Racing fue goleado 3 a 0 por Temperley en su visita al estadio Alfredo Beranger y se alejó de la lucha por el campeonato. El equipo no dio respuestas y dejó una pálida imagen a lo largo de los noventa minutos.

La Academia estaba ante una oportunidad más que interesante para acercarse a la punta del torneo y no solo que la dejó pasar, sino que su presentación resulto ser decepcionante ante un rival que pelea por no descender. Un desempeño totalmente alejado a lo que venía haciendo en fechas anteriores. Es cierto que las pesadillas defensivas continúan y que este detalle ya se convirtió en una característica primordial de este conjunto pero todo el poder ofensivo que venía demostrando estuvo completamente desconectado. Además del déficit colectivo hubo rendimientos individuales muy bajos, pobres en participación y juego, como también en rebeldía para seguir intentando.

El Gasolero puso condiciones de entrada y a los casi dos minutos de iniciado el encuentro, se había puesto 1 a 0 en el marcador. Un gol que remarca los abruptos errores de la última línea de este Racing: un centro que proviene del sector izquierdo, nadie controla esa situación, ni le hace sombra al mediocampista rival que tira el centro para molestarlo e impedir que lo haga. Al otorgarles ciertas libertades, este pudo pensar y ejecutar un centro preciso para la cabeza de Guevgeozian. Un central que tira el achique y el otro que no cierra, más un lateral que se desentiende de la marca y no lo sigue, dándole la posibilidad de quedar cara a cara con el arco. Resultado, gol de Temperley.

Pareciera que cada balón que aterriza en el área de los dirigidos por Cocca es una bomba que nadie se anima a desactivar. Todos entran en pánico, la incertidumbre toma acción y las inseguridades brillan por doquier. Y si esto fuera poco, cuando faltaban tan solo tres minutos para el entretiempo, llegó el segundo para el local en otra de las tantas jugadas que no tenían un buen destino pero que gracias a las desatenciones de la Academia se generaron esas posibilidades de peligro. Esta vez fue un tiro libre en mitad de cancha que el Celeste movió rápido para un costado y en el que volvió a centralizar para la posición de Di Lorenzo, que sin obstrucción alguna, sacudió desde fuera del área para clavarla en un ángulo. Racing se preocupó únicamente en acumular gente cerca de Orión y no estuvo despierto para interpretar otro movimiento del adversario que no sea un centro.

El primer tiempo de los de Avellaneda, junto con la etapa inicial del duelo contra Quilmes, fue de lo peor que hizo el elenco celeste y blanco en este año. Falta de reacción, poca coordinación en los movimientos, una notoria ausencia de fluidez para enlazar jugadas ofensivas y sin respuestas desde lo anímico. El mediocampo no dio garantías en ningún momento. Prácticamente no se hacía presente en el desarrollo del juego porque no colaboraba en el sistema defensivo pero tampoco aportaba lo suyo para el inicio del ataque. Con pobres actuaciones como las de Gastón Díaz, Marcos Acuña, Marcelo Meli, Iván Pillud y Gustavo Bou, entre otros, la Academia cerró una primera parte deslucida pero sobre todo preocuoante.

Cuando todo indicaba que el entrenador de la visita, Diego Cocca, iba a patear el tablero para el comienzo de la segunda mitad, permitiendo así el ingreso de Lisandro López para sumar jerarquía, decidió continuar con los mismos once. No solo que las variantes se realizaron tarde, casi anulando la chance de dar vuelta el tanteador, sino que además los cambios generaron sorpresa. El primero fue el de Francisco Cerro por Gastón Díaz. Si bien Pancho entró por un volante derecho, el ex Velez se ubicó en el centro de campo para darle más oxígeno a ese sector y claridad para distribuir. Desde el dibujo táctico se preveía que quizás Cerro o Videla podían cumplir mejor la función del suspendido, Luciano Aued, y no Meli que es un jugador con más recorrido que marca y precisión. El doble cinco que salió hoy a la cancha avanzaba bien pero retrocedía muy mal y dejaba espacios por todos lados. No tenía oficio para el quite. Después ingresó Rosales por Meli para provocar el uno contra uno por las bandas. Rara esta modificación por que el joven futbolista que llegó desde Aldosivi viene participando en la reserva y que Cocca lo haya elegido por sobre Lisandro o Brian Guille para intentar cambiar el panorama del partido llamó la atención. El ultimó en saltar a la cancha desde el banco de suplentes fue Licha. Solo quedaban algunos minutos para el pitazo final y la historia siguió por el mismo rumbo. Racing acumuló gente demasiada en ataque en los segundos 45 minutos pero quedó cerca del gol en una sola ocasión en la cual la Pantera reventó el travesaño. Temperley aprovecho los espacios y en el cierre puso el 3 a 0 para darle el broche de oro a su gran noche.

Ahora se viene un fixture cargadito de escudos importantes. De no dar vuelta rápido de página el golpe puede ser aún mayor. La Academia dejó pasar el tren hacia la cima y jugó pésimo. Involucionó como equipo en relación a instancias anteriores. Fue goleado por un combinado que participa de la lucha por no descender y que posee muy poco renombre. Floja actuación, muy floja. Una película de terror.

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