Racing le ganó 2 – 1 a Boca en la Bombonera y le sacó el invicto. La visita dio la sorpresa, rompió todos los planes y con goles de Lautaro Martínez y Augusto Solari se quedó con tres puntos fundamentales para enderezar el barco.

Ni el hincha más optimista de Racing podía imaginar que con este presente La Academia podría imponerse sobre el mejor equipo que tiene hoy la SuperLiga. Para colmo la jornada previa a salir a la cancha comenzó de la peor manera. Desde el hotel donde se estaba concentrando el conjunto de Avellaneda emergió la noticia de que su capitán, Lisandro López había quedado desafectado por fiebre. Entonces ya el marco era distinto y el cuerpo técnico debió recurrir a una modificación de último momento. Enrique Triverio fue el elegido para disputar el partido desde el arranque en lugar del N°15. De todos modos nunca hay que dar por vencido a nadie antes de comenzar la batalla, y menos a un Racing de Diego Cocca por más que actualmente no muestre su mejor cara.

El planteo estaba claro desde hace varios días cuando empezó a sonar cada vez con mayor intensidad el once que iría desde el arranque en la Bombonera. La idea era simple, apilar dos líneas de cuatro una vez que el Xeneize cruzara mitad de cancha y molestar en la salida con los delanteros haciendo sombra sobre los zagueros y el volante central.  Había que entorpecer la salida limpia desde el fondo, cortarle u obstruirle los circuitos y una vez que se lograra capturar la pelota, salir rápido de contragolpe para agarrarlo desarmado. Una característica principal de las bases de Cocca. Esto lo hacía el Racing campeón del 2014 a la perfección. Pero ¿funcionó esta vez? Si, en grandes fragmentos de partido lo pudo aplicar y es ahí donde sacó mayores ventajas.

Comenzó como era de sospechar. Boca manejando la pelota, haciéndola circular de un lado al otro y apostando al jugo horizontal. Pablo Pérez era el eje de ese sistema que comenzaba con los centrales, luego con Wilmar Barrios como primer pase y después seguía con el ya mencionado Pérez, quien era el más fino y certero para asistir a los puntas. Fueron los primero 15 – 20 minutos en donde el local se sintió más cómodo porque obligaba a jugar a Racing muy sobre su arco y lo acorralaba sin permitirle espacios para utilizar su arma, el contraataque. Lo asfixiaba, le jugaba varios mano a mano por las bandas con Pavón enfrentando a Soto por la izquierda y Espinoza haciendo lo suyo por la derecha contra Saravia. Benedetto que se mostraba más rápido que los centrales de la Academia para salir a pivotear y así asistir a los volantes que llegaban de enfrente.

Estas últimas fueron las principales búsquedas del elenco de Guillermo Barrios Schelotto. Los remates de afuera con mediocampistas que llegaban vacíos y lanzados en ataque pusieron en grandes apuros a Musso, pero para su tranquilidad ninguno acertó el arco. Luego de esos primeros 20 minutos, por cuestiones de cansancio más el desgaste de  ir a buscarlo y desprotegerse en el fondo, el partido inició otra etapa. Se puso mucho más friccionado porque la visita adelantó un poco sus líneas y empezó a disputarle el partido en mitad de cancha. Diego González y Arevalo Ríos fueron fundamentales en esa presión y rápida transición para poner a correr tanto a los delanteros como a los volantes externos. Cada vez que Racing recuperaba la pelota tenía mucho espacio por delante y sin tantas amenazas porque Fabra y Jara estaban continuamente lanzados en ataque, entonces Boca prácticamente defendía con tres: Goltz, Magallán y Barrios.

Y así fueron los dos goles de la Academia, aplicando rápidas transiciones de defensa a ataque para activar a los delanteros y quedar rápidamente en posición de gol. El primero se produjo por un Boca mal parado y un ágil lateral más la buena combinación de Triverio con Martínez. Terrible remate de afuera del área, golazo. El segundo cayó luego de una genialidad de la joya porque fue un pelotazo desde el arco que Lautaro lo convirtió en una jugada genial pero sobre todo, en una de gol. Arremetida del Toro, enganche para hacer pasar a todos los defensores y después una asistencia exquisita para Solari que eluda a Rossi y grite gol.

Párrafo aparte para la desgracia de Darío Benedetto. Es realmente una pena que le sucediera esto y encima en este momento de sumo resplandor, a tan solo meses de una Copa del Mundo de la cual tenía muchas chances de participar. Gran atacante y muy completo. Una baja más que sensible para el puntero del campeonato. No sólo por nombre sino por su aporte para el funcionamiento colectivo. Definitivamente es el as de espada.

En resumen, Racing no creó muchas situaciones pero tuvo esa efectividad que no venía teniendo gracias a un Lautaro Martínez muy inspirado y que fecha tras fecha demuestra todo su talento. Un equipo con mucho carácter e intensidad que se plantó en la Bombonera convencido del plan que debía ejecutar. Enorme sacrificio para doblegarse en las marcas, plena concentración para leer las jugadas y además contó con otros dos detalles fundamentales: la buena fortuna que siempre hace falta como también con grandísimas atajadas de Juan Musso. Factores claves. Se defendió bastante bien y las que tuvo las mandó adentro. Racing hizo que Boca cayera en una telaraña. Resultó ser un plan inteligente, preciso y adecuado. No le sobró nada pero mostró buenos síntomas para encontrar de una buena vez su propia identidad. ¿Encontró el equipo Cocca?

 

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Nicolás Sanles
Nacido en Monte Grande. Me dicen el ‘Chino’. Lateral izquierdo con proyección que nunca nadie descubrió. Último año de Periodismo Deportivo en Tea y Deportea. Conductor de radio. Análisis táctico, filiales y actualidad deportiva en Racingmaníacos.

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