En un día como hoy pero de 1949, la Academia obtenía el décimo título de liga en su historia, el primero en el profesionalismo, y el inicio de un glorioso e inolvidable tricampeonato que finalizó en 1951. De la mano del ídolo de la Selección Nacional Guillermo Stábile, Racing dio la vuelta en la Bombonera ante el local tres fechas antes del final del torneo, en un partido accidentado que comenzó el 30 de octubre y por incidentes, finalizó el 23 de noviembre. Con aquel título, la Academia cortó un maleficio de 24 años sin títulos de liga y comenzó a partir de ese momento una nueva era en el fútbol argentino.

 

El 30 de octubre de 1949, Racing se enfrentaba a Boca en cancha de Boca como visitante. Cabe remarcar que la Academia era local en Boca debido a la construcción del Cilindro, que no fue inaugurado sino hasta el año siguiente. Al margen de eso, el local, Boca Juniors, se encontraba realizando la peor campaña de su historia: terminó en el último puesto, a muy poco de descender.

Ese día, Boca arrancó ganando por 1 a 0 con gol de Campana a los 18 del primer tiempo, pero en el segundo tiempo Racing lo empató con gol de Tucho Méndez a los los tres minutos de comenzado. Los incidentes hicieron que el partido se suspendiera faltando once minutos y la reanudación del encuentro fue recién el 23 de noviembre. En los minutos restantes, Rubén Bravo marcó el gol del triunfo y fue así como la Academia dio la vuelta en la cara del público xeneize.

Racing era un equipo compacto, sólido y tenaz. Tenía una defensa sólida, comandada por uno de los centrales más importantes de toda la historia del club, Higinio García, y un arquerazo como Antonio Rodríguez, que venía de River. En la mitad de la cancha se destacaba la destreza y el empuje de “El Rey Petiso”, Ernesto Gutiérrez, quien limpiaba las jugadas y lideraba los ataques para que después los de arriba rompieran todo. La delantera salía de memoria: Salvini, Méndez, Bravo, Simes y Sued.

Antonio Rodríguez y los defensores Higinio García y Nicolás Palma. Llamil Simes, el goleador Ezra Sued, “Tucho” Méndez y Rubén Bravo.

Racing había traido a la mitad de los atacantes de Huracán el año anterior, cuando debido a la huelga perdió el campeonato por poner jugadores amateurs en las últimas fechas. Del Globo habían venido Juan Carlos Salvini, “Tucho” Méndez –el ídolo de la afición- y Llamil “El Turco” Simes –que terminó siendo el goleador del campeonato con 26 goles, junto a un puntero derecho de Banfield que después se convirtió en el máximo prócer de nuestra institución: Juan José Pizzuti.

Fue una gran campaña en la que la Academia se destacó por tener figuras que el resto de los grandes no tenía. La huelga del ’48 había generado un éxodo de cracks que la Academia no sufrió pero que el fútbol argentino en general sí: Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera, Julio Cozzi y Néstor “Pipo” Rossi son algunos de los nombres que integraron ese exilio.

El equipo de 1948 que no pudo ser campeón por la huelga de jugadores.

También hay que recordar que en Racing habitaba la influencia del Ministro de Hacienda peronista Ramón Cereijo, quien aportó capitales y financió la construcción del magnífico estadio del que todos disfrutamos hoy día. La influencia de Cereijo también habría pesado para que la Academia no se desprendiera de sus jugadores, de modo tal que finalmente pudiera obtener el tan ansiado título.

Con la excepción de la derrota ante River por 3 a 0 como local en la fecha 5, Racing ganó todos los clásicos con holgura y varias goleadas: al Rojo lo trituró 5 a 2 como visitante y 3 a 0 como local; al CASLA lo venció 3 a 1 en el Gasómetro y lo apabulló 6 a 1 en la Bombonera; a Boca lo bailó 6 a 2 y después fue campeón en su casa en el 2 a 1 que hoy conmemoramos.

El equipazo que ese día dio la vuelta ese día estaba compuesto por: Antonio Rodríguez; Higinio García, Nicolás Palma; Juan Carlos Fonda, Inocencio Rastelli, Ernesto Gutiérrez; Juan Carlos Salvini, Norberto “Tucho” Méndez, Rubén Bravo, Llamil Simes y Ezra Sued.

Revista “Racing” de 1949 con motivo del primer título profesional del club.

Guillermo Stábile había venido a la Academia para terminar con la mala racha, y vaya si hizo historia. Apodado “El Filtrador” en sus tiempos de jugador en los que se destacó notablemente en Huracán y en el Seleccionado Nacional –fue goleador del Mundial de 1930 con 8 tantos, cifra jamás igualada en una Copa del Mundo por un argentino-, Guillermo era un gran DT.

“Stábile fue uno de los hombres más inteligentes que conocí. No cargoseaba a los jugadores con excesivas indicaciones”, describió Inocencio Rastelli la labor del DT, que estaba acompañado en la preparación física por el esgrimista Enrique Lúpiz, el padre de Fernando, el “Zorro” argentino.

El conjunto dirigido por Stábile era ejemplar. El goleador Sued –que no cabeceaba porque portaba lentes de contacto- así lo describió: “En el 49 el equipo ya respondía como una maquinita. Jugábamos de memoria, sin gritarnos. Se nos había metido en la sangre la necesidad de ganar un campeonato”.

La sequía no era algo menor. Sucedía que el último título de Racing había sido en 1925, durante el amateurismo y desde entonces, la suerte le resultaba esquiva al equipo albiceleste. Pero de la mano de “Tucho”, de los turcos Simes y Sued y de Stábile, la Academia cambió el destino y ese título del ’49 no le alcanzó, sino que dio la vuelta dos veces más y se convirtió en el primer tricampeón de la historia del fútbol argentino.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here