Ezequiel Videla habló sobre como debe jugar La Academia ante Boca en la Bombonera. Ademas, rompió el silencio y dio detalles de su salida del club y de la relación con Diego Cocca.

-¿Qué te viene a la cabeza de aquel clásico de 2014 en la Bombonera?

-¡Qué lindo partido! ¡Hermoso recuerdo! En ese momento no sabíamos que era un partido bisagra y con el tiempo nos dimos cuenta de que ahí dimos un paso muy importante. Veníamos de perder 1-0 con Boca y la lluvia nos salvó porque se suspendió el partido. Después volvimos a jugar con lluvia, pero el destino ya estaba escrito. Hicimos dos goles en el primer tiempo de 17 minutos, con un Bou que estaba endemoniado. Ese día también entró Nico Oroz, que no venía sumando minutos pero que jugó un partidazo. Ahí tomamos confianza, fue un click para ir hacia adelante. Fue un punto de partida para lo que fue el camino hacia el título.

-Desde lo mental, ¿qué debe hacer el equipo para quedarse con una victoria?

-Hay que tener precaución porque enfrentará al mejor equipo del campeonato, pero no miedo. Porque el miedo paraliza. La precaución te mantiene alerta. Los jugadores saben que están en Racing, en un gran equipo. Pero no deben sentirse menos que Boca. Eso sería un grave error. Caerían en el miedo al fracaso y se entregarían.

-¿Qué chances reales considerás que tiene el equipo de ganar el clásico?

-El arranque de Boca en este torneo es histórico, eso no lo voy a descubrir yo. Ganó todos los partidos que jugó, eso no se da muy seguido en el fútbol argentino. Pero más allá de que Racing venga jugando muy bien o muy mal, los rivales saben que enfrentarán a un grande como Racing. Lógicamente, en este momento Boca debe tener su cabeza mucho más descansada que Racing porque viene de ganar el clásico. Si gana Boca no me sorprendería porque es el puntero. Y si gana Racing, tampoco. Porque es Racing. Está obligado a ir a ganar en la Bombonera.

-¿Que Racing vaya de punto puede favorecer?

-Eso tal vez sea desde lo estadístico. Pero los jugadores de Racing saben que tendrán que salir a ganar. Es muy raro que Racing salga a buscar un empate. En lo personal, jugando muy bien o muy mal, torneo local o copa internacional, nunca se me pasó por la cabeza salir a la cancha pensando en empatar un partido. Porque Racing te obliga a salir a ganar. Racing no va de punto. Boca viene muy bien, pero no sé a cuántos equipos les gustaría enfrentar a Racing.

-¿Cuánto darías por volver a jugar este clásico?

-Sí, sería lindo, no te voy a mentir. En Instituto muchas veces los compañeros me preguntan sobre mi experiencia, los estadios de Primera, los viajes, los partidos, el título… A veces me pone incómodo hablar de lo que he logrado. Me gustaría volver a jugar en un estadio como el de Boca, River, Racing, River, Independiente o San Lorenzo. Pero sería una falta de respeto para mí no valorar dónde estoy ahora.

-¿Cuánto cambió tu vida viviendo en Cosquín, tu tierra?

-Me hacía falta. Extrañaba mucho a la familia. Por el trajín de lo que fue el mundo Racing, y con lo mal que la venía pasando, sabía que este cambio me iba a hacer bien. Eso el había prometido a mi hija para que estuviera cerca de sus abuelos, de sus tíos y primos. Más allá de que uno sea jugador de fútbol, también es padre de familia y marido. A veces las decisiones se basan en eso. Nunca me voy a arrepentir: nos encontramos muy bien los tres con mi señora y mi hija.

-Decís que la venías pasando mal en Racing. ¿Por qué?

-En el sentido de que, como jugador, siempre busco jugar. Y no se me venía dando de sumar muchos minutos. Venía sufriendo las exigencias del mundo Racing. Además, si bien me había adaptado bastante, el día a día en la ciudad de Buenos Aires me desgastó mucho. Había sufrido algunos robos en los últimos meses, fueron cosas que puse en el balance para tomar esa decisión.

-¿Cómo fueron esos robos?

-Una vez, cerca de mi casa, le tocó a mi señora. La asaltaron con armas. Y a mí me robaron, también con armas, cuando yo iba en mi camioneta. En ese momento no accedí a lo que pedían… Es una de las cosas que pienso: fui un boludo en tener esa reacción. pero dentro de todo, salio todo bien: sólo me robaron lo que llevaba encima, que no era mucho. Hablaba esto con al gente que lleva muchos años en Buenos Aires y lo tomaba como una historia más. Cuando yo lo contaba desesperado, me decían: “A mí también me pasó”. Para el que vive allá es algo normal, entre comillas. Pero yo nunca me había vivido eso, me costó mucho. ¿¡Cómo puede ser que se viva de esa manera?!

-¿Con qué sabor te fuiste de Racing? Muchos de tus compañeros se quejaron por el trato de Cocca.

-Principalmente, tengo que estar agradecido con Víctor Blanco y toda la dirigencia de Racing porque conmigo se han portado de maravillas. Tuvieron la decisión que yo pretendía (en alusión a la rescisión de contrato). Son gestos que hoy en día no se ven en el fútbol argentino.

-¿Y Cocca cómo se portó con vos?

-Con Cocca no tengo ningún problema personal. Son decisiones que se tomaron en ese momento. Cocca fue quien me llevó a Racing en 2014 y fui campeón gracias a eso. De mi parte, estaré agradecido por lo que me han dado. Aprendí mucho con él, con Gerk (ayudante), con el Profe (Javier Bustos)… Desde chico, mis viejos me enseñaron que uno tiene que ser agradecido. No soy rencoroso con nadie, aunque en su momento no quise hablar porque tenía miedo de que alguna declaración sonara mal y se creara un conflicto donde realmente no había.

-¿El técnico te comunicó que no te iba a tener en cuenta?

-En ningún momento me dijo que iba a ser titular ni me dijo que me fuera. Pero yo me daba cuenta de la situación porque había sumado muy pocos minutos a lo largo del torneo. Me di cuenta de que era el momento de dar un paso al costado.

-¿Y cómo fue tu despedida del plantel?

-Lloré mucho cuando me fui de Racing. Dejé ente que sabía que me iba a costar volver a ver porque los tiempos de cada uno son diferentes. Por eso, con la gente querida se hace difícil volver a ver rápidamente por las distancias de los clubes y demás. Me despedí de los utileros, me abracé con algunos amigos adentro del vestuario, saludé a los empleados del club… Fue inevitable llorar. Soy medio maricón en ese sentido. Me aferro mucho a las cosas. Fueron tres años. Había formado muchas relaciones ahí.

-¿Qué compañeros/amigos dejaste en Racing?

-Con los que más afinidad tenía afuera de la cancha era con Aued, Cerro, Acuña, Grimi. Ya se había desarmado mucho el grupo de 2014. Con Licha también había armado una muy linda relación.

-¿Ves a Racing?

-Sinceramente, trato de no ver a Racing porque me pongo triste. Me cuesta ver el Cilindro, la camiseta, la gente, los jugadores. No quiero renegar, sufrir por los amigos que todavía tengo adentro del club. Son momentos, etapas. Fueron recambios que se dieron en el plantel. Yo me sacó el sombrero con ese grupo campeón en 2014. A medida que va pasando el tiempo me doy cuenta de lo que hemos logrado, asumiendo la responsabilidad tras el camino que abrieron Milito y el Chino (Saja). Ese equipo no era muy vistoso ni el que mejor jugaba. Pero sabía lo que hacía, lo que quería. Quedamos en la historia.

-¿A la distancia valorás más el título?

-Ahora que estoy afuera de ese mundo, uno se da cuenta de dónde ha estado. Que no es fácil estar tres años en un club tan grande como Racing. Soy un boludo, valoro más el título ahora que cuando estaba ahí. Es un orgullo que llevo conmigo haber estado en uno de los cinco clubes más grandes del fútbol argentino. Cuando era chico, eso para mí era un sueño.

-¿Por qué en Racing no pudiste recuperar el nivel que habías tenido en 2014?

-No terminé jugando con mi mejor nivel. Fueron dos operaciones en un año (pubalgia). Le podríamos preguntar a cualquier jugador si realmente es cómodo volver a jugar después de eso… En el proceso de Sava sentía que venía levantando mucho mi nivel, pero cuando llegó Zielinski me sacó de la nada del equipo. Con Cocca, lo mismo. No me daba la chance de sumar minutos. Contra Independiente, Central y Gimnasia sentí que me había dio bien. Pero me volvió a sacar del equipo. Se hace difícil volver a un nivel y sostenerlo si jugás un partido sí y cinco no. No tuve la chance de una regularidad que me diera confianza. Hoy me siento muy bien, ya no me preguntan tanto de la lesión ye so me libera. Me siento muy bien, jugué todos los partidos por completo.

Fuente: Diario Olé.

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