Tucho Méndez, Juan Carlos Salvini y Llamil Simes a cambio de cinco jugadores (Ricardo, Uzal, Filgueiras, Aguirre y Caserio), una operación sin precedentes.

El equipo de 1948 que no pudo ser campeón por la huelga de jugadores.

En 1948, arrancó muy bien la temporada y para cuando se enfilaba hacia el título, una huelga de jugadores puso en puntos suspensivos el fútbol y todo se alteró. La figura de su equipo, Norberto “Tucho” Méndez, se sumó a la huelga y fue uno de los que puso la piedra principal para la formación de Futbolistas Argentinos Agremiados, entidad que defiende los derechos de los jugadores.

A todo eso, Racing terminó jugando el torneo con aficionados y quedó en el cuarto puesto. Mientras tanto, se daba un éxodo de jugadores que disminuyó notablemente la calidad del fútbol argentino, a punto tal que la AFA anuló los descensos para esa temporada. Pero no afectó a Racing debido a la influencia de Cereijo, quien le negó los pasaportes a los cracks académicos.

Antonio Rodríguez y los defensores Higinio García y Nicolás Palma. Llamil Simes, el goleador Ezra Sued, “Tucho” Méndez y Rubén Bravo.

A la vez que se daba todo eso, Stábile hacía su debut como actor en la exitosísima película “Pelota de Trapo”, un clásico de la época dirigido por Leopoldo Torres Ríos. La cinta narraba la historia de un futbolista personificado en Armando Bo, y Stábile hacía de sí mismo junto a su dirigidos Tucho Méndez, Higinio García y quien luego fuera campeón con la Academia como DT en 1961, Saúl Ongaro.

El equipo de 1949, su primer título en Racing.

1949 encontró a Racing en ventaja sobre el resto de sus rivales y no tuvo piedad. La Academia de Stábile rompió el maleficio de 24 años sin títulos de liga y uno no le fue suficiente: al año siguiente repitió la proeza con la gran alegría de volver a jugar como local, porque en ese 1950 fue cuando Racing estrenó su Coliseo.

El campeón de 1950 con Stábile segundo en desde la izquierda en la hilera de parados.

Racing pasó de tener la letal delantera compuesta por “Salvini, Simes, Bravo, Méndez y Sued” a cambiar al primer miembro por una gloria del fútbol como Mario “El Atómico” Boyé, que al año siguiente sería quien le diera a la Academia el título del tricampeonato.

En 1951, Racing dio su tercera vuelta consecutiva en un desempate ante Banfield en el Estadio de San Lorenzo de Almagro en el que cuenta el mito que desde las esferas altas del gobierno peronista, se le había pedido a los jugadores de Racing que fueran para atrás para que Evita festejara el triunfo de su querido Banfield.

Pero nada de eso pasó, Boyé clavó un golazo increíble y Racing fue tricampeón. Stábile se coronaba como el primer entrenador de la historia en ser tricampeón, y estuvo cerca de repetir en los años siguientes: Racing fue subcampeón en 1952 y 1953 –compartido con Vélez-.

El equipo tricampeón de Stábile con la camiseta alternativa.

En 1954 finalizó el ciclo de Stábile como DT de Racing, con el insuperable hito de ser el entrenador que más tiempo pasó en el club y que más títulos de liga ganó en toda la gloriosa historia de la Academia.

A pesar de tanto éxito, el periodismo de finales de los años cincuenta se encargó de construir a Stábile como un tótem del fracaso. El Mundial de Suecia 1958 fue un durísimo golpe para la autoestima del público del futbol argentino, debido a que la Selección quedó afuera en una goleada sin precedentes por 6 a 0 ante Checoslovaquia.

El descontento generalizado fue de tal dimensión que Stábile no viajó con el plantel desde Europa por razones de seguridad: en el Aeropuerto, un cordón de 300 policías tuvieron que ocuparse de que una multitud iracunda los recibiera violentamente. Esa caída fue dura para la autoestima de todos: el único que se salvó de la cacería de brujas fue nuestro ídolo Oreste Omar Corbatta.

Stábile retornó a la albiceleste fugazmente en el ’60 para ganar la Copa de Profesionales en Costa Rica, y sería esa su última experiencia como entrenador. Seis años más tarde, cuando el club que le dio la gloria como entrenador volvía a salir campeón, el Filtrador dejó este mundo.

Fue un 26 de diciembre de 1966, y la noticia caló hondo en el pueblo académico, que siempre lo recordará como a un ídolo, por todo lo que le dio a este club y todo lo que le dio al país.

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Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

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