En un día como hoy, Racing Club de Avellaneda conseguía su sexto título en el profesionalismo con un equipo que cambió la historia del fútbol y del club para siempre: “El Equipo de José”. El cuadro comandado por Juan José Pizzuti, prócer indiscutible de la Academia, logró en ese campeonato consolidar un elenco de jugadores que luego se convertirían en leyendas. Pizzuti agarró al equipo hundido en el 65 y lo construyó ganador: una racha de 39 partidos invictos de un torneo a otro, el campeonato en el 66 y luego la Libertadores y la Intercontinental. Sin lugar a dudas, fue una época inolvidable para Racing y para el fútbol argentino en general.

 

El sábado 19 de noviembre de 1966 en el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata, el local recibió al puntero en solitario del Campeonato Argentino: el Racing Club de Avellaneda de José Pizzuti. La Academia venía de ganarle a Boca en el Cilindro por 3 a 2 con un gol sobre la hora del Chango Cárdenas y se había asegurado el primer puesto pero no así el título. Quedaban seis unidades en juego en tres partidos por disputar debido a que en aquel momento todavía cada partido ganado representaba dos puntos.

La Acadé con ese gol del Chango le había arruinado a Boca su oportunidad de tener el tricampeonato que Racing y River habían conseguido en los cincuenta y que finalmente nunca en su historia pudieron igualar. Ya con un rival menos en el camino, el que restaba aún en pie era River, el eterno karma de Racing. Curiosamente, en la campaña increíble del ’66, fue el equipo millonario el que le cortó la racha de 25 partidos invictos en el torneo y 39 en la suma del final del campeonato de 1965 y el siguiente. Cuenta el mito que Racing perdió 1 a 0 porque fue el único partido en el que Tita Mattiussi no pasó el disco con la marcha de Boca Juniors antes del partido, un mantra especialmente particular que tenía aquel mítico plantel previo a cada juego.

Con seis puntos en disputa y seis de ventaja de Racing sobre su escolta River, con sólo un punto la Acadé podía ser campeón tres fechas antes del final del certamen, justo como había pasado en la última estrella de Racing en 1961 con Pizzuti como jugador. Así entonces, José paró en el Bosque a: Luis Carrizo; el capitán Oscar Martín, Roberto Perfumo, Nelson Chabay y el “Panadero” Díaz; los “Cocos” Rulli y Basile, el Bocha Maschio; Rambert –en reemplazo del goleador Jaime Donald Martinoli-, Cárdenas y el “Yaya” Rodríguez.

Fue un partido ríspido, con nerviosismo por parte del Equipo de José, que no podía romper el planteo defensivo del “Lobo”. Pero la tranquilidad llegó cuando casi al final del primer tiempo, desde las tribunas se hizo saber que River estaba perdiendo 1 a 0 ante Huracán y ya casi que el título estaba servido en bandeja. La tribuna de Racing estallaba de alegría y júbilo, con cánticos que eran todo en aquel estadio en el que lo único se esperaba era el campeonato de Racing.

No pasó mucho en el partido más que lo venía pasando en Parque Patricios: faltando quince minutos para el final del encuentro River había llegado al empate. Aún así, no le alcanzaba para igualar a Racing en un hipotético cerrado desenlace porque la Academia estaba empatando y ese punto le daba la corona a Racing. Y así fue, sufriendo en el final con el arquero Carrizo haciendo tiempo, Guillermo Nimo pitó el final del encuentro y Racing fue campeón. La Academia otra vez volvía a campeonar después de cinco años, con un jugador bicampeón como DT y como sostén anímico, táctico y estratégico al mando del equipo: Juan José Pizzuti, una gloria incuestionable.

Para el final del año, Racing estrenó la iluminación del Cilindro con un amistoso ante el Bayern Munich de los subcampeones del mundo ese mismo año en Inglaterra. Bestias como Franz Beckembauer, Sepp Maier y el goleador histórico de los mundiales Gerd Müller –hasta que otro alemán, Miroslav Klose lo superó en Brasil 2014-. A pesar de esas amenazas y de arrancar perdiendo con goles de Gerd Müller, la Academia, que se sabía poderosa, lo dio vuelta y le ganó por 3 a 2 con goles del Panadero Díaz, el Chango Cárdenas y el Yaya Rodríguez. Un brillante broche de oro de ese año increíble para la Academia, con la salvedad de que para fin de año, un querido entrenador ganador dejó este mundo: Guillermo Stábile, el DT tricampeón en 1949, 1950 y 1951.

El equipo de José

Al año siguiente, este plantel alcanzó la gloria con las copas Libertadores e Intercontinental.

El equipo de José se cocinó a fuego lento durante un tiempo antes de que ganara absolutamente todo. Racing estaba último, con sólo dos partidos ganados sobre un total de dieciocho, y en los últimos quince solo había cosechado una victoria ante Argentinos Juniors de la mano de José García Pérez, otro ídolo del club, tricampeón con Higinio García como compañero de saga en los inolvidables años de Guillermo Stábile como DT de Racing.

José asumió en la fecha 19, ante River en el Cilindro y venció por 3 a 1. El chip tenía que cambiar, y vaya si cambió. Pizzuti cambió todo en el Racing de esos años: trabajó sobre la moral del equipo e incorporó a Rufino Ojeda, un preparador físico, para perfeccionar el rendimiento de los jugadores. La fecha siguiente perdió contra San Lorenzo en el Gasómetro por 2 a 1 y no volvió a perder hasta el año siguiente. Racing terminó quinto en la tabla de posiciones y con muy buenos augurios para el año siguiente. Para la temporada de 1966, la Academia incorpora a Miguel Ángel Mori en un trueque con Independiente por el “Pato” Pastoriza, y a Pentrelli, de Lanús.

También subió a primera y le dio continuidad a Rubén “El Panadero” Díaz y a Alfio Basile, como así también a Agustín Mario Cejas, quien terminó alternando con Luis Carrizo el puesto de guardametas. José fue encontrando el equipo y mas o menos fue saliendo de memoria: Cejas; Martín, Perfumo, Basile, Díaz; Parenti, Mori, Rulli; Cárdenas, J. J. Rodríguez y Martinoli. Para la sexta fecha, regresa un excompañero de Pizzuti desde Italia quien probablemente haya sido el jugador más importante de ese equipo y uno de los mejores de la historia del club: Humberto Dionisio Maschio. “El Bocha” había triunfado en Europa y a sus 33 ya quería pegar la vuelta. José lo convenció y se sumó de inmediato, como si nunca se hubiese ido. Entró por Parenti y no salió más.

La Academia mostraba un fútbol dinámico, muy moderno para la época, con jugadores que cumplían múltiples funciones, con centrales poderosos en ataque y en defensa, con delanteros picantes y con la destreza de Maschio para articular las líneas de juego. Así fue como que llegó a ganar 25 partidos más y sumó 39 invictos, justo ante River el día que una de las cábalas se olvidó. Así como fue mencionado antes la marcha de Boca, el plantel era más cabulero aún: Basile llevaba el mismo saco a cuadrillé a todos los partidos, al igual que el Yaya Rodríguez con un gabán, sin importar el clima.

Racing era un equipo diferente, aguerrido, voraz, feroz, revolucionario. Perdió solo un partido sobre 38, ganó 24 y empató 13. Los números son sólo un condimento en la riquísima historia que forjó Juan José Pizzuti y sus valiosos jugadores. Basta ver lo que siguió después para dimensionar lo que logró el Equipo de José para Racing y para todo el fútbol argentino. La conquista de la Copa Libertadores fue una proeza sumamente difícil y dura para Racing que tuvo que disputar veinte partidos, casi mueren en el avión camino a Medellín mientras a la vez también peleaba el campeonato de 1967 –que perdió ante Estudiantes.

Mucho más ardua aún fue la hazaña de la Copa Intercontinental de ese mismo año, cuando tuvo que batallar ante un rival durísimo como el Celtic, que había terminado con la hegemonía del Inter de Helenio Herrera, y finalmente se definió en Montevideo con el eterno zapatazo de Cárdenas que hizo a Racing y Argentina, campeones del mundo. El artero Estudiantes de La Plata de Osvaldo Zubeldía –otrora fracaso en el Racing de 1980- le arrebató las semifinales de la Libertadores de 1968. 1969, el último año del Equipo de José, no pudo ser campeón pero hizo una gran campaña aun así: se le escapó el Metropolitano en manos de un Chacarita Juniors inédito que logró el único título de su historia. Pero el último encuentro del Equipo de José y de su más glorioso ciclo al frente de Racing, fue por 3 a 1 en un clásico ante Independiente, una buena forma de cerrar un círculo de oro, una etapa inolvidable para todo el Racing Club de Avellaneda.

Compartir
Artículo anteriorMario Martínez: “Hay conversaciones con…”
Artículo siguienteTita Mattiussi, la madre de Racing
Santiago Ciraolo
Nací, me crié y crecí en el barrio de Villa Luro, siempre siendo hincha de Racing. Soy socio desde que volvió la democracia al club (N° 36608). Estudié “Ciencias de la Comunicación Social” en la UBA y estoy a poco de graduarme de licenciado y a otro poco, de profesor. Hago periodismo desde hace varios años, y para Racingmaníacos trabajo en la sección "Efemérides" de esta web, donde me ocupo de contar la maravillosa historia de esta gloriosa institución.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here