Luego de sufrir en la primera parte, Racing se recompuso y logró traerse un resultado muy positivo, tras empatar con Corinthians y marcar un gol en condición de visitante.

A veces hay que saber sufrir para renacer. Este concepto tiene mucha relacion con lo que sucedió anoche en Brasil, precisamente en lo trascurrido en el Arena Corinthians. La previa dictaba que iba a ser un cruce de gran dificultad y al que habría que estar con todas las luces para no padecer sobresaltos, pero al observar un inicio prolijo de la Academia, se pensó que la historia iba a ser distinta. Hasta que tomó envión el equipo brasileño. Ahora, la gran pregunta es si ¿Fueron desaciertos de Racing que hicieron agrandar al local o fueron el talento propio y la calidad de este candidato? Trataremos de ir desmenuzando el desarrollo e ir respondiendo a estos interrogantes.

El primer tiempo sorprendió en su apertura. Es que el elenco de Diego Cocca salió a dominar el juego y a hacerse cargo del protagonismo del mismo. Tomó la pelota y empezó a comandar desde el fondo con sus tres marcadores centrales, Vittor, Barbieri y Orban. Hasta los 10 o 15 minutos, la situación estaba controlada y las desprolijidades no se habían hecho presentes pero una vez que los de Avellaneda empezaron a fallar con la disposición de este esquema, el 5-3-2, y el panorama de a poco comenzó a cambiar. El gran conflicto se inició con los notables desperfectos en el retroceso y en la post perdida del balón. El equipo quedaba totalmente desarmado, dejando huecos por todos lados, especialmente a las espaldas de los dos laterales/carrileros, Alexis Soto y Augusto Solari. Este nuevo dibujo los mareó en el amanecer del encuentro porque se los veía muy perdidos. No se encontraban en la cancha y por ende no cumplían con ninguna de las dos facetas de su función. No aportaban en ataque porque no le daban amplitud al avance y tampoco colaboraran en el regreso por las bandas. Ambos quedaban siempre a mitad de camino y esto descompaginaba el resto del funcionamiento. Para colmo a los tres zagueros también les costo entrar en ritmo y la confianza no viene siendo una de sus mejores aliados. Perdieron la mayoría de los mano a mano y cometieron varias faltas ingenuas, quedando expuestos en cuanto a las tarjetas. Es en este tramo cuando el Corinthians se hizo más fuerte y en el cual generó las oportunidades más peligrosas. Tanto fue que a los 30´ consiguió su recompensa. Abrió el marcador luego de una embestida sobre el sector izquierdo para centrar hacia atrás y conectar con un atacante que resolvió de primera junto al palo más lejano de Juan Musso. Después de esta anotación y en los minutos finales de esta primera etapa, la visita salió un poco y más entero. Aspecto que mantendría para la recta decisiva.

Más allá de la pequeña levantada en el descuento de los primeros 45 minutos, era difícil imaginar un cambio radical en el funcionamiento de la Academia porque no había demostrado argumentos sólidos para esta recuperación y para colmo agrandó más al rival de lo que debía. Sin embargo la charla de Diego Cocca con sus dirigidos en el entretiempo causó efecto. Racing renació como el Ave Fénix y salió a jugar el segundo tiempo con otra cara, con otra frescura, a faltarle el respeto al Cuco del que todos hablan y a base de un mejor orden lo fue logrando. La defensa se mostró más compacta gracias al mejor posicionamiento de los volantes, con una buena participación de Arévalo Ríos en los relevos y con un extenso trabajo de los carrileros para cubrir las líneas externas. Además, las sociedades y triangulaciones para generar juego comenzaron a aparecer y eso le dio respiro a los marcadores. Diego González, Zaracho y Licha López le cambiaron el rostro, por su inteligencia para entender los momentos y también las temperaturas del partido, cuando salir con velocidad hacia el arco contrario y cuando darle pausa para hacer lento el traslado y dar oxigeno. Estos roles sumados al gran trabajo sucio que realizó Enrique Triverio, peleándose con los defensores brasileños en cada jugada y descargando de primera para sus compañeros, harían posible la mejoría. Gran labor de Quique quien tendría su premio al igual que todo Racing porque el visitante iba a lograr el merecido empate.

A falta de 16´ minutos para el final y posterior a varias aproximaciones al arco custodiado por Cássio, llegaría el desahogo celeste y blanco. Recuperación de pelota por parte de un movedizo e inquieto Matías Zaracho luego de una arremetida de Solari por la banda derecha. La redonda cayó en los pies de su majestad, Lisandro López, que sacó un remate fortísimo contra un Cássio que dio rebote débil que le facilitó la definición a Triverio.

El gol académico fue un mazazo para el Timao. De no ser por la falta de piernas y ánimo, Racing pudo haber ido por el triunfo. Su oponente estaba abatido, sin respuesta, pero el objetivo planteado ya había sido cumplido. Festejo, satisfacción y alivio, sensaciones que dejó el desenlace de esta película. Una historia que aún sigue abierta pero que el conjunto argentino logró superar el nudo que le propuso la Copa y que gracias a su convicción podrá resolverla en el Cilindro, su casa.

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