La sorpresa de la fecha la dio Racing tras imponerse 3 a 2 sobre River en el Monumental. Algo que en la previa parecía casi imposible para el conjunto de Avellaneda, lo pudo concretar gracias a una gran estrategia y a una mejor ejecución colectiva.

Por como venía cada equipo, por las realidades tantas dispares que viven y por el presente futbolístico tan distinto que transita cada conjunto, se hacía muy difícil imaginar que la Academia podía responder de la manera en que lo hizo. La combinación entre autoridad, actitud y convencimiento de los jugadores con el plan de juego que pensó Diego Cocca, dio como resultado una presentación casi perfecta. De no ser por el bajón sobre el final del partido, el resultado podía haber sido muy abultado a favor de la visita.

Desde los primeros minutos River salió como se lo esperaba, a poner condiciones y jugar en campo rival con casi todos sus hombres. Lo sometió a Racing con el despliegue de sus tres líneas, adelantando la defensa e ideando todos los avances ofensivos con el manejo de Leonardo Ponzio y Nacho Fernández. Al tener muchos marcadores y defenderse muy atrás, la Academia no tenía presencia en la mitad de la cancha y por tal motivo el Millonario le quitaba la pelota muy rápido, le ganaba las divididas y lo acorralaba contra el arco custodiado por el pibe Gastón Gómez. Pero un gol iba a cambiar radicalmente los rieles del partido, el trámite cambiaría radicalmente de un momento a otro.

A los 20 minutos de la primera parte y luego de una carambola, Racing se iba a poner en ventaja para la sorpresa de todos. Un centro de mitad de cancha ejecutado por Marcos Acuña que cayó dentro del área y que luego de un mal rechazo, la pelota dio de lleno en Lautaro Martínez para clavarse en el segundo palo. Increíble como también insólita forma de abrir el marcador. Este golpe de suerte hizo que el visitante reaccionara y que River se desconcierte y por ende el desarrollo tuvo un sacudón inesperado. Racing empezó a tocar la pelota más liberado, sin tanta presión y tirándole el nerviosismo propio, al local. Es ahí cuando ganó frescura de mitad de cancha hacía arriba y empezó a lastimar cada vez más a un River totalmente aturdido por el tanto.

Para el segundo tiempo la intensidad del elenco de Cocca no iba a variar e iba a seguir produciendo malestar en el fondo de la Banda. El 5-3-2 que planificó y trabajó el entrenador dio sus frutos porque tuvo mucha flexibilidad a lo largo de los 90 minutos. La formación se vio compacta y con una buena sincronización, detalle que no vevía sucediendo últimamente. Por momentos se trasformaba en un 4-3-3 y por otros en un clásico 4-4-2 con un Emanuel Insúa que se sumaba a la línea de los volantes en algunas situaciones. Gran trabajo del lateral izquierdo que se adueñó de todo la banda tanto en ofensiva como en la parte defensiva.

Más allá del buen funcionamiento colectivo, la actitud jugó un rol importante. El plantel absorbió bien la idea y entendió como debía como jugar el clásico. Llevó adelante la estrategia ensayada casi la perfección.

Además hubo varios rendimientos individuales muy altos que hicieron posible esta tarea: La medalla de oro es para Lautaro Martínez que completó un duelo brillante porque fue peligroso en todo momento, se movió por todo el frente de ataque siendo una pesadilla para los defensores Millonarios. Corrió, luchó, gambeteó en soledad y abrió el marcador, clave para cambiar la brújula del partido aunque haya sido un gol de Pinball. La de Plata es para el Marcos Acuña. Con el tiempo el Huevo se convirtió en el As de espada de Racing a base de juego, talento, humildad y sacrificio. Esa zurda cada vez que se encienda, lastima y mucho. Jugador de Selección, rinde siempre. Por último la medalla de bronce. El tercer escalón es compartido ya que tanto Emanuel Insúa como Miguel Barbieri, sin lucir, respondieron de gran manera. El zaguero central rechazó todo lo que cayó en el área celeste y blanca. De arriba no perdió nunca y hasta se dio el gusto de convertir por la misma vía. En cuanto al marcador de punta, el ex Boca fue clave para dar oxígeno a la defensa como también para dar una alternativa en el mediocampo. Cerró ese sector y las veces que se proyectó, lo hizo con criterio.

Una tarde – noche soñada como también inesperada porque un triunfo visitante era, para la gran mayoría, una hazaña; y si Racing no hubiese sentido el desgaste hasta pudo haber sido una victoria categórica. El resultado final terminó siendo apretado y con la Academia defendiendo dentro de su área pero si este equipo no sufre, aunque sea tan sólo 10 minutos, pareciera que no vale.

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Nicolás Sanles
Nacido en Monte Grande. Me dicen el ‘Chino’. Lateral izquierdo con proyección que nunca nadie descubrió. Último año de Periodismo Deportivo en Tea y Deportea. Conductor de radio. Análisis táctico, filiales y actualidad deportiva en Racingmaníacos.

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