En un día como hoy, pero en 2005, la Academia abatía en un clásico inolvidable a su rival de toda la vida por 3 a 1. Esa victoria rompió una racha negativa de once años sin ganar en el Cilindro, y con el postrero gol de Lisandro López, comenzó el romance eterno entre nuestro actual capitán y la gente de Racing.

El 10 de abril de 2005 Racing debía enfrentar como local a Independiente por la octava fecha del Torneo Clausura 2005. La Academia, que tenía a su fútbol gerenciado por Blanquiceleste S. A., había apostado al Pato Fillol como entrenador y luego de su renuncia, oficializó el interinato de Guillermo Rivarola y Miguel Ángel Colombatti como entrenador alterno.

El ciclo del “Tiburón” en el Clausura ’05 había arrancado bien, a pesar de la derrota ante Argentinos en la primera fecha: tuvo tres triunfos consecutivos (Olimpo, Instituto y Boca Juniors) y luego de un traspié ante River Plate en el Monumental, había vencido a Gimnasia (LP), y empatado ante Estudiantes como visitante por 2 a 2. Así llegaba al clásico, sumado a un plantel rico en jerarquía: el capitán era Diego Pablo Simeone, que había regresado a la Argentina luego de triunfar en Europa, y había delanteros como Marcelo Guerrero, Martín Cardetti y la promesa de la cantera, Lisandro López. Otros valores del equipo eran Javier Pinola, Cristian Grabinski, Diego Crosa, Juan Carlos Falcón, Ángel “Matute” Morales, y los canteranos Gustavo Cabral y Juan Manuel Torres.

A las 15:30, el referí Oscar Sequeira pitó el inicio del partido. La Academia formó con: Lucchetti; Araujo, Cabral, Crosa, Pinola; Barrado, Simeone, Falcón, Mirosevic; Guerrero y Lisandro. Mientras que el rival, dirigido por el mítico Cesar Luis Menotti, paró en cancha a: C. Navarro Mont0ya; Martínez, Muñoz Mustafá, Abraham, Eluchans; Pusineri, Carrizo, Insúa, Cángele; Frutos y el “Kun” Agüero.

El partido comenzó vertiginoso y friccionado; la cancha tampoco ayudaba debido al clima lluvioso, el césped estaba húmedo y la pelota se trasladaba rápida. A los 10 del primer tiempo y luego de un mano a mano errado por Guerrero, el mediocampo de Independiente choca con los defensores de la Academia en la mitad de la cancha. De allí nace la contra a partir de Juan Carlos Falcón, que avanzó hasta el tercer cuarto de cancha, cuando abrió hacia la derecha con Lisandro, y la fue a buscar. Licha avanzó los últimos metros y mandó un centro rasante que rebotó en el pecho del arquero. Sin dudarlo y de frente, Falcón cambió rebote por gol y el Cilindro explotó de pasión. ¡Gol de la Academia! Se avizoraba la posibilidad de romper la racha negativa ante el eterno rival: el último clásico que había ganado Racing había sido en 1993, por 1 a 0 con gol de Néstor Adrián De Vicente (Q.D.E.P).

Con el juego asociado entre Simeone, Barrado y Falcón, Racing era más. Pero a los 25 minutos, el rival llegó al empate por obra de Nicolás Frutos. El rival creció y la Academia llegó a través de Lisandro, quien perdió un mano a mano con el arquero a pocos minutos del final de primer tiempo.

Ya entrado el segundo tiempo, Ángel “Matute” Morales ingresó por el chileno Milovan Mirosevic para recuperar la posesión. En el minuto 29, Racing asoció juego a partir de Barrado: de un pase, surgió una pared que Matute concluyó en un pase hacia afuera para Lisandro. López jugó atrás con el uruguayo Guerrero y cerró el triángulo, un pase de taquito de Barrado. El Colorado se la llevó y disparó para poner el 2 a 1. Gol de la Academia y faltaba solo un cuarto de hora.

Ocho minutos más tarde, Pinola rechazó un avance del rival con un pelotazo largo, el cual Lisandro cambió por habilitación, cuando le ganó la posición a David Abraham. Sacó ventaja con su velocidad y cuando Muñoz Mustafá se cruzó, Licha pasó entre ambos defensores y a puro ímpetu, la acomodó de un derechazo cruzado y la fiesta llegó a su clímax.

Golazo de la Academia y el pibe de Rafael Obligado que prometía tanto, pagaba con creces y se metía al hincha en el bolsillo a puro fútbol y talento. Lisandro corrió desaforado y festejó parado sobre el cartel de publicidad, agarrado por los hinchas de la platea de lindera al lateral del campo de juego que se había estrenado hace poco, mientras explotaban las tribunas de la Academia.

Racing rompía una racha negativa luego de años, y se perfilaba para ser uno de los candidatos para el campeonato. Al mismo tiempo, encontró en Lisandro López, un jugador diferente y por sobre todo, del club. Lamentablemente, a los dos días se formalizó la contratación del jugador por parte del Porto de Portugal, en 5 millones de dólares. A pesar de eso, Lisandro cumplió un buen papel, pero no se le pudo dar salir campeón, debido a una serie de malos resultados sobre el final del campeonato.

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