La derrota en el clásico fue un golpe inesperado para Diego Cocca y compañía. Malas decisiones, declaraciones desafortunadas y una idea de juego que nunca terminó de aparecer fueron factores de una despedida dolorosa . El traspié del sábado, con el Cilindro como escenario, sentenció el final del entrenador más influyente de los últimos años.

Cuando Germán Delfino pitó el final del encuentro, en el ambiente se respiraba algo tenso. Tenebroso. Una caída inesperada frente al rival de siempre, que plantó un equipo con mayoría de suplentes y que jugó más de 60 minutos con un jugador menos. Es cierto que el arbitro tuvo cierta injerencia en el resultado final pero caer en eso como “el único responsable” es de necio.

Sin embargo, el fin del ciclo de Diego Cocca no comenzó en la derrota en el clásico, ya tenía olor a salida desde hace unas fechas. El puñal de Independiente fue la gota que rebalsó el vaso. Lejos en el certamen local, la eliminación sorpresiva en Copa Argentina, donde cayó contra Olimpo después de ir ganando 2 a 0; y afuera en Copa Sudamericana como local, fueron un combo explosivo a la hora de analizar la segunda parte de Cocca en el banquillo racinguista. Es cierto que es el entrenador con mejor eficacia de la historia, que acostumbró al club a jugar competencias internacionales y ni hablas del título logrado en 2014. Pero esto no quita las responsabilidades que tiene de este presente.

El primero, y de gran envergadura porque él los pidió, son las incorporaciones de Marco Torsiglieri y Marcelo Meli. El defensor llegó sin continuidad desde Rosario Central, donde cada vez que le tocó estar lo hizo de mala manera. Ni hablar del ex Boca Juniors, que en Portugal jugó un puñado de minutos y no era el volante que necesitaba Racing.

Más allá de la equivocación en el armado del plantel, Cocca comandó a un equipo que metió una seguidilla importante sobre el final del torneo que lo colocó en una nueva edición de la Copa Libertadores. Es más, el último partido del semestre fue una gran exhibición sobre Independiente Medellín, que dejó abierta la ilusión de que venía lo mejor. Pero para desgracia del hincha, y por sobre todo al cuerpo técnico, Marcos Acuña y Gustavo Bou armaron las valijas y con ellos se llevaron gran parte de los responsables de las alegrías de los últimos tiempos.

Mientras surgian jugadores que “salvaban” las papas, como Lautaro Martínez, Federico Zaracho o  Maximiliano Cuadra, y el objetivo de aparecer nuevamente en el certamen más importante del continente, en el debe estaba el nivel futbolístico y la sensación de que los logros se obtenian por la jerarquía individual y no por una idea de juego. La esperanza del receso y el tiempo de trabajo era un aliado para dilucidar una segunda parte de temporada alentadora. Pero nunca pasó.

Durante el mercado de pases, la dirigencia gastó más de catorce millones de dólares para maquillar las salidas del “Huevo” y “La Pantera”. Dentro de esa inversión estuvo la incorporación de Andrés Ibargüen, el desembolso más importante en la historia del club. Un panorama alentador, con tres competencias por delante. No obstante, cuando parece que todo está encaminado para que “La Academia” vuelva a las primeras planas, surgen los cachetazos sorpresivos. Eliminación tempranera en Copa Argentina ante Olimpo, una racha negativa por el torneo local, poco volumen de juego, una identidad nula y el adiós de la Sudamericana en casa, además de perder contra un Independiente totalmente alternativo, fueron los factores que determinaron el alejamiento de Diego Cocca.

Lucha de egos, con punto de ebullición en la decisión de dejar a Lisandro en el banco de suplentes en el clásico, es otra de las cuestiones que marcan la despedida de uno de los entrenadores más importantes en la historia del club. Un adiós con una mezcla de sensaciones. Por un lado de que era el momento justo para no marchar “su nombre”, porque hace rato que el “Primer Grande” no transmitía algo. Por el otro la tristeza de que se va uno de las piezas importantes del crecimiento institucional de los últimos años, porque el que quiera negar que Diego Cocca es factor fundamental en este presente “cómodo” es un ignorante.

No quedan dudas que los nombres propios son cruciales para cualquier equipo, pero siempre hay que recordar que Racing está por encima de cualquiera de ellos. Por sobre Diego Cocca, Lisandro López o Fulanito. Racing por encima de todos.

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Claudio González
Nacido en Capital Federal el 5 de Mayo de 1989. Académico desde la cuna y un apasionado por el periodismo. Me recibí como periodista deportivo en el 2014. Formo parte del staff de Racingmaniacos desde mediados del 2011, donde incursione por las secciones de filiales, columna de opinión y la actualidad de los ex Racinguistas por el mundo. Soy director general de "Bitácora de la Redonda", un sitio web donde depunto el vicio periodístico; y además soy integrante del departamento de prensa de Central Ballester y conductor de "Sangre Canalla", programa radial partidario de este mismo equipo.

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