El logro de la Intercontinental 1967 del Equipo de José es el punto más alto de la historia del club.

El “Equipo de José”, de la mano de Juan José Pizzutti y con un inolvidable zurdazo del Chango Cárdenas se consagró ante el Celtic de Glasgow, en la Copa Intercontinental de 1967. Sin embargo, hay un hecho de la intimidad del plantel poco conocido de aquellas glorias de la Academia: salir antes del partido con el himno de un club “archirrival”.

La marcha de Boca fue la cábala infaltable del equipo más campeón de la historia de Racing, ganador del campeonato local de 1966, la Copa Libertadores 1967 y la Intercontinental de ese mismo año, el primer título del mundo obtenido por un club argentino.

El encargado de llevar el entonces amante tocadiscos “Winco” era el arquero, Agustín Mario Cejas. En una camilla, el masajista del plantel deslizaba con fuerza sus dedos sobre las piernas musculosas de uno de los jugadores. Otros, entre cargadas y risas por el torneo de dados que acababa de culminar en “lo de Tita”, envolvían sus tobillos en gruesas vendas. El ritual del vestuario se cumplía a rajatabla, pero faltaba algo más: la cábala más polémica y poco conocida de aquel glorioso “Equipo de José”.

“La cábala era famosa: Mario Cejas traía un ‘Winco’ y ponía la marcha de Boca. Antes de salir bailábamos con la marcha” reveló el capitán Oscar Martín en dialogo con Télam.

A pocos minutos de salir a la cancha, la púa del “Winco” se posaba sobre el disco de vinilo que recorría, como aquel glorioso plantel, miles de kilómetros para dar el presente en cada cancha donde jugara el Racing Club de Avellaneda. Con los primeros acordes, los jugadores albicelestes empezaban a bailar: “Boca Juniors, Boca Juniors, gran campeón del balompié…”

Fuente: Telam

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