Racing igualó 1 a 1 con Talleres en el Cilindro de Avellaneda y de no ser por la falta de contundencia del equipo cordobés, la historia pudo haber sido distinta. A pesar del gran reconocimiento a los campeones mundiales del 67´, la noche de sábado terminó nuevamente con desilusiones.

Ni el marco festivo que se vivió en el Presidente Perón motivó a La Academia para salir a la cancha y así poder revertir esta imagen que se repite una y otra vez. Si bien aparecieron alguna que otra mejoría de cara a lo que viene, esas soluciones solo se filtraron en los primeros 15 minutos de partido. Fue en ese tramo en donde el local se sintió más  cómodo y en el cual puso en verdaderos apuros a la visita, encerrándola en su arco a base de buena circulación y un avance importante sobre el terreno de juego. La última línea de Racing estaba ubicada en la mitad del campo y eso le permitía ser un bloque corto, compacto y de respuesta inmediata. Pero la irregularidad, las bajas actuaciones y la falta de confianza que dominan a este conjunto le volvieron a jugar en contra, y luego de ese fragmento, la realidad volvió a golpear la puerta. Empezó a jugar cada vez peor y a recaer en lo mismo de siempre. Jugadores estáticos, sin participación, escasas conexiones entre compañeros, la clara ausencia de un patrón de juego y muchas debilidades en el sector defensivo.

¿Cuáles son los contrapuntos de este flojo rendimiento colectivo?

Sin idea primaria: Aún no se sabe cuáles son los planes iniciales de este plantel pero sobre todo del cuerpo técnico. Diego Cocca siempre se caracterizó por un mensaje claro y un estilo definido. Hoy no hay representación de esos conceptos. Es difícil poder interpretar a que juega o que quiere hacer dentro del campo. Varios jugadores están perdidos y transitan por el terreno sin comprender sus roles.

La falta de rebeldía: Este plantel carece de carácter para sobreponerse a los malos momentos o contextos adversos. No aparecen los referentes y eso se hace notar. Sino tomaran protagonismo los dos refuerzos extranjeros que son las actuales revelaciones, hablamos de Andrés Ibargüen y Arévalo Ríos, no hay conductores o capitanes natos. Falta la presencia de caudillos que tiren el equipo hacia adelante y levanten el ánimo cuando las cosas no salen. Se puede jugar mal y muy mal, pero la actitud no se debe negociar.

Pérdida de circuitos de juego: Los Racing de Cocca nunca se caracterizaron por tener grandes combinaciones de toques con gran circulación y posesión de pelota pero mínimamente tenían dos o tres opciones de triangulación que le daban vuelo al equipo y sobre todo buenas terminaciones en ataque. Hoy los delanteros no tienen a alguien que los abastezca con claridad. Desde la partida de Acuña como también la de Romero, La Academia perdió pase gol y  lo está sufriendo. Le cuesta y mucho llegar con facilidad al arco contrario. Además las transiciones las hace muy lentas. Sumado a la poca movilidad y a la parsimonia para romper líneas, se convirtió en un elenco muy predecible.

La debilidad defensiva: Este es uno de los puntos negativos más determinantes de este flojo presente. Y no corresponde únicamente a la última línea de Racing sino también a como se predispone el equipo para defender. Los retrocesos son terroríficos. Coberturas a destiempo, sin lectura de las jugadas y con una desinteligencia demasiado alta. Los volantes no acompañan para hacer los relevos, se quedan a mitad de camino. Los laterales que casi siempre están mal ubicados, pierden fácilmente sus espaldas y rara vez llegan a cerrar con exactitud. Por último la mediocridad y baja jerarquía de la zaga central. No dan garantías ni seguridad. Son livianos para ganar en la vía área y lentos para salir hacia los costados. No logran superar los 5 o 6 puntos en los rendimientos. Además les falta presencia y sobre todo personalidad, pero no para patear un tiro libre, sino para ser los primeros en cargar con el equipo hacia adelante.

No es uno sino son varios los detalles que al acumularse provocan este mediocre andar de la Academia. Las declaraciones de los protagonistas son más esperanzadoras que lo que luego termina sucediendo en el campo. Pasó un nuevo partido, una nueva fecha para ensayar y probar algo distinto que rompa el molde, pero otra vez la volvió a desperdiciar. Se vienen duelos trascendentales, mejor dicho, clásicos. Boca e Independiente están en el horizonte y sus realidades son totalmente distintas. Tienen ideas claras y óptimos resultados. ¿Cómo encarará a estos rivales este Racing? Por el momento es una verdadera incógnita.

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