Racing derrotó 1 a 0 a Gimnasia de La Plata, en el Cilindro, con un gran gol de Lautaro Martínez. La Academia se impuso sin mostrar un gran nivel, pudo sostener su arco en cero y sumó tres puntos importantes para la lucha por la clasificación a la Copa Libertadores 2018.

Con poco le alcanzó. Los dirigidos por Cocca no realizaron una gran presentación pero de todos modos hubo puntos altos que otorgaron seguridad y confianza. El equipo se mostró mucho más sólido que en partidos anteriores. El sistema defensivo se vio notablemente beneficiado con la inclusión de Ezequiel Videla. El numero 15 dio innumerables soluciones en la mitad de la cancha, cubriendo las espaldas, tapando espacios, ganando varias divididas y cumpliendo bien el rol del primer pase. Faltaba ese volante que haga el trabajo sucio para liberar a los demás mediocampistas. Además se lo observó muy bien desde lo físico como también desde lo futbolístico porque estuvo preciso y muy rápido para los cortes. Ser tiempista es una de sus principales características y esta tarde la empleo al máximo. Racing extrañaba a este Videla y de seguir así, no tiene competencia por el puesto.

El primer tiempo comenzó con bastante imprecisión. Se corría más de lo que se jugaba y entonces el partido era demasiado friccionado y por ende, disputado. Ninguno de los dos se imponía hasta que la Academia se acomodó en el terreno y empezó a encender sus circuitos de juego. Videla como primer pase hacía liberar a Aued y González para que elaboren desde mitad de cancha hacia adelante. Por cierto al Pulpo le costó entrar en ritmo porque estaba perdido en esta posición, la de volante por derecha, y cada vez que se movía hacia el centro es ahí donde marcaba la diferencia.

Los laterales sin ser rutilantes en la creación y circulación del juego, aportaron más nitidez en los aspectos ofensivos. Es así como llegó el único gol del choque entre académicos y triperos. Una buena trepada de Marcos Acuña por el carril izquierdo que continuó en un gran desborde de Emanuel Insúa y que finalizó en el pie de Lautaro Martínez para estampar la pelota contra la red. Gran combinación en velocidad y con la precisión exacta.

A partir del tanto de la gran joya que tiene el elenco de Avellaneda,  Racing pudo controlar al Lobo teniendo la redonda y siendo explosivo en los metros finales con envíos cruzados. A través de esta vía pudo haber convertido el 2 a 0 porque Martínez tuvo la posibilidad de sumar otro a su cuenta personal pero el arquero tripero, Martín Arías, con una impresionante atajada le negó el grito sagrado.

En los segundos 45 minutos la película siguió por la misma línea y el local no sufrió más de lo esperado. Lo mejor de la visita se vio cuando con el ingreso de Brian Aleman ya que el zurdo le aportó mejor visión y circulación de balón. De igual manera Gimnasia generó una sola situación de gol y que fue a través de una pelota parada a los 20´ del complemento. Una ejecución impecable de Aleman que cayó en el medio del área, Sebastián Gorga la peinó y el palo le dijo que no al defensor central uruguayo. Más allá de esta ocasión, los dirigidos por Gustavo Alfaro no estuvieron lucidos para la gestación de jugadas en ofensiva. Lo contrario a la Academia que sí tuvo distintas opciones y de no ser por las correctas respuestas de Arias, la diferencia pudo haber sido más amplia.

El triunfo sirve y mucho. Racing debe asegurarse una plaza para ingresar a la próxima Copa Libertadores y para eso no debe perder más puntos. La solidez que aplicó hoy el sistema defensivo es fundamental para el equilibrio que necesitaba este equipo. La aparición de Videla fue clave en ese sentido como también la de Sergio Vittor. La última línea que salió esta tarde a la cancha no tuvo grandes sobresaltos, cumplió y por tal motivo se encamina para ser la titular en el clásico. Si bien este partido era más que importante, la cabeza miraba de reojo al gran choque que se viene. Un nuevo clásico de Avellaneda está al caer y el público académico despidió a su equipo con el grito de que “El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”.  Y si, los clásicos no se juegan, se ganan y en los últimos años la balanza se inclinó para un solo lado. Racing entendió como debía jugarlos y se notó. El mundo celeste y blanco espera que este no se la excepción.

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Nicolás Sanles
Nacido en Monte Grande. Me dicen el ‘Chino’. Lateral izquierdo con proyección que nunca nadie descubrió. Último año de Periodismo Deportivo en Tea y Deportea. Conductor de radio. Análisis táctico, filiales y actualidad deportiva en Racingmaníacos.

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