Agustín Orión dejó pasar en el último Clásico lo que parecía ser la última chance de ganarse el apoyo de la gente y no continuaría en Racing el próximo semestre.

Tras la partida de Diego Cocca, en medio de los desfiles de DTs, y ya sin Diego Milito y Sebastián Saja, la dirigencia de Racing apostó por la experiencia de Agustín Orión que acababa de arreglar su desvinculación en Boca.

La apuesta salió mal. El arquero llegó a Racing con la mirada de reojo de los hinchas, que desde un principio estaban en desacuerdo con su contratación y, pese a que el crédito le duro algunas fechas, la endeblez de la defensa y la inseguridad transmitida bajo los tres palos lo fueron poniendo contra las cuerdas.

Finalmente, llegó el momento bisagra, una buena actuación en el Clásico ante Independiente podría renovar ese crédito o terminar con el mismo. El dilema quedó resuelto cuando el tiro libre de Emiliano Rigoni supero la barrera: el arquero dio un paso a la izquierda, la pelota fue a su derecha y, pese a que no fue un remate potente, quedó descolocado.

La actuación consagratoria no llegó y, a pocas fechas del final del Torneo, la relación con la gente parece no tener retorno.

En este contexto, es más certera su partida que su continuidad en el próximo semestre. El arquero coqueteó varias veces con la idea de retirarse para dedicarse de lleno al Club Midland, del cual es hincha y, en caso de que su idea sea seguir, su futuro parece estar lejos de Racing.

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