Racing se impuso 4 a 3 sobre Atlético de Tucumán en el Cilindro, en un partido electrizante. Con goles de González, Barbieri, Bou y Torsiglieri, la Academia estiró la buena racha y quedó a tan solo 5 puntos de Boca, el puntero.

Más allá de haber cosechado la quinta victoria de manera consecutiva, la inseguridad y fragilidad defensiva continúa latente. Esta tarde la dupla central conformada por Miguel Barbieri y Marco Torsiglieri tuvo un buen partido hasta tal punto que ambos aportaron un gol, pero los laterales y el arquero no tuvieron esa misma suerte y sufrieron bastante. Emanuel Insúa no termina de asentarse y responde todos los partidos de la misma forma. Es eléctrico por demás y eso le quita visión de juego como también paciencia para tomar las mejores decisiones en situaciones determinadas. Iván Pillud tampoco tuvo una buena tarde. Le costó mucho el arranque del partido y es en el primer tiempo donde más desentonó, tal es así que cometió un penal muy evitable.

Otro de los que no termina de acomodarse en el club es Agustín Orión porque muy lejos está del nivel que demostró en Boca Juniors. Se lo ve con desconfianza, desanimado, sin reacción y muy impreciso a la hora de manejar el balón con los pies, como si le pesara la posición, hecho que no debería ocurrir por la larga trayectoria del uno. Quizás su largo recorrido, experiencia y personalidad son los elementos que todavía lo mantienen en cancha porque si se tratará de otro arquero lo más probable es que ya hubiese sido reemplazado por el pibe Juan Musso.

Los puntos altos de Racing pasaron nuevamente por las variantes, la explosión y versatilidad que tiene el equipo. Uno de los más destacados, sino el más, fue Diego González. El Pulpo es el hombre más claro que tiene el elenco de Avellaneda porque maneja muy bien los hilos, acelera y desacelera las transiciones en los momentos indicados y sobre todo porque le aporta una cuota de gol importe al conjunto. Hoy se despachó con un golazo que revela la clase que tiene el ex Lanús; un remate que agarra de volea y que termina colgándose de un ángulo haciendo imposible la respuesta de Cristián Luchetti. Los que desentonaron en la mitad de la cancha fueron Marcelo Meli y Luciano Aued. El ex Boca fue irregular en todo el partido y alterno entre buenas y malas constantemente. Por el lado de Aued la imprecisión lo dominó. Perdió demasiadas pelotas en sectores riesgosos del campo, dándole al Decano la posibilidad de contratacar simultáneamente. No está teniendo buenas presentaciones el Luli.

La pelota parada fue una herramienta fundamental esta tarde para la Academia porque gracias a esta técnica pudo sacar el partido adelante en dos ocasiones. Dos jugadas del laboratorio de Diego Cocca que sirvieron para que el equipo se ponga 2 a 1 con gol de cabeza de Barbieri en el ocaso del primer tiempo y para que en el segunda parte pueda estirar la ventaja con el tanto de Torsiglieri, también por la misma vía. En ambos centros fue crucial la excelente y exquisita pegada de Marcos Acuña para imprimirle precisión a la ejecución de los tiros de esquina. No fue un gran partido del Huevo pero siempre es trascendente para el rendimiento colectivo.

Por su parte, los delanteros no estuvieron finos o derechos para la definición pero si contribuyeron con un desgaste físico significativo y resultaron ser una pesadilla para los marcadores tucumanos. Gustavo Bou fue quién ejecutó el centro para el Pulpo, que terminó en el primer gol del encuentro.

El encuentro terminó siendo un atractivo imperdible para el hincha neutral porque la tarde de goles se hizo protagonista en el Cilindro. La preocupación o desazón que quedó en la Academia se relaciona directamente con la cantidad de goles que le marcó la visita y yendo un poco más allá en el análisis, la bronca del cuerpo técnico y del plantel se agrava porque todas las anotaciones del Decano resultaron ser equivocaciones propias y no aciertos del rival.

Racing no logra corregir las desprolijidades defensivas y cada fecha suma alguna desatención más pero aun así mantiene la senda ganadora y a esta hora se ubica en la tercera ubicación de la tabla de posiciones. Son cinco los puntos que lo separan de Boca (falta que juegue su partido el Xeneize) y la esperanza sigue firme. Los objetivos están claros pero el foco no debe desviarse porque la Academia todavía está en deuda desde el juego y la última línea sigue bajo la lupa. De lograr consolidar esta última, el equipo ganará solidez y seriedad, aspectos fundamentales para aspirar a conquistas importantes.

Es Racing, volvió Cocca, Bou está on fire, los pibes tienen hambre de gloria y falta poco para el retorno de Lisandro. Hay mucho que perfeccionar pero no lo bajen de la pelea, es candidato, es Racing Positivo.

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