La derrota en el clásico duele mucho más que cualquier otro. Sin embargo, de nada sirve sacar conyonturas de lo que podría haber sido sino todo lo contratario, esté caída tiene que ser el punta pie para lo que se avecina a corto y largo plazo.

El gol de Maximiliano Meza sentenció los sueños académicos de otro heroico empate. Y otra vez el mar de dudas que invade (en especial a aquellos que aprovechan cada tropezón para pegar) al mundo blanquiceleste. Racing tuvo en los pies de Gustavo Bou la oportunidad de ponerse en ventaja, pero como no venía sucediendo, esta vez la suerte no estaba de su lado. Minutos antes “La Pantera”, luego de una buena jugada individual, le dijo a Pablo Cuadra “toma y hacelo”, pero el juvenil no llegó. Pero como dice algunas lineas arriba, de nada sirve pensar con el clásico “que hubiera pasado”, porque más allá de las dos situaciones de gol, también se fantasea si Marcos Acuña y Lautaro Martínez estaban presentes. Basta, es martirizar sobre algo que nunca pasara.

Independiente mereció quedarse con los tres puntos, porque si bien “La Academia” hizo un buen papel durante el primer tiempo, el local fue el protagonista del encuentro.

La caída mostró las falencias que vienen de hace rato: dependencia de lo que puedan hacer sus figuras. Lisandro Lopez y su ladero no tuvieron su mejor tarde. Lejos del arco rival, con poca participación y erráticos por momentos, pueden ser la clara muestra del por qué del desenlace final y la poca generación de peligro. De esto tiene mucho que ver la idea de juego, que por momentos abusa de los pelotas de los centrales con la intención de ganar en la segunda jugada. El mediocampo nunca tuvo el peso suficiente para dominar el partido. Si bien el trabajo táctico, con Diego González sobre el “Torito” Rodríguez y Luciano Aued con Nery Domínguez, se realizó de buena manera, esto generó el error en pensar más en el “que van a hacer” en vez de “yo voy a hacer”.

El “Pulpo” pierde su esencia cuando juega sobre la banda, lo cual desencadena no solo en el escaso juego asociado, sino también como en el nivel de sus compañeros, como en el caso de Gastón Díaz, a quien el poco despliegue en el retroceso del ex Lanús le pega directamente.   Si bien el lateral derecho hace rato es un puesto a reforzar, lo exhibido por el surgido de Vélez no hace más que señalarle la puerta de salida en junio. Hace rato que dejó de ser aquel que sorprendió a propios y ajenos en el 2014.

Otro punto importante para hacer foco es la posición Ezequiel Videla, quien disputó un cotejo regular pero cometió, tontamente, la falta que derivó en el gol de Emiliano Rigoni. Lejos está de lo que supo ser, pero si su presencia hace primordial que esten Aued y González, algo no está bien. Esté último para ser el único fijo en el circulo central, entonces Diego Cocca tendrá que tomar la decisión de quién tiene que ser su compañero. Por condiciones, el “León” sin dudas. Por presente, y aunque no este en su mejor momento, tendrá que ser “Luli”. El triple cinco no es la solución de nada.

Lo que tampoco es solución de nada es cambiar a Agustín Oríon, que si bien tuvo un grado de responsabilidad en el gol, existe mucho merito la inteligencia de Rigoni para lanzar el tiro libre. A pesar de esto, el arquero nunca terminó de transmitir esa seguridad que requiere un equipo para pelear en los primeros planos, y lo que abre la incógnita si fue necesaria su incorporación o era mejor apostar por Juan Musso, por quien siempre se expresaron sus grandes condiciones.

Entre las cuestiones positivas, de las pocas, estuvieron las actuaciones de Pablo Cuadra, Emanuel Insua y los pocos minutos de Santiago Rosales. Oh casualidad, estos últimos los apuntados en el “putear por deporte” del pueblo racinguista. El lateral izquierdo, con todas sus deficiencias, siempre manifestó esa actitud con que la que se debe jugar un clásico, además de haber echo un gran papel en la primera parte. Del lado del extremo, ingresó con el deseo de ganarse la confianza del cuerpo técnico y se lo nota mejor que presentaciones anteriores.

Hablar de bajas y altas suena algo prematuro, más cuando todavía falta un puñado de fechas y el equipo está a tan solo tres puntos de los puestos de Copa Libertadores. No obstante, es imposible mirar para otro lado cuando las prioridades son las mismas hace ya varios años: un lateral por derecha y un “8”. Para este primero es inevitable pensar en Pablo Álvarez, quien arribó el mercado de pases pasado y todavía no pudo ponerse en condiciones físicas.

En cuanto al volante, se apostó por Marcelo Meli durante el receso y está más que claro -salvo para el CT y los dirigentes- que no siente la posición. Después habrá que ver la depuración del plantel y desde ahí partir para jerarquizar un combinado que lo pide a gritos hace rato.

Los nombres que cumplieron un ciclo son varios, muchos de ellos sin pena ni gloria, pero el papel de los dirigentes para incorporar es crucial. Si se sigue errando, como desde los mercados de pases luego del campeonato obtenido, se dejará pasar un gran momento para dar el salto.

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Claudio González
Nacido en Capital Federal el 5 de Mayo de 1989. Académico desde la cuna y un apasionado por el periodismo. Me recibí como periodista deportivo en el 2014. Formo parte del staff de Racingmaniacos desde mediados del 2011, donde incursione por las secciones de filiales, columna de opinión y la actualidad de los ex Racinguistas por el mundo. Soy director general de "Bitácora de la Redonda", un sitio web donde depunto el vicio periodístico; y además soy integrante del departamento de prensa de Central Ballester y conductor de "Sangre Canalla", programa radial partidario de este mismo equipo.

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